El sábado en la noche conocí a Andrea, vecina de la tía Juliana en Villa Alemana. Apenas la vi entrar, me gustó; su pelo largo y oscuro, su figura delgada, su rostro exótico y mestizo. Luego, fuimos con Fritz a una tocata en el pub La Barbona, donde conversamos un poco. Al día siguiente me frustró comprobar que no fue a la laguna con Wolfi y Johanna. Esa desesperanza disminuyó un poco con su presencia en la noche, cuando vimos a Melón y Melame por TV. El lunes, no hallaba la hora de verla entrar por la puerta de la casa, hasta que apareció después de once. Después de hablar un buen rato, nos dirigimos a comprar ingredientes para hacer panqueques. A esas alturas, ya me parecía que había suficiente interés por parte de ella como para dar el primer paso. Éste se posibilitó en la mesa, a continuación de comer los panqueques, cuando nuestros dedos primero, y luego manos, se juntaron por debajo de la mesa. La mañana del martes subimos al cerro de la virgen, donde nos besamos por primera vez (aunque la noche anterior nos despedimos con un suave besito en los labios). Una vez que terminamos el almuerzo, tomamos el tren hacia Limache. En la casa de tía Ully nos bañamos en la piscina y conversamos con mi mamá. Hoy en la mañana nos besamos y acariciamos en el patio trasero de la casa, y, como a las tres de la tarde, me acompañó a tomar el tren. Andrea me gusta mucho; creo que sólo podría comparar lo que siento por ella con la experiencia romántica que tuve con Dominique y Marcela Corbalán. Es algo muy intenso, y , de verdad, deseo que sea una buena relación, bonita, armoniosa y que dure mucho tiempo. Me parece que entre nosotros hay mucha “piel”, y eso es muy grato.
miércoles, 31 de diciembre de 1997
viernes, 19 de diciembre de 1997
martes, 9 de diciembre de 1997
Hoy cumplo treinta años y medio. Me duele la cabeza, tengo tos y estoy congestionado. Mañana tengo que viajar a Santiago, a dejar una fotografía en selección de color, y para ir a las urnas, a depositar el sufragio. Tomo té caliente con limón, para ver si me siento mejor. Me tiene apestado el trabajo en la imprenta, la plaga de pulgas y la falta de tiempo.
El tema es qué hacer si lo de Santiago Olmedo no da resultado, por lo menos en el corto plazo. De todas maneras, quiero descansar absolutamente unos 10 días. Después, me gustaría viajar, recorrer lugares, en primer lugar, donde tenga parientes o amigos. En bicicleta, bus, tren o barco, o a dedo. Obtener cama, comida y techo pegando en la pera o trabajando eventualmente o como temporero. En verdad, me da mucha lata pensar en una pega de oficina, con traje, corbata, honorarios, jefes, etc.
Mis efectos personales, los mínimos, los puedo dejar guardados en muchas casas, de amigos o familiares. Es fundamental confeccionar mis archivos, para consultarlos en todo momento. Con mi bicicleta podría ir a muchos lugares: ciudades, pueblos, aldeas, villorrios, etc.
Según mis últimos cálculos, en los últimos meses he sobrevivido con $ 30 mil mensuales más alojamiento, alimentos y aseo-higiene por un equivalente aproximado de 70 mil pesos más. Es decir, he contado con alrededor de 100 mil pesos mensuales. Es increíble que, en Chile, son muchas las personas que tienen ese ingreso. Según la última encuesta Casen, el ingreso medio mensual per cápita es un poco más de 101 mil pesos. Sin embargo, el ingreso de la ocupación principal promedio es de algo más de 215 mil pesos mensuales. Por lo tanto, una remuneración (líquida) de 160 mil pesos mensuales me parece razonable y éticamente justo para la realidad chilena.
El tema es qué hacer si lo de Santiago Olmedo no da resultado, por lo menos en el corto plazo. De todas maneras, quiero descansar absolutamente unos 10 días. Después, me gustaría viajar, recorrer lugares, en primer lugar, donde tenga parientes o amigos. En bicicleta, bus, tren o barco, o a dedo. Obtener cama, comida y techo pegando en la pera o trabajando eventualmente o como temporero. En verdad, me da mucha lata pensar en una pega de oficina, con traje, corbata, honorarios, jefes, etc.
Mis efectos personales, los mínimos, los puedo dejar guardados en muchas casas, de amigos o familiares. Es fundamental confeccionar mis archivos, para consultarlos en todo momento. Con mi bicicleta podría ir a muchos lugares: ciudades, pueblos, aldeas, villorrios, etc.
Según mis últimos cálculos, en los últimos meses he sobrevivido con $ 30 mil mensuales más alojamiento, alimentos y aseo-higiene por un equivalente aproximado de 70 mil pesos más. Es decir, he contado con alrededor de 100 mil pesos mensuales. Es increíble que, en Chile, son muchas las personas que tienen ese ingreso. Según la última encuesta Casen, el ingreso medio mensual per cápita es un poco más de 101 mil pesos. Sin embargo, el ingreso de la ocupación principal promedio es de algo más de 215 mil pesos mensuales. Por lo tanto, una remuneración (líquida) de 160 mil pesos mensuales me parece razonable y éticamente justo para la realidad chilena.
viernes, 5 de diciembre de 1997
domingo, 23 de noviembre de 1997
Hoy pasé un agradable día con Margarita. Ella llegó ayer como a las 14:30 horas. Me acompañó en el taller, preparamos comida, hicimos el amor en la ducha, fuimos a la inauguración de la muestra de óleos y acuarelas de Enrique, pasamos a tomar shop en un boliche con música en vivo, dimos una vuelta por la plaza de Llo-Lleo, y volvimos a casa. Antes de dormir, volvimos a tener sexo, y, cuando en la madrugada nos despertamos de frío, nos abrazamos para darnos calor. Nos levantamos como a las diez, tomamos desayuno y partimos a El Quisco en micro. Estuvimos el resto de la mañana tomando el sol y leyendo. Después, fuimos a almorzar unos emparedados y bebimos cerveza. De regreso a la playa, compramos helados y, al llegar, nos metimos al mar, nadamos y nos dio mucho frío. Luego, esperamos un rato para secarnos y partimos al terminal de buses, en donde ella abordó el que la llevaría de regreso a Santiago. También fue bueno conversar sobre lo que me inquieta: que por mucho que yo quiera a una mujer, encuentro absurdo la exclusividad erótica, sexual o amorosa. Es satisfactorio que Margarita me comprenda y respete mi pensamiento. Quedamos de acuerdo en que, para el caso de que alguno de los dos tenga sexo o “atraques” con terceras personas, lo mejor es no tener que contarlo; sólo comunicar cuando otra relación tenga un carácter más afectivo o que se proyecte como pareja. Este acuerdo me deja más tranquilo, porque es mucha la tentación y pocas las ganas de dejar pasar las oportunidades de goce sensual. Yo rechazo tanto la mentira y el engaño, como la exclusividad sexual. Por lo tanto, la única fórmula es ser honesto y buscar el consenso.
Margarita me aconsejó que en mis programaciones, asuma y tome más en cuenta mis velocidades y ritmos. Yo, generalmente, no soy rápido, veloz o hiperactivo, razón por la cual, la cantidad de metas y objetivos por período determinado, debe considerar ese dato de la realidad. Tiene que ser un número modesto, de tal manera que se produzca satisfacción por cumplir las tareas planificadas, y no frustración o culpa por no haberlas realizado todas.
Para mantenerme en un buen estado físico, lo más adecuado para mí es transportarme en bicicleta y efectuar trabajo físico: jardín, construcción, aseo, etc., junto con caminar y escalar en excursiones y paseos.
Margarita me aconsejó que en mis programaciones, asuma y tome más en cuenta mis velocidades y ritmos. Yo, generalmente, no soy rápido, veloz o hiperactivo, razón por la cual, la cantidad de metas y objetivos por período determinado, debe considerar ese dato de la realidad. Tiene que ser un número modesto, de tal manera que se produzca satisfacción por cumplir las tareas planificadas, y no frustración o culpa por no haberlas realizado todas.
Para mantenerme en un buen estado físico, lo más adecuado para mí es transportarme en bicicleta y efectuar trabajo físico: jardín, construcción, aseo, etc., junto con caminar y escalar en excursiones y paseos.
miércoles, 19 de noviembre de 1997
Hace diez años tuve mi primera relación sexual. Fue con Claudia G., en mi pieza en el departamento en las Torres de Tajamar. Nos habíamos tomado unos shops en la fuente de soda que está cruzando Av. Providencia. Apenas nos bajamos los pantalones y, como no tenía condones, tuve que hacer un coitus interruptus. Luego de terminar, ella me preguntó si era mi primera vez, a lo que yo respondí que no, que era la segunda, porque me dio un poco de vergüenza reconocer la “pérdida” de mi “castidad”. Desde esa vez, he tenido actividad sexual con 20 mujeres, lo que da un promedio de dos por año. Me parece que ese ritmo está bien, además que coincide con mis pololeos, que, por lo general, no duran más de seis meses. En este mismo período he contado con nueve parejas (andantes o pololas), es decir, casi una por año. Hay que agregar otras 11 mujeres con las que sólo hemos llegad a los besos o “atraques”. Si a éstas les sumo otras dos, tres o cuatro, con las que hubo ondas y atracción mutua que no se concretó, llegaría a 35 relaciones, aproximadamente, lo que significa 3,5 vínculos por año. En consecuencia, no me puedo quejar, o decir que no he tenido suerte con las mujeres. Lo que sí es cierto, es que se me han pasado muchas oportunidades que no he sabido aprovechar a máximo, o ni siquiera un resto, debido en mayor medida a timidez o dejación.
Hay momentos en que me siento viejo, pero basta pensar en mi papá, que me dobla la edad, para ver que a su edad tiene vida sexual, trabaja y carretea.
Hay momentos en que me siento viejo, pero basta pensar en mi papá, que me dobla la edad, para ver que a su edad tiene vida sexual, trabaja y carretea.
martes, 18 de noviembre de 1997
Creo que un cambio importante que he notado en mí, es una modificación de énfasis en mis intereses. Antes de los 12 ó 13 años, la prioridad en el uso de mi tiempo estaba en el desarrollo de inquietudes personales: arte, deporte, técnicas manuales, etc. Desde esa edad, pasó a primar mi preocupación por las cuestiones sociales, entrando en el juego mesiánico, redentor, salvador de los débiles y oprimidos; en que lo más importante era luchar por la justicia, la dignidad, los derechos humanos, la libertad, la democracia, etc. Ahora entiendo el alejamiento que tuvo Pablo Álvarez de la actividad libertaria, como a los 30 años. En este período, si bien no se abandonan los ideales, valores y principios, renace el interés por desarrollar o actualizar las potencialidades personales propias. Se concluye que, este crecimiento individual, aunque pasa a primer lugar temático, también puede contribuir con granos de arena, gotas de agua, etc., a la promoción de una sociedad más virtuosa.
lunes, 17 de noviembre de 1997
Este fin de semana me he dado cuenta de que, aunque con Margarita me siento bien, a gusto, acogido, y que nos llevamos bien, tenemos empatía y compartimos valores y principios; sin embargo, mi deseo por ella, las ganas de tener sexo juntos, la pasión, se me han pasado. Me gusta hacerle cariño y darle besitos con ternura, pero ya no me despierta el apetito erótico sensual. Es una lástima, pero creo que, dada mi experiencia, veo difícil que esta tendencia se revierta. Lamento pensar que nuestra relación no tenga para más de un par de meses a contar de ahora. Me agradan sus cuatro hijas y me parece que yo les simpatizo. Racionalmente, se me ocurre que es una de las mejores parejas que he tenido, mas cuando se apaga el fuego, la cosa empieza a cojear.
Una cosa que debo asumir definitivamente es que me encantan las pechugas grandes, por las cuales tengo una fijación desde pequeño. Yo era un fanático de Sofía Lorens, y no me perdía sus películas. El busto pequeño me frustra y termina por aburrirme. Los senos grandes son un potencial de incitación erótica para mí, siempre y cuando la tipa no sea gorda, porque las mujeres entradas en carnes me apagan el deseo.
Trataré de llevar a relación con Margarita a un buen término, para que ella no sufra ni se sienta mal.
El pasado viernes, después de almuerzo, le informé a Walter mi decisión de abandonar el trabajo cotidiano en la imprenta a partir del 1de enero de 1998. Él me señaló que no me preocupara por el alojamiento, del cual podría seguir disponiendo, y que usaría algunos contactos para ayudarme a conseguir pega en la zona.El domingo estuve en Limache con mi mamá, a la cual le comuniqué mi deseo de vacacionar una semana con ella y Ron. Le pareció buena idea y se mostró contenta con el aviso.
Una cosa que debo asumir definitivamente es que me encantan las pechugas grandes, por las cuales tengo una fijación desde pequeño. Yo era un fanático de Sofía Lorens, y no me perdía sus películas. El busto pequeño me frustra y termina por aburrirme. Los senos grandes son un potencial de incitación erótica para mí, siempre y cuando la tipa no sea gorda, porque las mujeres entradas en carnes me apagan el deseo.
Trataré de llevar a relación con Margarita a un buen término, para que ella no sufra ni se sienta mal.
El pasado viernes, después de almuerzo, le informé a Walter mi decisión de abandonar el trabajo cotidiano en la imprenta a partir del 1de enero de 1998. Él me señaló que no me preocupara por el alojamiento, del cual podría seguir disponiendo, y que usaría algunos contactos para ayudarme a conseguir pega en la zona.El domingo estuve en Limache con mi mamá, a la cual le comuniqué mi deseo de vacacionar una semana con ella y Ron. Le pareció buena idea y se mostró contenta con el aviso.
martes, 11 de noviembre de 1997
La expectativa de vida de los hombres de mi generación es como 67 años. La mitad son 33,5 años. A esta edad ya es posible definir a una persona, pues su configuración está madura, y su personalidad, definida. En tres años más, a fines del 2000 yo tendré esa edad. Esto amerita una planificación para 1998-2000, es decir, un Plan Trienal. La confección de este Programa tendría que estar lista en diciembre de este año, y abarcar áreas como salud, educación, trabajo, alojamiento, transporte, vestimenta, esparcimiento, entre otros temas. Amistades, familiares, romances, podrían ser otros. Antes de la elaboración del Plan, tiene que haber una revisión y evaluación de mi existencia y, en especial, de los últimos 10 años.
lunes, 10 de noviembre de 1997
Amor, conocimiento y trabajo son las necesidades básicas del ser humano, o aquellas cuya satisfacción hace que las personas se realicen, según W. Reich.
Ayer fuimos de paseo con Olav y sus amigas holandesas a una quebrada en El Tabo; un riachuelo con ojos de agua. Fue agradable, nadé un poco y tomé fotos de paisajes. No me refrescaba al aire libre desde el 1° de mayo en Cartagena.
Hoy estuve todo el día con lata; me siento cansado, derrotado. Hice el balance del mes pasado, y octubre resultó el de más baja producción-venta de los ocho que llevamos con la imprenta en San Antonio.
Anoche las pulgas me picaron hasta el cansancio. Primera vez que despierto como cuatro veces en la noche por las molestias de los pinchazos.
Es agradable estar con Margarita, pero, después de cinco meses de pololeo, me percato de que también me aburre la monogamia.
La respuesta del Banco del Estado (vía Fosis) para el proyecto de la embarcación estará como en un mes más, y puede ser que la deriven para enero. En el intertanto, mi idea es completar las cosas de la imprenta y tomar vacaciones con mi mamá en Limache, por lo menos unos 10 días. Hoy me he sentido apestado; deseo no trabajar más de ocho horas diarias, tener libre los fines de semana, y vacaciones, y ganar entre $ 160.000 y 180 mil pesos mensuales. Quiero tiempo para mis amistades, para mis inquietudes, para aprender y crear.
Lo único que me tiene que acompañar:
Bicicleta
Vestuario (ropa y zapatos)
Neceser (aseo, higiene y salud)
Archivos (personas, finanzas, salud, organizaciones, etc.)
Cámara fotográfica
Diccionario-Enciclopedia
Cuadernos (escritura y dibujo)
Recuerdos (maletín)
Ayer fuimos de paseo con Olav y sus amigas holandesas a una quebrada en El Tabo; un riachuelo con ojos de agua. Fue agradable, nadé un poco y tomé fotos de paisajes. No me refrescaba al aire libre desde el 1° de mayo en Cartagena.
Hoy estuve todo el día con lata; me siento cansado, derrotado. Hice el balance del mes pasado, y octubre resultó el de más baja producción-venta de los ocho que llevamos con la imprenta en San Antonio.
Anoche las pulgas me picaron hasta el cansancio. Primera vez que despierto como cuatro veces en la noche por las molestias de los pinchazos.
Es agradable estar con Margarita, pero, después de cinco meses de pololeo, me percato de que también me aburre la monogamia.
La respuesta del Banco del Estado (vía Fosis) para el proyecto de la embarcación estará como en un mes más, y puede ser que la deriven para enero. En el intertanto, mi idea es completar las cosas de la imprenta y tomar vacaciones con mi mamá en Limache, por lo menos unos 10 días. Hoy me he sentido apestado; deseo no trabajar más de ocho horas diarias, tener libre los fines de semana, y vacaciones, y ganar entre $ 160.000 y 180 mil pesos mensuales. Quiero tiempo para mis amistades, para mis inquietudes, para aprender y crear.
Lo único que me tiene que acompañar:
Bicicleta
Vestuario (ropa y zapatos)
Neceser (aseo, higiene y salud)
Archivos (personas, finanzas, salud, organizaciones, etc.)
Cámara fotográfica
Diccionario-Enciclopedia
Cuadernos (escritura y dibujo)
Recuerdos (maletín)
sábado, 8 de noviembre de 1997
Mañana cumplo 30 años y cinco meses. Hace diez años que me libré de la neurosis obsesiva, la cual padecí por cerca de ocho años. Desde hace 15 años que uso lentes. A fines de este año se cumplen 13 años desde que terminé el colegio, y seis de que salí de la UC.
“Vive cada año como si fuera el último” se leía en el titular de una revista que estaba puesta en un kiosco. “El primer año del resto de nuestras vidas” era el título de una película.
Hace un rato, mientras botaba papeles viejos, me encontré con uno en que había hecho un plan quinquenal 1992-1997. La mayoría de las metas no las realicé; mi ocupación en la imprenta me sacó en gran medida de lo que tenía programado. El próximo enero contabilizo cuatro años tratando de que resulte un proyecto gráfico mal parido (1994-1998).
El otro día pensé que debo regalo de matrimonio a Gabi-Igor y a Peque y señora. Además, si alguna vez tengo un poco de dinero, sería correcto invitar a comer a Cecilia, Pepe, Ezio, Sergio, Fernando, etc., todas las cuales me han convidado alguna vez.
Sería simpático aprender idiomas, y poder conversar en inglés con Ernesto y Ron, alemán con mamá y Pepe, francés con Cecilia y Andrea, holandés con Walter, ruso con Santiago, en fin.
Este fin de semana quiero completar la limpieza y orden de mi hábitat más próximo: mi pieza. Completar la selección de papeles y ropas que se quedan, se botan o se regalan. Mi intención es sólo conservar lo más indispensable. Revisando mis cosas me puedo percatar del cambio en mi manera de ver y de pensar; los principios y valores son los mismos, pero los objetivos, los métodos y las aspiraciones ya no son iguales. Los errores, fiascos, porrazos, fracasos, caídas, las pérdidas van entregando, por lo menos en mi caso, creo, una experiencia que te hace más cauteloso y medido, entre otros efectos. El mismo hecho de deshacerse de esos cachureos, simboliza una constatación de cambio.
“Vive cada año como si fuera el último” se leía en el titular de una revista que estaba puesta en un kiosco. “El primer año del resto de nuestras vidas” era el título de una película.
Hace un rato, mientras botaba papeles viejos, me encontré con uno en que había hecho un plan quinquenal 1992-1997. La mayoría de las metas no las realicé; mi ocupación en la imprenta me sacó en gran medida de lo que tenía programado. El próximo enero contabilizo cuatro años tratando de que resulte un proyecto gráfico mal parido (1994-1998).
El otro día pensé que debo regalo de matrimonio a Gabi-Igor y a Peque y señora. Además, si alguna vez tengo un poco de dinero, sería correcto invitar a comer a Cecilia, Pepe, Ezio, Sergio, Fernando, etc., todas las cuales me han convidado alguna vez.
Sería simpático aprender idiomas, y poder conversar en inglés con Ernesto y Ron, alemán con mamá y Pepe, francés con Cecilia y Andrea, holandés con Walter, ruso con Santiago, en fin.
Este fin de semana quiero completar la limpieza y orden de mi hábitat más próximo: mi pieza. Completar la selección de papeles y ropas que se quedan, se botan o se regalan. Mi intención es sólo conservar lo más indispensable. Revisando mis cosas me puedo percatar del cambio en mi manera de ver y de pensar; los principios y valores son los mismos, pero los objetivos, los métodos y las aspiraciones ya no son iguales. Los errores, fiascos, porrazos, fracasos, caídas, las pérdidas van entregando, por lo menos en mi caso, creo, una experiencia que te hace más cauteloso y medido, entre otros efectos. El mismo hecho de deshacerse de esos cachureos, simboliza una constatación de cambio.
lunes, 13 de octubre de 1997
Estoy apestado de:
No tener tiempo para mis “pasatiempos”
No tener vacaciones
No tener $ para cancelar mis deudas (Cecilia, Isabel, Coco, UC)
No tener tiempo para las labores domésticas
Trabajar 10 horas diarias
No tener recursos para convivencias y esparcimientos
No tener ahorros previsionales
Por esto y por otras razones, he decidido abandonar la imprenta a más tardar en febrero de 1998. Pasaría a ser sólo un colaborador más, a cambio de poder usar el computador. Mi primera opción es integrarme al equipo de la lancha de Santiago y Gennadi. De no resultar el financiamiento, en marzo entraría a otra pega, a la espera del aviso de Olmedo.
Tareas para mis últimos cuatro meses y medio en el taller, que, de aprobarse el crédito para la embarcación, se reducirían a dos y medio:
En imprenta:
Completar la Memoria (enviar copia a Nene)
Completar la auditoría – balance 1993-1997
Hacer el Balance 1997 y la declaración de renta para abril 98.
Ordenar documentos y archivos. Copiarlos en discos sueltos.
Confeccionar cartas de presentación, tarifados y carpetas-mostrario para ventas.
Adquirir instrumentos para perforar y foliar. Acondicionar tipográfica.
Gestionar venta de maquinaria prescindible.
Diseñar registro de mantención, producción y programación.
Diseñar método de cálculo para cotizaciones.
Investigar sistema fotomecánica, criollo.
Implementar laboratorio fotomecánica.
Personal:
Hacer inventario de cosas regaladas por papá y mamá.
Seleccionar y clasificar equipaje básico (botar o regalar el resto).
Elaborar archivos.
Mantención de bicicleta.
Coser bolso de cuero y ampliarlo a mochila.
Coser parka azul marino.
Adquirir pantalones impermeables.
Cambiar suela a zapatones.
Retomar registro financiero y hacer cuentas.
Hacerme revisar dentadura.
Ubicar a ex compañeros de colegio y universidad.
Escribir carta a mi papá.
Estudiar estadística y programa Excel o Lotus.
Redactar y diagramar mi Curriculum Vitae.
Empastar enciclopedias de regalo a hijas de Margarita.
No tener tiempo para mis “pasatiempos”
No tener vacaciones
No tener $ para cancelar mis deudas (Cecilia, Isabel, Coco, UC)
No tener tiempo para las labores domésticas
Trabajar 10 horas diarias
No tener recursos para convivencias y esparcimientos
No tener ahorros previsionales
Por esto y por otras razones, he decidido abandonar la imprenta a más tardar en febrero de 1998. Pasaría a ser sólo un colaborador más, a cambio de poder usar el computador. Mi primera opción es integrarme al equipo de la lancha de Santiago y Gennadi. De no resultar el financiamiento, en marzo entraría a otra pega, a la espera del aviso de Olmedo.
Tareas para mis últimos cuatro meses y medio en el taller, que, de aprobarse el crédito para la embarcación, se reducirían a dos y medio:
En imprenta:
Completar la Memoria (enviar copia a Nene)
Completar la auditoría – balance 1993-1997
Hacer el Balance 1997 y la declaración de renta para abril 98.
Ordenar documentos y archivos. Copiarlos en discos sueltos.
Confeccionar cartas de presentación, tarifados y carpetas-mostrario para ventas.
Adquirir instrumentos para perforar y foliar. Acondicionar tipográfica.
Gestionar venta de maquinaria prescindible.
Diseñar registro de mantención, producción y programación.
Diseñar método de cálculo para cotizaciones.
Investigar sistema fotomecánica, criollo.
Implementar laboratorio fotomecánica.
Personal:
Hacer inventario de cosas regaladas por papá y mamá.
Seleccionar y clasificar equipaje básico (botar o regalar el resto).
Elaborar archivos.
Mantención de bicicleta.
Coser bolso de cuero y ampliarlo a mochila.
Coser parka azul marino.
Adquirir pantalones impermeables.
Cambiar suela a zapatones.
Retomar registro financiero y hacer cuentas.
Hacerme revisar dentadura.
Ubicar a ex compañeros de colegio y universidad.
Escribir carta a mi papá.
Estudiar estadística y programa Excel o Lotus.
Redactar y diagramar mi Curriculum Vitae.
Empastar enciclopedias de regalo a hijas de Margarita.
miércoles, 1 de octubre de 1997
La semana pasada decidí incorporarme al equipo que Santiago ha ido conformando para trabajar la embarcación que tiene medio comprada. Esto significa que, a penas consigamos el financiamiento y se acondicione la lancha, yo empezaría a laborar con tuti en las funciones que fuesen necesarias. En cuanto a la imprenta, de concretarse el proyecto naviero, yo pasaría a ser un colaborador en mis ratos libres. De todas maneras, creo que lo más adecuado para la sobrevivencia del taller, es que se convierta en una organización social sin fines de lucro, que produzca trabajo previamente financiado, vía proyectos concursables, auspiciadores o financistas. Tendría que ocupar un local en donde no fuese necesario pagar arriendo, con una permanencia o punto fijo a cargo de Walter, ya que es el único del grupo que no requiere trabajar para subsistir. Todos los recursos humanos necesarios se subcontratarían o se tomarían part-time, mano de obra a trato o a honorarios. De todos modos, Héctor tendría que llegar a ser el prensista principal. Si lo de Santiago Olmedo no resultara, yo seguiría en la imprenta hasta fines de 1998. Pase lo que pase, estoy en campaña de ocuparme más de mi hábitat y de organizar mejor mi tiempo. Mi ideal de vivienda sería un departamento de una pieza, con baño, cocina-comedor-living, que tuviera un TV color con pasador de videos, una radio-cassettera, refrigerador, cama de plaza y media, y lito.
De no resultar las cosas por acá, no tengo ningún deseo de volver a la capital, por lo que buscaría pega en otra ciudad a escala humana. De todas maneras, yo ya avisé a Walter y a los demás integrantes del grupo que yo iba a buscar, de aquí a fin de año, una actividad fuera del taller, que me generara mi principal ingreso. La verdad es que con Walter ya es casi imposible hacer equipo, porque produce estancamiento, dejación y chatez.
De no resultar las cosas por acá, no tengo ningún deseo de volver a la capital, por lo que buscaría pega en otra ciudad a escala humana. De todas maneras, yo ya avisé a Walter y a los demás integrantes del grupo que yo iba a buscar, de aquí a fin de año, una actividad fuera del taller, que me generara mi principal ingreso. La verdad es que con Walter ya es casi imposible hacer equipo, porque produce estancamiento, dejación y chatez.
sábado, 20 de septiembre de 1997
La tarde del jueves, todo el viernes y el desayuno del sábado los pasé en casa de Margarita. No deja de sorprenderme la capacidad de ella para trabajar como profesora, criar a sus cuatro hijas y administrar una casa. Es decir, la ya conocida doble o triple jornada laboral de algunas mujeres.
Durante el empanadazo del jueves en la noche, mientras pintaba una tarjeta para el juego – sorteo, varios (as) alabaron mi habilidad artística. Eso me hizo anhelar más aún poder contar con el tiempo para desarrollar esa capacidad. Lo mismo me pasó al arreglar los interruptores y lámparas de la casa de Margarita. Me gustaría aprender un poco de gasfitería, construcción, así como otros oficios prácticos (soldadura, mecánica, electrónica, etc.).
Una de las cosas que me tiene apestado acá es el casi nulo tiempo que tengo para ordenar y limpiar mi hábitat, leer, practicar algunas artes, estudiar, escribir, etc. Pienso que depende de mí hacerme el espacio. Reconozco que muchas veces soy dejado y lento. Debería fijarme un horario para trabajar en la imprenta, respetarlo y así tener tiempo para otras cosas (podría ser de 9 a 13:30 y de 15:30 a 19:30). De esta forma, contaría con tres horas para mis otras actividades (de 20 a 23 horas). Estoy consciente de que en esas “otras actividades” tiene que estar incluido: aseo, higiene, ornato, organización, mantención y reparación de mi persona, mi entorno-hábitat y mi vehículo (bicicleta). Ropa, pieza, casa, vehículo, cuerpo, son todos medios que hacen posible nuestra subsistencia y desarrollo.
7:30 a 8:45 Aseo personal, desayuno (1 hora + 15 minutos)
9:00 a 13:00 Jornada laboral de mañana (4 horas)
13:15 a 15:15 Almuerzo, aseo cocina, limpieza (2 horas)
15:30 a 19:30 Jornada laboral de la tarde (4 horas)
19:45 a 23:15 Comida, estudio, organización, aseo (3 horas + 30 minutos)Mi intención es que, en los años que me quedan como trabajador activo (35), realice varios oficios por la cantidad de años que me permita alcanzar cierta pericia (unos cinco años) en cada uno (con un máximo de siete años). Siguiendo esta idea, en la imprenta me quedarían entre un año tres meses, hasta tres años y tres meses más. En este tiempo me gustaría aprender fotomecánica e impresión Offset, y tipográfica. Yo me siento capaz de llegar a efectuar cualquier ocupación, oficio o actividad laboral de una manera adecuada.
Durante el empanadazo del jueves en la noche, mientras pintaba una tarjeta para el juego – sorteo, varios (as) alabaron mi habilidad artística. Eso me hizo anhelar más aún poder contar con el tiempo para desarrollar esa capacidad. Lo mismo me pasó al arreglar los interruptores y lámparas de la casa de Margarita. Me gustaría aprender un poco de gasfitería, construcción, así como otros oficios prácticos (soldadura, mecánica, electrónica, etc.).
Una de las cosas que me tiene apestado acá es el casi nulo tiempo que tengo para ordenar y limpiar mi hábitat, leer, practicar algunas artes, estudiar, escribir, etc. Pienso que depende de mí hacerme el espacio. Reconozco que muchas veces soy dejado y lento. Debería fijarme un horario para trabajar en la imprenta, respetarlo y así tener tiempo para otras cosas (podría ser de 9 a 13:30 y de 15:30 a 19:30). De esta forma, contaría con tres horas para mis otras actividades (de 20 a 23 horas). Estoy consciente de que en esas “otras actividades” tiene que estar incluido: aseo, higiene, ornato, organización, mantención y reparación de mi persona, mi entorno-hábitat y mi vehículo (bicicleta). Ropa, pieza, casa, vehículo, cuerpo, son todos medios que hacen posible nuestra subsistencia y desarrollo.
7:30 a 8:45 Aseo personal, desayuno (1 hora + 15 minutos)
9:00 a 13:00 Jornada laboral de mañana (4 horas)
13:15 a 15:15 Almuerzo, aseo cocina, limpieza (2 horas)
15:30 a 19:30 Jornada laboral de la tarde (4 horas)
19:45 a 23:15 Comida, estudio, organización, aseo (3 horas + 30 minutos)Mi intención es que, en los años que me quedan como trabajador activo (35), realice varios oficios por la cantidad de años que me permita alcanzar cierta pericia (unos cinco años) en cada uno (con un máximo de siete años). Siguiendo esta idea, en la imprenta me quedarían entre un año tres meses, hasta tres años y tres meses más. En este tiempo me gustaría aprender fotomecánica e impresión Offset, y tipográfica. Yo me siento capaz de llegar a efectuar cualquier ocupación, oficio o actividad laboral de una manera adecuada.
viernes, 12 de septiembre de 1997
Autocrítica: me falta incorporar a mis hábitos la preocupación por el hábitat más próximo, llámese pieza, departamento, casa, etc. No tengo aún totalmente programado la labor doméstica, como cocinar, hacer aseo, lavar ropa, entre otras. Es cierto que tengo poco tiempo, quedo bastante cansado después del trabajo y que casi nunca cuento con dinero, pero creo que la satisfacción de estar viviendo en un ambiente limpio, ventilado, organizado y en que existan los equipos básicos (sanitarios, cocina, estufa, lavadero, por ejemplo) –y que funcionen- hace que valga la pena el esfuerzo y la dedicación. Así como en su momento descubrí que lavar la loza puede ser una grata actividad, del mismo modo debo concientizarme para ordenar mi tiempo y realizar esas faenas con agrado. Habitar en un lugar limpio, seco, aireado, iluminado, con temperatura adecuada no es un lujo, sino algo digno.
lunes, 8 de septiembre de 1997
Hace casi tres meses que no escribo. El viernes antes pasado hicimos la evaluación de los primeros seis meses de la imprenta en San Antonio. En promedio, hemos producido el 30% de lo que deberíamos vender para lograr el punto de equilibrio, estimado en aproximadamente un millón de pesos mensuales, con dos y medio operarios. Para llegar al 100% necesitamos, simultáneamente, organizar una fuerza de venta y mejorar la fuerza productiva. Por los achaques y pasividad de Walter, el rendimiento del trabajo en el taller ha sido muy bajo; esto se agrava por la falta de instrumentos como foliadoras, y de conocimientos del sistema de fotomecánica que se usa en Chile, entre otras cosas. Lo que producimos hasta ahora en una semana, deberíamos realizarlo en un máximo de dos días. Para aumentar la productividad, Walter ha comenzado a traspasar sus conocimientos a Héctor, mecánico y nochero, militante comunista de unos 38 años. En cuanto a las ventas, Hugo, periodista, se comprometió a gestionar ventas y promociones. También pasaron a formar parte de la agrupación Enrique, dentista y dibujante, y Santiago, ingeniero en pesca.Con respecto a la convivencia con Walter, éste me ha desalucinado bastante: es una persona odiosa, amarga, terca, prejuicioso, descalificador, que se relaciona estratégicamente y se erige constantemente en juez de los demás; con aires pedantes y muy orgulloso. Irradia permanentemente ondas o vibraciones de negatividad, y es un adicto al cigarro y alcohol. No es capaz de sobrevivir él ni entregarme lo mínimo de cama, comida y techo con la pensión de 350 mil que recibe todos los meses. Es desordenado, irresponsable, cómodo, lento, sacador de vuelta, trasnochador, flojo y caprichoso. Manipula la información y es un asegurado. Es un tipo muy contradictorio. No obstante lo anterior, es una persona con valores humanistas y solidarios, perseverante e idealista. Es ya desagradable para mí depender para mi sustento del financiamiento de Walter, que tiene la casa sin comida, con cañerías rotas, el calefón malo, y, más encima, no le paga el arriendo a su mamá. Con Yury peleamos hasta el cansancio para que nos pasara $ 150 mil para mantener el hogar; no hubo caso, él aprovechó el conflicto con Yury para desentenderse totalmente de su promesa. Es, al mismo tiempo, absolutamente despelotado e irracional con su dinero, y se resiste por completo a entregar un porcentaje de lo que gana para que lo administre otro. Dada esta realidad, y su poca disposición al cambio, lo único que me queda es jugarme la personal, la individual, tomar distancia de él, arreglármela para ir disminuyendo progresivamente mi dependencia de sus recursos. Trasladaré algunas de mis cosas a la imprenta, otras a casa de Margarita, varias las regalaré, etc. Una posibilidad es llegar a vivir en el taller y guardar mis pocas pertenencias en distintos lugares.
miércoles, 11 de junio de 1997
En este último mes han ocurrido varias cosas: Yury se volvió a Santiago, producto de las tensiones que producía en el grupo; nos cambiamos de Cartagena a una casa en pleno San Antonio, que es propiedad de la mamá de Walter; logramos el piso mínimo de la imprenta ($ 400.000 de venta/producción en mayo), y celebré mi cumpleaños número 30. Vinieron de Santiago: Rodrigo con Lorena, Myriam, el loco, Quena y Margarita, Elena y Leo, Ernesto, Ezio, Jorge y Sandra; de Algarrobo llegó mi papá, y de aquí: Hugo, Marcos, Elías, Rosa y el hijo de Nani. En total, participaron unas 20 personas. Las sorpresas fueron la visita de Jorge y de Margarita. Ésta última no la veía desde el cumpleaños de Quena, en febrero, cuando conversamos gran parte de la noche. Antes, la había conocido muy al pasar en la fiesta de Año Nuevo donde Quena y Rodrigo. Ella me gustó desde que la vi. El sábado en la noche nos fuimos acercando de a poco; con el baile entramos en contacto, y, después, permanecimos juntos mientras se conversaba. De pronto, nos dejaron solos. Nos miramos a los ojos, busqué sus manos y nos arrimamos el uno al otro. Más tarde fuimos a acostarnos en una cama que improvisé con chalecos y abrigos. Los besos y caricias no se hicieron esperar. Al mediodía del domingo la acompañé a tomar el bus a Santiago. Quedamos de vernos el 20 y 21 de junio. Esta relación creo que me ayuda a sentirme bien; tengo bicicleta, practico baloncesto, leo, escribo, participo en una empresa gráfica, puedo comer, beber; tengo cama y techo. Me gustaría tener un poco más de tiempo para dibujar, fotografiar, estudiar-investigar y aprender más artes y oficios.
domingo, 11 de mayo de 1997
El viaje de Cartagena a Puerto Antonio en bicicleta es más suave o liviano; son como cinco minutos menos que el trayecto inverso.
Hoy jugué basquetbol luego de 10 años de la última vez que entrené en la universidad (1987). Con una visión relativamente normal (lente de contacto en ojo izquierdo) la cosa cambia rotundamente. Antes todo me parecía más lejano, no veía la cara de los jugadores ni los podía distinguir para pasarles la pelota. Obviamente, me cansé más rápido que el resto, y faltó coordinación con los demás. Los entrenamientos son los martes y jueves a las 21 horas, y los domingos a las 11 hay partidos amistosos.
Uno de los tipos me dijo que parecía libanés (ya es como tercera vez que me lo señalan).
Hoy jugué basquetbol luego de 10 años de la última vez que entrené en la universidad (1987). Con una visión relativamente normal (lente de contacto en ojo izquierdo) la cosa cambia rotundamente. Antes todo me parecía más lejano, no veía la cara de los jugadores ni los podía distinguir para pasarles la pelota. Obviamente, me cansé más rápido que el resto, y faltó coordinación con los demás. Los entrenamientos son los martes y jueves a las 21 horas, y los domingos a las 11 hay partidos amistosos.
Uno de los tipos me dijo que parecía libanés (ya es como tercera vez que me lo señalan).
sábado, 10 de mayo de 1997
La otra noche nos acordábamos con Sergio de lo que hacíamos durante nuestra época de universitarios. En mi caso fue de 1985 a 1991, es decir, siete años. Trabajos voluntarios, protestas, elecciones de CC.AA. y de Feuc, fiestas, vigilias, paros, paseos, etc. Aventuras, pololeos, sexo, alcohol y marihuana.
Mi experiencia laboral se acerca a los cinco años y medio: El Diario, El Canelo, La Hoja, extra de TV, medidor de flujos, cajero de pescadería, diagramador y gráfico. Ha sido un período en que los ex compañeros de estudios empezaron a casarse y tener hijos, y a ponerse fomes. Por lo mismo, el carrete de esta época ha sido mayormente con gente menor, aunque nunca tanto. Los romances de esta etapa fueron con Carmen, Graciela, Soledad, Gabi, Daniela, junto con aventuras con Mónica, Sandra, Carola, Mariela. También está el tiempo de la práctica de la batería y las voladas musicales en casa de Carola y Víctor. Estuve cuidando el taller de Claudio y la casa de Rodrigo; fui con Pepe a La Serena. Las vacaciones han sido escasas en este período. La preparación de mi Memoria me llevó a leer un buen número de libros, hacer entrevistas y redactar un poco. La depresión de 1995-1996 me dejó con la autoestima muy baja y desgastado.
Estoy decidido a iniciar mis 30 años con una óptica más pragmática y realista. Las cosas que sé son: no quiero volver a vivir en Santiago; deseo tener recursos que me permitan solventar recreación, arte y conocimiento, vacaciones o esparcimiento, y poder ahorrar mensualmente para tener mi propia previsión. Esto significa un ingreso mensual de, por lo menos, unos $ 120.000 (el máximo son $ 160.000, o el promedio de entrada de los chilenos). Tomando en cuenta mi curriculum, no debería ser difícil lograrlo.
Mi experiencia laboral se acerca a los cinco años y medio: El Diario, El Canelo, La Hoja, extra de TV, medidor de flujos, cajero de pescadería, diagramador y gráfico. Ha sido un período en que los ex compañeros de estudios empezaron a casarse y tener hijos, y a ponerse fomes. Por lo mismo, el carrete de esta época ha sido mayormente con gente menor, aunque nunca tanto. Los romances de esta etapa fueron con Carmen, Graciela, Soledad, Gabi, Daniela, junto con aventuras con Mónica, Sandra, Carola, Mariela. También está el tiempo de la práctica de la batería y las voladas musicales en casa de Carola y Víctor. Estuve cuidando el taller de Claudio y la casa de Rodrigo; fui con Pepe a La Serena. Las vacaciones han sido escasas en este período. La preparación de mi Memoria me llevó a leer un buen número de libros, hacer entrevistas y redactar un poco. La depresión de 1995-1996 me dejó con la autoestima muy baja y desgastado.
Estoy decidido a iniciar mis 30 años con una óptica más pragmática y realista. Las cosas que sé son: no quiero volver a vivir en Santiago; deseo tener recursos que me permitan solventar recreación, arte y conocimiento, vacaciones o esparcimiento, y poder ahorrar mensualmente para tener mi propia previsión. Esto significa un ingreso mensual de, por lo menos, unos $ 120.000 (el máximo son $ 160.000, o el promedio de entrada de los chilenos). Tomando en cuenta mi curriculum, no debería ser difícil lograrlo.
viernes, 9 de mayo de 1997
Queda un mes para que cumpla 30 años. Anteayer por la tarde, mientras tomaba onces con Cecilia en el casino del canal 13, se acercó a saludarme Corina, ex alumna de la escuela de Periodismo. Me dijo que yo era como el vino; “entre más pasan los años, mejor”. A decir verdad, ella también se veía bastante mejor que hace cinco años. Cecilia está con depresión: le suspendieron su programa de TV, y se hizo un aborto.
Al hacer el balance de los dos meses de trabajo en Barrancas, aproximadamente el 35% de las salidas del taller se han financiado por las ventas. El 65% restante, corresponde a dinero que había en caja antes de marzo, entrada por trabajos que se hicieron antes de arribar al puerto, préstamos de terceras personas y aportes de Walter. Ya hemos tenido tres reuniones con peleas, sobretodo por el asunto financiero y por la forma de trabajar. Por lo menos llegamos al acuerdo de que Walter entregará los primeros de cada mes $ 130.000 para un fondo de sostenimiento, hasta que se cumplan seis meses de actividad. Si al cabo de ese ejercicio no se ha logrado el autofinanciamiento, el taller dejará de intentar ser comercial para buscar el camino de crear una escuela de artes gráficas. Por mi parte, lo único que tengo claro en estos momentos es que no me gustaría volver a Santiago. Si nuestra empresa fracasa, a fines de agosto buscaré pega en lo que sea acá en el Puerto Antonio.
Ayer me vine en bicicleta y el trayecto lo hice en 35 minutos.
El sábado en la noche y el domingo pasado estuve en la casa que arrendó mi papá en Algarrobo. Es amplia y con todo lo necesario. Él quiere que lo vaya a ver más seguido, cosa que me parece bien ya que así sirve además para ahorrar los fondos del colectivo. También mi papá me regaló unas zapatillas y me va a cooperar en el compra de mis nuevos lentes de contacto.
En Santiago fui al Instituto de Prevención y Rehabilitación de la Ceguera. Me hicieron varios test y está todo normal. La miopía no ha aumentado.
Hace algo más de seis meses que Daniela me pateó. En todo este lapso, he tenido sólo dos encuentros físicos con mujeres; con una grado 2 y medio y la otra grado 1. Acá en la costa he visto muchas mujeres del tipo que a mí me gusta: pelo negro, morenas, mestizas, etc. Hasta el momento he conocido a Lili y Pati, dos niñas de 20 a 21 años que atienden un local de fotocopias y fax. Lili me gustó más, pero está pololeando.
También nos toca ver a menudo a tres muchachas que atienden la panadería que está en la esquina de la casa en Cartagena. Hay una mulata bastante agradable que es hija o sobrina de la dueña de una tienda ubicada en la punta de la plaza. Además está Dafne, la hija de los dueños de nuestra casa; ella es preciosa, de tez mate y con unos 16 años.
Al hacer el balance de los dos meses de trabajo en Barrancas, aproximadamente el 35% de las salidas del taller se han financiado por las ventas. El 65% restante, corresponde a dinero que había en caja antes de marzo, entrada por trabajos que se hicieron antes de arribar al puerto, préstamos de terceras personas y aportes de Walter. Ya hemos tenido tres reuniones con peleas, sobretodo por el asunto financiero y por la forma de trabajar. Por lo menos llegamos al acuerdo de que Walter entregará los primeros de cada mes $ 130.000 para un fondo de sostenimiento, hasta que se cumplan seis meses de actividad. Si al cabo de ese ejercicio no se ha logrado el autofinanciamiento, el taller dejará de intentar ser comercial para buscar el camino de crear una escuela de artes gráficas. Por mi parte, lo único que tengo claro en estos momentos es que no me gustaría volver a Santiago. Si nuestra empresa fracasa, a fines de agosto buscaré pega en lo que sea acá en el Puerto Antonio.
Ayer me vine en bicicleta y el trayecto lo hice en 35 minutos.
El sábado en la noche y el domingo pasado estuve en la casa que arrendó mi papá en Algarrobo. Es amplia y con todo lo necesario. Él quiere que lo vaya a ver más seguido, cosa que me parece bien ya que así sirve además para ahorrar los fondos del colectivo. También mi papá me regaló unas zapatillas y me va a cooperar en el compra de mis nuevos lentes de contacto.
En Santiago fui al Instituto de Prevención y Rehabilitación de la Ceguera. Me hicieron varios test y está todo normal. La miopía no ha aumentado.
Hace algo más de seis meses que Daniela me pateó. En todo este lapso, he tenido sólo dos encuentros físicos con mujeres; con una grado 2 y medio y la otra grado 1. Acá en la costa he visto muchas mujeres del tipo que a mí me gusta: pelo negro, morenas, mestizas, etc. Hasta el momento he conocido a Lili y Pati, dos niñas de 20 a 21 años que atienden un local de fotocopias y fax. Lili me gustó más, pero está pololeando.
También nos toca ver a menudo a tres muchachas que atienden la panadería que está en la esquina de la casa en Cartagena. Hay una mulata bastante agradable que es hija o sobrina de la dueña de una tienda ubicada en la punta de la plaza. Además está Dafne, la hija de los dueños de nuestra casa; ella es preciosa, de tez mate y con unos 16 años.
miércoles, 16 de abril de 1997
Hace un mes que me vine a vivir a Cartagena, y a trabajar a Barrancas. Ahora comprendo mejor cuando se afirma que el hábitat influye mucho en la sicología y salud mental de la gente. Residir en un lugar a escala humana, con aire limpio, vista al mar, pocos ruidos molestos; con personas que no andan corriendo por las calles o agrediéndose por todas partes…
El sábado en la noche fui a Santiago, a casa de Claudio, para asistir al asado en que despedían a mi mamá. Ella se fue al día siguiente y me prestó $ 100.000, de los cuales el 60% me los pasó Gustavo el martes. El resto me los dará a fin de mes.
Me corté el pelo en la picada que conozco en Santa Rosa con Eyzaguirre. La señora que me atendió me preguntó si yo era árabe, porque me parecía –según ella- a un tal Selman. También me dijo unos cuantos piropos.Cecilia está embarazada del Buba. Ella está contenta por eso, y porque está realizando el programa que había propuesto al canal 13, acerca de las organizaciones filantrópicas, de beneficencia o caridad.
El sábado en la noche fui a Santiago, a casa de Claudio, para asistir al asado en que despedían a mi mamá. Ella se fue al día siguiente y me prestó $ 100.000, de los cuales el 60% me los pasó Gustavo el martes. El resto me los dará a fin de mes.
Me corté el pelo en la picada que conozco en Santa Rosa con Eyzaguirre. La señora que me atendió me preguntó si yo era árabe, porque me parecía –según ella- a un tal Selman. También me dijo unos cuantos piropos.Cecilia está embarazada del Buba. Ella está contenta por eso, y porque está realizando el programa que había propuesto al canal 13, acerca de las organizaciones filantrópicas, de beneficencia o caridad.
domingo, 30 de marzo de 1997
Hace dos semanas que me vine a vivir y trabajar a la costa. Acondicionar el taller y las máquinas nos ha significado mucha pega; además, he tenido que diseñar modelos para los documentos que la gente timbra en el SII. Este trabajo representa un gran porcentaje del total de la demanda en esta zona. Lo único que me ha dado lata hasta el momento es que Walter pasa todo el día quejándose, se cansa muy pronto y gasta mucho dinero en bebidas alcohólicas y cigarros. Se nota que no es un tipo aperrado para laborar, sino que es bastante exquisito para sus cosas. En todo caso, posee varias virtudes que compensan: solidario, buen cocinero, sencillo, honesto, libertario. Con Yury nos llevamos bien, y es un buen tipo, divertido y con harto de “maestro chasquilla”.
Con respecto al Puerto Antonio, lo penca es el olor a pescado podrido que se siente en Barrancas y los tacos que se producen en la plaza. Cartagena es agradable, aunque las playas son un tanto cochinas o sucias. En cuanto a las mujeres, he visto una buena cantidad de lolas y tipas bonitas, con una buena proporción de morenas de pelo negro, como a mí me gustan.
Por lo pronto, mi intención es ir al oculista, comprarme anteojos, arreglar la bicicleta y pintarla, y encontrar un lugar en donde poder hacer deporte. Para esto necesito que alguien me regale zapatillas, ojalá me las obsequien para mi cumpleaños. Otra cosa que tengo la oportunidad de hacer es aprender a cocinar bien.
Con respecto al Puerto Antonio, lo penca es el olor a pescado podrido que se siente en Barrancas y los tacos que se producen en la plaza. Cartagena es agradable, aunque las playas son un tanto cochinas o sucias. En cuanto a las mujeres, he visto una buena cantidad de lolas y tipas bonitas, con una buena proporción de morenas de pelo negro, como a mí me gustan.
Por lo pronto, mi intención es ir al oculista, comprarme anteojos, arreglar la bicicleta y pintarla, y encontrar un lugar en donde poder hacer deporte. Para esto necesito que alguien me regale zapatillas, ojalá me las obsequien para mi cumpleaños. Otra cosa que tengo la oportunidad de hacer es aprender a cocinar bien.
lunes, 17 de marzo de 1997
Esta es mi primera noche en la casa de Cartagena. Es un lugar agradable, acogedor y sencillo. Si bien le faltan las terminaciones y el agua caliente, es un hábitat amable; tiene dos piezas, un baño y una cocina que está unida a un amplio living-comedor. Desde sus ventanas se ve el mar y ahora, de noche, se escucha el oleaje de la playa.
Anoche, en la fiesta de Cecilia, una niña dijo: “el Wari es universal; es de todos y de nadie a la vez”. Fue un comentario que me pareció entre atinado y divertido.
Anoche, en la fiesta de Cecilia, una niña dijo: “el Wari es universal; es de todos y de nadie a la vez”. Fue un comentario que me pareció entre atinado y divertido.
domingo, 9 de marzo de 1997
En tres meses más cumpliré 30 años. Un tipo que estaba en el stand de Blue Dreams en Casa Piedra opinó que me veía menor por mi cara de bueno e inocente. A esa fiesta, con bar abierto y recital de Los Pericos fui con Sergio, Marisol y Esperanza. Esta última no me pescó ni para el hueveo y, a veces, me daba la sensación de que yo le caía mal o algo así. Sergio dijo que era porque ella es tímida. Puede ser que cuando dos personas “cortadas” se conocen en esas circunstancias ocurra ese fenómeno de parecer que ambos no están ni ahí con el otro. También conocí a Gabriela, una castaña de ojos claros que encontré parecida a Ornella Mutti, y que comparte un departamento en las Torres de Tajamar con Marisol y una tal Macarena (hermana de Esperanza). Se supone que Sergio le había hablado de mí, y que esperaba conocerme. Espero que no se haya decepcionado. Me parece el caso similar al de Alejandra, la amiga de Marcela que se suponía éramos “el uno para el otro”, y que, después, no supe más de ella.
Este fin de semana confirmé una vez más que me gusta mucho bailar, que es una grata forma de expresión y de ejercicio. Es rico moverse al ritmo de la música, transpirar y quedar agotado, para luego, dormir profundamente.
La fiesta de Casa Piedra era una promoción de un grupo de empresas que apuntan su fuerza de venta al segmento de la juventud acomodada del país. Fue una muestra de derroche, de cómo despilfarra la plusvalía arrebatada a la población más humilde y trabajadora, los sectores más ricos de la sociedad. Me viene a la mente la canción de Los Prisioneros: “por qué los ricos tienen derecho a pasarlo tan bien, si son tan imbéciles como nosotros”. Aunque ese “pasarlo bien” muchas veces no es más que una vorágine de consumo y hedonismo vacío y alienante. Lo que pasa es que la gente con mayor nivel económico dispone de más tiempo libre, ocio y acceso a recursos que aquellos que son más pobres. Pero, lo que haga con esas posibilidades es otro cuento: cultivarse o degenerarse, desarrollarse o corromperse. De todas maneras tiene la opción. En cambio quien debe “romperse el lomo” trabajando, tan sólo para sobrevivir; quien por lo general ha recibido escasa o mala educación, salud y alimentación, posee un limitado tiempo para el ocio, el cual, la mayoría de las veces, ocupa en ver TV, tomar alcohol o ir al estadio de fútbol. Las lolas que atendían el bar pertenecían casi en su totalidad al mismo sector que al que servían, y seguramente eso se refleja en cuánto les pagan. En cambio, las personas que hacían el aseo o estaban de seguridad, se notaba que eran de una clase “más baja”.
Algunas veces pienso: “y qué me importa a mí, si siempre ha sido así (ese “siempre” se refiere sólo a lo que conocemos como Historia) y, además, un día yo moriré, y todo da lo mismo”. Sin embargo, no puedo evitar sentir rabia, porque podría ser distinto; cada persona podría disfrutar y gozar, desarrollar sus potencialidades, amar, crear y construir, dando lo mejor de sí al resto… Estoy convencido de que lo que más nos ayuda a sobrellevar la existencia con su absoluta absurdez es la comunicación con los demás, el contacto, el vínculo, la relación, el compartir, la convivencia, la reunión. Lo paradójico es que yo he sido tildado varias veces de “ingrato”, porque ocurre que pasa mucho tiempo en que no me comunico con personas que me aprecian. Lo reconozco y estoy empeñado en superar esa tranca. Otro riesgo es caer en el utilitarismo, es decir, en buscar favores, bolsear, pechar o “pegar en la pera”, que es lo típico de cuando alguien se siente “utilizado”. Yo debo cuidar ese aspecto, ya que como mi ingreso monetario es tan bajo, suele suceder que mis amistades me inviten o subvencionen. El asunto es no temer rechazar ofrecimientos y aportar aunque sea poco dinero, pero tratar siempre de ponerse con algo.
Este fin de semana confirmé una vez más que me gusta mucho bailar, que es una grata forma de expresión y de ejercicio. Es rico moverse al ritmo de la música, transpirar y quedar agotado, para luego, dormir profundamente.
La fiesta de Casa Piedra era una promoción de un grupo de empresas que apuntan su fuerza de venta al segmento de la juventud acomodada del país. Fue una muestra de derroche, de cómo despilfarra la plusvalía arrebatada a la población más humilde y trabajadora, los sectores más ricos de la sociedad. Me viene a la mente la canción de Los Prisioneros: “por qué los ricos tienen derecho a pasarlo tan bien, si son tan imbéciles como nosotros”. Aunque ese “pasarlo bien” muchas veces no es más que una vorágine de consumo y hedonismo vacío y alienante. Lo que pasa es que la gente con mayor nivel económico dispone de más tiempo libre, ocio y acceso a recursos que aquellos que son más pobres. Pero, lo que haga con esas posibilidades es otro cuento: cultivarse o degenerarse, desarrollarse o corromperse. De todas maneras tiene la opción. En cambio quien debe “romperse el lomo” trabajando, tan sólo para sobrevivir; quien por lo general ha recibido escasa o mala educación, salud y alimentación, posee un limitado tiempo para el ocio, el cual, la mayoría de las veces, ocupa en ver TV, tomar alcohol o ir al estadio de fútbol. Las lolas que atendían el bar pertenecían casi en su totalidad al mismo sector que al que servían, y seguramente eso se refleja en cuánto les pagan. En cambio, las personas que hacían el aseo o estaban de seguridad, se notaba que eran de una clase “más baja”.
Algunas veces pienso: “y qué me importa a mí, si siempre ha sido así (ese “siempre” se refiere sólo a lo que conocemos como Historia) y, además, un día yo moriré, y todo da lo mismo”. Sin embargo, no puedo evitar sentir rabia, porque podría ser distinto; cada persona podría disfrutar y gozar, desarrollar sus potencialidades, amar, crear y construir, dando lo mejor de sí al resto… Estoy convencido de que lo que más nos ayuda a sobrellevar la existencia con su absoluta absurdez es la comunicación con los demás, el contacto, el vínculo, la relación, el compartir, la convivencia, la reunión. Lo paradójico es que yo he sido tildado varias veces de “ingrato”, porque ocurre que pasa mucho tiempo en que no me comunico con personas que me aprecian. Lo reconozco y estoy empeñado en superar esa tranca. Otro riesgo es caer en el utilitarismo, es decir, en buscar favores, bolsear, pechar o “pegar en la pera”, que es lo típico de cuando alguien se siente “utilizado”. Yo debo cuidar ese aspecto, ya que como mi ingreso monetario es tan bajo, suele suceder que mis amistades me inviten o subvencionen. El asunto es no temer rechazar ofrecimientos y aportar aunque sea poco dinero, pero tratar siempre de ponerse con algo.
viernes, 7 de marzo de 1997
El sábado pasado hicimos el traslado de la imprenta, desde La Pintana hasta Barrancas en San Antonio. La instalación se prolongó domingo y lunes, y en la noche de ese día llegué a Santiago. En estos cuatro días compré materiales y los envié por bus, digité un tercio de los estatutos y me reuní con un par de amigos-clientes. También hicimos el aseo en el local que dejamos en la clínica. Sin embargo, flojeé bastante: no he conseguido cambiar el toner de la láser ni realicé trámites tributarios pendientes. Me puse como plazo el miércoles para hacer esas cosas pendientes, además de sacar la basura del taller en La Pintana. Anoche se celebró aquí, en el departamento de EE el cumpleaños 27 de la Yeko, quien es diseñadora de la revista Blue Dreams. Las amigas de mi hermana pensaron que yo era menor que ella, que tenía como 22 o 23 años. Bailamos varias horas y, al final, fuimos a la disco Open. Me vine en el asiento trasero con una niña, Claudia creo que se llamaba; nos acariciamos las manos y la despedida fue un beso en la boca. Simpática situación.
lunes, 24 de febrero de 1997
La fiesta de cumpleaños de Quena estuvo buena. Rica comida, gente simpática, baile y agradable conversación. Estuve un buen rato con Margarita (o Ana María); hablamos sobre nuestras vidas y bailamos algunos merengues y boleros. La encuentro atractiva, en especial su mirada. Ella es sagitario y profesora de Historia y Geografía. Dijo que yo parecía libanés y me alabó mis “dotes” para enseñar a bailar. Nuevamente conté la “historia” de mi bisabuelo paterno, del cual se supone que he heredado mis rasgos físicos. Espero algún día conocer bien quien fue ese personaje, y parece que en Valparaíso puede haber algunas pistas.
A la mañana siguiente del carrete, Quena me interrogó acerca de Margarita. Le comenté que me había parecido muy bien.
A la mañana siguiente del carrete, Quena me interrogó acerca de Margarita. Le comenté que me había parecido muy bien.
sábado, 22 de febrero de 1997
Yo no debería tener motivo para el rebrote de angustia depresiva que me vino esta semana. Si bien el cambio del taller e instalación en San Antonio implica más gastos de lo que considera nuestro actual presupuesto y la incertidumbre del negocio en cuanto tal, por otra parte, en lo que respecta a cama, comida y techo, tengo la seguridad de que Walter compartirá parte de su pensión para tales efectos. En cuanto a cómo nos vaya con la imprenta, en el peor de los casos, podemos perfectamente funcionar solos Walter y yo, siendo él quien desempeña las funciones de técnico, mecánico, maquinista, y yo el que se ocupa de las cuentas, apoyo, ventas, adquisiciones, promoción, etc.
Como dice el dicho “el corazón tiene razones que la razón desconoce”, creo que mi desequilibrio emocional-anímico responde más a inseguridades y temores debidos al alto grado de incertidumbre y contingencia que significa el cambio propuesto.
Como dice el dicho “el corazón tiene razones que la razón desconoce”, creo que mi desequilibrio emocional-anímico responde más a inseguridades y temores debidos al alto grado de incertidumbre y contingencia que significa el cambio propuesto.
viernes, 21 de febrero de 1997
Anoche conocí a Pamela, una amiga de Nancy, la polola de Fernando. Hace un par de semanas que ellos venían preparando nuestro encuentro. Desde el comienzo ella se mostró interesada y, yo, con el pasar del tiempo, le fui encontrando su atractivo. Pasada la medianoche comenzamos a bailar boleros; al rato ya estábamos besándonos apasionadamente. No llegamos al coito porque yo no tenía condones; le pedí uno a Fernando, pero tampoco tenía. Entonces, desnudos, hicimos con Pamela una sesión de caricias y masturbación mutua. Después de un buen rato, cuando el sueño y el cansancio nos envolvió, conversamos acerca de nuestras vidas. Me contó de sus depresiones y traumas del pasado. Se ve que ha sufrido su buen poco, y que es una buena persona, tierna y sensible. Me dijo que le gustaban mucho mis ojeras y que, por lo general, no le llaman mucho la atención los hombres desconocidos, pero que yo le había gustado de inmediato. Para variar, se extrañó de que yo hablara casi nada mientras tirábamos. Fue una experiencia que me levantó mi decaída autoestima; creo que para ella también fue positiva.
jueves, 20 de febrero de 1997
La sensación que me da Santiago es que en un día puedo cruzarme con cientos o miles de personas que no conozco y que, con mucha probabilidad, no conoceré nunca. Con la tecnología de las comunicaciones se da el caso inverso, porque puedo entablar conversaciones (vía Internet, por ejemplo) con personas que están a miles de kilómetros y con las cuales puede que nunca nos crucemos.
El centralismo y concentración de Chile en Santiago, provoca, junto con el crecimiento distorsionante de la metrópoli, la pobreza de la mayoría de las ciudades y pueblos de otras regiones del país. Es un gigante que absorbe más de lo que aporta. Creo que la geografía de Chile: “angosta franja de tierra”, hizo temer a los políticos que la descentralización llevara al fraccionamiento del país. Más aún, tomando en cuenta la existencia de zonas “naturales” que se comparten con países vecinos: en el norte, el altiplano y la cultura aimara; en el sur, la cultura mapuche; la Patagonia y Tierra del Fuego.
El centralismo y concentración de Chile en Santiago, provoca, junto con el crecimiento distorsionante de la metrópoli, la pobreza de la mayoría de las ciudades y pueblos de otras regiones del país. Es un gigante que absorbe más de lo que aporta. Creo que la geografía de Chile: “angosta franja de tierra”, hizo temer a los políticos que la descentralización llevara al fraccionamiento del país. Más aún, tomando en cuenta la existencia de zonas “naturales” que se comparten con países vecinos: en el norte, el altiplano y la cultura aimara; en el sur, la cultura mapuche; la Patagonia y Tierra del Fuego.
miércoles, 19 de febrero de 1997
Esta semana he sentido los síntomas que tuve durante la depresión: angustia, ansiedad, inseguridad, desánimo, sueño, flojera; cualquier tarea se me hace difícil; todo lo veo complicado. Hoy comencé a tomar nuevamente fluoxetina. Mi desajuste nervioso anímico coincide con los preparativos para mi traslado y el de la imprenta a San Antonio. El trato con el directorio de Unpade ha sido conflictivo y desagradable; los arriendos están tan caros como en Santiago. La incertidumbre es grande. He pasado varios días sin descansar ni actuar, porque todavía no está claro dónde nos instalaremos ni cómo haremos la mudanza. Con lo único que contamos es con algo más de doscientos mil pesos en caja, y con la pensión de trescientos y tantos mil que recibe Walter. De acuerdo a las primeras estimaciones, necesitamos invertir por lo menos un millón de pesos para trabajar en condiciones aceptables en el puerto. Además, Walter tiene que arrendar una casa en la playa a partir de marzo.
Hay varias cosas que me desagradan de una metrópoli como Santiago: contaminación atmosférica, acústica, etc.; pérdida de relación con la naturaleza, falta de identidad barrial; agresividad de la gente, atomización, etc. Como dice el libro “El zoo humano”, las personas se desequilibran sicológicamente, en sus emociones, estados de ánimo y adquieren conductas antisociales. Tal cual se ha analizado, una ciudad a escala humana debería tener un máximo de un millón de habitantes, con bastantes parques, áreas verdes, centros sociales y económicos, núcleos artísticos, y rodeada de zonas agrícolas.
Hay varias cosas que me desagradan de una metrópoli como Santiago: contaminación atmosférica, acústica, etc.; pérdida de relación con la naturaleza, falta de identidad barrial; agresividad de la gente, atomización, etc. Como dice el libro “El zoo humano”, las personas se desequilibran sicológicamente, en sus emociones, estados de ánimo y adquieren conductas antisociales. Tal cual se ha analizado, una ciudad a escala humana debería tener un máximo de un millón de habitantes, con bastantes parques, áreas verdes, centros sociales y económicos, núcleos artísticos, y rodeada de zonas agrícolas.
sábado, 8 de febrero de 1997
Este año –a mediados- cumpliré 30 años. No tengo hijos y, en este momento, tampoco una pareja que me amarre a algún lugar. No poseo mayores compromisos ni responsabilidades. Mis acreedores son Claudio, Cecilia e Isabel, a los cuales debo veinte mil pesos a cada uno. Además, está la deuda del crédito universitario, la que debería pagar como dieciocho mil pesos mensuales. Creo que una de las pocas cosas que me unen al Gran Santiago son mis amistades, a quienes les tengo mucho cariño.
martes, 4 de febrero de 1997
Yo nací en una comuna del sector “alto” de Santiago. En 1967, Las Condes albergaba en su mayoría a clases medias acomodadas y altas. No obstante, existían bolsones de pobreza en las llamadas poblaciones “callampas”. Con el tiempo, esos barrios fueron poniéndose cada vez más elitistas. Después del golpe de 1973, mucha gente de izquierda emigró por razones de seguridad, y los militares “erradicaron” a los pobres hacia otras comunas más periféricas del Gran Santiago. Las familias que quedaron comenzaron a mejorar cada vez más su situación, con lo que aparecieron mansardas, ampliaciones, edificios, centros comerciales, etc. Para la crisis de 1982, mis padres vendieron la casa de Las Tranqueras y nos trasladamos a Av. Apoquindo con la calle Hernando de Magallanes. En 1987 nos cambiamos a las Torres de Tajamar, en Providencia. Para el plebiscito de 1988, Las Condes y Providencia fueron las dos únicas comunas del Gran Santiago en donde ganó el Sí. Es decir, yo nací y me crié en el área de la metrópoli en que viven las familias más privilegiadas y momias de esta ciudad. Durante la época de colegio, eran contados los alumnos que venían de fuera de Las Condes. Cuando estudié en la UC (1985-1991) fue la primera vez que intercambié en forma continua con jóvenes de otras comunas y regiones del país. Mi participación en Trabajos Voluntarios me permitió conocer poblaciones marginales de Santiago, como La Legua y La Bandera, así como la zona Mapuche (Cerro Loncoche). En estos últimos cinco años (1992-1996) pude recorrer otras comunas, como Peñalolén, Cerro Navia, La Florida, La Granja, Lo Espejo, Conchalí, La Pintana, Puente Alto, Quinta Normal, San Bernardo, debido a asuntos de trabajo: El Canelo, La Hoja, TPH, la Gráfica, y por mi actividad libertaria. Es por todo esto que, aunque tengo amistades en varias comunas, la mayor concentración sigue siendo en Providencia, Ñuñoa, La Reina y Las Condes, y Santiago Centro. Sin embargo, pienso que esa tendencia va a variar hacia una mayor diversificación.Desde pequeño me molestaba la sociedad de clases, la diferencia social, la desigualdad e injusticia. Siempre me ha parecido que toda persona tiene derecho a desarrollarse en múltiples ámbitos, a realizar variedad de labores, a activar diversas potencialidades, a conocer y aprender de todos los saberes y experiencias de la humanidad. Siento que es absurda la separación entre trabajo manual e intelectual, entre ciudad y campo, etc. Estoy por la integralidad.
lunes, 27 de enero de 1997
El sábado en la noche fuimos a una salsoteca con Sergio e Isabel. Yo no me atreví en toda la jornada (unas dos horas) a sacar a bailar a una de las mujeres que allí había. Esa tranca histórica la he superado sólo en contadas ocasiones. Es una especie de paranoia: qué pensará de mí, qué le voy a decir, y si me rechaza la invitación?, etc.En 1989 integré por primera vez un grupo anarquista, a los 22 años. No obstante, ya en 1986, a los 18-19 había participado en un conglomerado filo libertario: el RIA. Como lo he dicho en otras partes, mi preocupación social comenzó cuando tenía unos 12 ó 13 años (1979-80). Previo a eso, creo que es significativo mi actitud con respecto a dos instituciones que estaban presentes en mi colegio: los boy scout y la Catequesis para la Primera Comunión. Cuando veía a los lobatos y alitas y, después, me invitaban a los scout o ruteros, siempre mi objeción fue que los jefes no eran nombrados por los integrantes, sino que, como los milicos, eran designados por los jefes superiores. En cuanto a la segunda instancia, para la cual presionaron para que yo la hiciera, incluso con la cancelación de la matrícula, en mi reflexión de niño me parecía algo absurdo, y una intermediación innecesaria entre Dios (en ese tiempo era creyente) y yo.
sábado, 25 de enero de 1997
Angustia injustificada: es muy improbable que, por muy pobre que sea, no pueda subsistir. Alimento, vestido, alojamiento, higiene son cosas que constantemente se donan, sobre todo a las amistades o familiares. La reproducción simple, teniendo una red personal consistente, es muy difícil que no se logre. En cuanto a la reproducción ampliada: desarrollo de potencialidades, recreación, vacaciones, etc., se hace más complicado, pero, de todas maneras no faltan las invitaciones. Con tal de cultivar las amistades, lo demás viene solo. Para estar contento, qué me basta: la convivencia o vida social, lectura permanente, lápiz y papel, una actividad productiva (aunque genere bajos ingresos), activismo y lucha social-ecológica, aventuras o romances. Estas actividades dependen muy poco del dinero o de poseer cosas materiales. Tienen que ver más con la comunicación y tener ánimo o ganas. Si a esto se le agregan aunque sea pequeños proyectos que vayan resultando, estaría con mis necesidades satisfechas (matriz de bienes-satisfactores-necesidades). Me faltó nombrar el tener buena mi bicicleta (transporte).
jueves, 23 de enero de 1997
Se me corrió el horario de tanto ver TV cable. Son las 2:12 y no tengo sueño. Me acordé de que, cuando fui a llamar a Amsterdam desde la revista Qué Pasa, Carmen Rodríguez me dijo varias veces que encontraba que me veía mejor que antes, físicamente hablando; que estaba “bien”. Hay veces que debería acordarme de esas observaciones con más frecuencia, porque de repente ando con la autoestima por los suelos, acomplejado e inseguro.
Sandra dijo que me parecía mucho a mi papá, y Paola, que me estaba semejando más a Gustavo.
Hoy se cumple un año desde que nos besamos por primera vez con Daniela. Ella fantaseaba con que yo la violara, y decía que yo tenía facha de actor de películas pornográficas.
Sandra dijo que me parecía mucho a mi papá, y Paola, que me estaba semejando más a Gustavo.
Hoy se cumple un año desde que nos besamos por primera vez con Daniela. Ella fantaseaba con que yo la violara, y decía que yo tenía facha de actor de películas pornográficas.
miércoles, 22 de enero de 1997
Hay luna llena, o casi. Estoy sentado en el balcón del departamento de Cecilia. Frente a mí, Providencia de noche. Por qué no puedo ser indiferente a la cuestión social y medioambiental? No sé. La injusticia, el abuso, la dominación, me causan una profunda rabia. Cuando en 1982-83 conocí la lucha por los derechos humanos, me convertí en un ferviente partidario de ella. Lo mismo me pasó con la causa ecologista por ahí en 1986. Desde ese mismo año data mi pasión por el desarrollo alternativo y la autogestión. Todo esto creo que se conjugó para mi adhesión al anarquismo en 1989. Según mi cuñado Nathan, el anarquista es por haber tenido una relación conflictiva con el padre. En mi caso, algo de eso hay, pero nunca tanto. Antecedentes familiares para explicar mi inclinación no hay muchos; uno podría haber sido mi tío Tedy, quien desde joven fue rebelde y con gran conciencia social. Yo nací y me crié en el barrio alto, en Las Condes; estudié en un colegio particular católico, tuve nana, vacaciones de invierno y verano. Nunca pasé hambre o frío ni padecí enfermedades graves o complicadas. Tuve siempre atención médica oportuna y de buena calidad. Practiqué deportes; en mi familia no había grandes dramas ni conflictos, y jamás me vi en la necesidad de trabajar para pagar alguna de mis actividades. Cursé un año y medio de Ingeniería Civil y cinco de Periodismo, y solamente trabajé por dinero cuando egresé. Todo estaba dado para haber sido un miembro más de la burguesía nacional.
Si alguna vez fui descriteriado con una mujer, esa fue Graciela. Dos veces la dejé plantada por otra niña que recién conocía; la primera vez fue con Soledad, y, la segunda, con Carmen. Mujeres que sufrieron por mí, aunque yo siempre fui claro y honesto: Francisca y Manuela. Una que quedó muy picada: Carmen.
Han existido ocasiones en que he estado en un ambiente o grupo de gente y me he sentido ignorado y hasta evitado. Querer entablar conversación, y que nadie te pesque. Ejemplo: amigos cinéfilos de Paola. En cambio, ha habido lugares en que me ha sido muy fácil entablar conversaciones, como en el cumpleaños de Claudia, en una pieza donde no había ningún grupo muy definido, sino que éramos todos de distintos lados. Un tema para la sicología social. Al parecer, cuando hay grupos muy identificados y reconocidos, el proceso de aceptación de terceros es mucho más lento.Es chocante cuando personas que uno ha conocido te hacen la desconocida, y ni siquiera saludan. Es difícil saber si es hecho por timidez o por indiferencia. Creo que yo también he dejado de saludar a gente, pero en mi caso siempre fue por causa de ser corto de personalidad. Siendo algo tan fácil; un simple saludo, una sonrisa, bastan para enlazar, conectar, manifestar reconocimiento, alegría porque el otro existe y lo conozco. La importancia del saludo, el abrazo, estrechar las manos, besar en la mejilla, etc. Sonreir, pedirle al otro que se cuide, desearle volver a verlo.
Si alguna vez fui descriteriado con una mujer, esa fue Graciela. Dos veces la dejé plantada por otra niña que recién conocía; la primera vez fue con Soledad, y, la segunda, con Carmen. Mujeres que sufrieron por mí, aunque yo siempre fui claro y honesto: Francisca y Manuela. Una que quedó muy picada: Carmen.
Han existido ocasiones en que he estado en un ambiente o grupo de gente y me he sentido ignorado y hasta evitado. Querer entablar conversación, y que nadie te pesque. Ejemplo: amigos cinéfilos de Paola. En cambio, ha habido lugares en que me ha sido muy fácil entablar conversaciones, como en el cumpleaños de Claudia, en una pieza donde no había ningún grupo muy definido, sino que éramos todos de distintos lados. Un tema para la sicología social. Al parecer, cuando hay grupos muy identificados y reconocidos, el proceso de aceptación de terceros es mucho más lento.Es chocante cuando personas que uno ha conocido te hacen la desconocida, y ni siquiera saludan. Es difícil saber si es hecho por timidez o por indiferencia. Creo que yo también he dejado de saludar a gente, pero en mi caso siempre fue por causa de ser corto de personalidad. Siendo algo tan fácil; un simple saludo, una sonrisa, bastan para enlazar, conectar, manifestar reconocimiento, alegría porque el otro existe y lo conozco. La importancia del saludo, el abrazo, estrechar las manos, besar en la mejilla, etc. Sonreir, pedirle al otro que se cuide, desearle volver a verlo.
martes, 21 de enero de 1997
Tres meses y medio han pasado desde que me terminó la Daniela. Tanta mujer bonita y atractiva que veo por la calle, en la micro, y yo solo. Ya estoy aburrido de no tener una relación con una fémina. Pero, lo cierto es que antes he pasado bastantes meses sin romances o aventuras. Así como en otras ocasiones los enlaces se han dado uno tras otro. Tomando en cuenta que yo voy rara vez a bares, pubs, discotecas, etc., y que en la calle o lugares públicos es difícil que aborde a una mujer, prácticamente los únicos lugares o sitios para conocer potenciales amantes o parejas es en las reuniones, fiestas o convivencias de amigos o conocidos.
Desde agosto a diciembre, recibí de la imprenta como unos $ 15.000 promedio mensual, es decir, como $ 500 diarios. Eso sí, hubo aproximadamente $ 45.000 que se transfirieron a otros integrantes del taller. Entonces, debería haber obtenido un promedio de $ 24.000 mensuales, o sea, $ 800 diarios.
A todas luces, 1996 ha sido el peor año, en términos económicos, para la gráfica. Sin embargo, fue el tiempo mejor en cuanto a formación de un equipo de trabajo competente, comprometido y responsable. Es un logro contar con cuatro personas que pueden desempeñar casi todas las labores de imprenta y encuadernación, compra, venta, trámites, etc.
Quedan 10 días de enero, los cuales alojaré en el departamento de Cecilia. En este tiempo pienso dedicarme a la Gráfica (Memoria, balances, diseño, Offset, búsqueda de local, nueva sociedad), al Duende Negro (sistema, artículos), bicicleta (lijar marco), Memoria (cordones industriales), oculista (anteojos). Para febrero, la idea es continuar estas labores, pero agregar viajes fuera de Santiago (Algarrobo, El Tabo y Peñablanca; quizás Valpo.).
Desde agosto a diciembre, recibí de la imprenta como unos $ 15.000 promedio mensual, es decir, como $ 500 diarios. Eso sí, hubo aproximadamente $ 45.000 que se transfirieron a otros integrantes del taller. Entonces, debería haber obtenido un promedio de $ 24.000 mensuales, o sea, $ 800 diarios.
A todas luces, 1996 ha sido el peor año, en términos económicos, para la gráfica. Sin embargo, fue el tiempo mejor en cuanto a formación de un equipo de trabajo competente, comprometido y responsable. Es un logro contar con cuatro personas que pueden desempeñar casi todas las labores de imprenta y encuadernación, compra, venta, trámites, etc.
Quedan 10 días de enero, los cuales alojaré en el departamento de Cecilia. En este tiempo pienso dedicarme a la Gráfica (Memoria, balances, diseño, Offset, búsqueda de local, nueva sociedad), al Duende Negro (sistema, artículos), bicicleta (lijar marco), Memoria (cordones industriales), oculista (anteojos). Para febrero, la idea es continuar estas labores, pero agregar viajes fuera de Santiago (Algarrobo, El Tabo y Peñablanca; quizás Valpo.).
lunes, 20 de enero de 1997
Hace unos pocos días, cuando sacaba con la uña el sarro que se acumula en los lentes de contacto, se me rompió el que tenía puesto ese día en el ojo derecho. Y el que me queda en el izquierdo está sucio, por lo que veo borroso. Lo que pasa es que estos lentes tenían una duración de cuatro años, plazo que se cumplió a mediados del 96. De hecho, más o menos a partir de esa época, cada vez que me los sacaba para dejarlos en su líquido de limpieza durante la noche, después, cuando me los colocaba al otro día, los ojos me dolían toda la mañana. Además, las puntadas en los ojos comenzaron a ser cada vez más frecuentes; aumentó la secreción de legañas y me dio conjuntivitis un par de veces. Por razones económicas, optaré por comprar lentes clásicos, con gafas o anteojos. Éstos cuestan como $ 12.000; en cambio, los lentes de contacto están sobre los $ 30 mil.
Hoy he dormido de 12 a 15 h., y de 17:30 a 19:30, o sea, cinco horas. He estado apesadumbrado, con ansiedad, angustia y pesimismo.
Me acordé que el Macha, amigo de Fritz y vocalista de La Floripondio, dice que yo parezco un “osito brasileño”, me contó la hermana de Daniela.
Bronca, rabia, pica, me da observar el triunfalismo del actual modelo socio-económico, del sistema capitalista-estatal de fines de siglo. Parece que no hubiese alternativa, y que no fuera necesario que existiera, porque los indicadores muestran un permanente crecimiento. Más vehículos, más casas, hoteles, pistas, centros comerciales o “malls”, tarjetas de crédito, líneas de créditos en cuentas corrientes, viajes en avión, pubs, discos, teléfonos celulares, TV cable, etc. Es un ambiente que hace muy difícil crear o construir espacios alternativos, para qué decir archipiélagos o sectores distintos al modelo-sistema.
Los poderosos-privilegiados tienen la sartén por el mango, con más recursos, potencia, control, voz, arrogancia, prepotencia y soberbia que antes. Al mismo tiempo, la mayoría de la población está entregada, sumisa, subordinada, pasiva, con escasos recursos, baja autoestima, poca conciencia de sí y para sí, llena de traumas, fantasmas, trancas y frustraciones; con casi nula voz propia, sin espejos donde reconocerse, a la deriva en la corriente generada por los poderosos-privilegiados.
Me apesta la pedantería de los profesionales jóvenes. Veinteañeros que ganan de 250 mil pesos hacia arriba, hasta algunos que sobrepasan el millón. Patudos que argumentan el haberse “quemado las pestañas estudiando”, para justificar sus sueldazos y la tremenda diferencia de ingreso con quienes no tuvieron sus mismos privilegios.
Gente absorbida por el alcohol y otras drogas, ilusionados devotos de los juegos de azar y futboleros fanatizados. Embobados con la vida de los famosos de la TV y adoradores supersticiosos de santas y beatos. Van de paseo a los malls y compran más de lo que ganan. Asiduos de las horas extraordinarias y los “pololitos”, son capaces de vender a su madre por un mejor auto y una bonita casa. Lolitas embarazadas, madres solteras adolescentes, pendejos irresponsables que traen personas a este mundo que “fue y será una porquería”.
Educación penca para la mayoría, programados para romperse el lomo trabajando toda la vida, y excelencia académica para los dirigentes, gerentes, conductores, intelectuales y “manipuladores de símbolos”. Existencia rutinaria, atrofiante para la mayoría, y variedad sin límites para la minoría.
Hoy he dormido de 12 a 15 h., y de 17:30 a 19:30, o sea, cinco horas. He estado apesadumbrado, con ansiedad, angustia y pesimismo.
Me acordé que el Macha, amigo de Fritz y vocalista de La Floripondio, dice que yo parezco un “osito brasileño”, me contó la hermana de Daniela.
Bronca, rabia, pica, me da observar el triunfalismo del actual modelo socio-económico, del sistema capitalista-estatal de fines de siglo. Parece que no hubiese alternativa, y que no fuera necesario que existiera, porque los indicadores muestran un permanente crecimiento. Más vehículos, más casas, hoteles, pistas, centros comerciales o “malls”, tarjetas de crédito, líneas de créditos en cuentas corrientes, viajes en avión, pubs, discos, teléfonos celulares, TV cable, etc. Es un ambiente que hace muy difícil crear o construir espacios alternativos, para qué decir archipiélagos o sectores distintos al modelo-sistema.
Los poderosos-privilegiados tienen la sartén por el mango, con más recursos, potencia, control, voz, arrogancia, prepotencia y soberbia que antes. Al mismo tiempo, la mayoría de la población está entregada, sumisa, subordinada, pasiva, con escasos recursos, baja autoestima, poca conciencia de sí y para sí, llena de traumas, fantasmas, trancas y frustraciones; con casi nula voz propia, sin espejos donde reconocerse, a la deriva en la corriente generada por los poderosos-privilegiados.
Me apesta la pedantería de los profesionales jóvenes. Veinteañeros que ganan de 250 mil pesos hacia arriba, hasta algunos que sobrepasan el millón. Patudos que argumentan el haberse “quemado las pestañas estudiando”, para justificar sus sueldazos y la tremenda diferencia de ingreso con quienes no tuvieron sus mismos privilegios.
Gente absorbida por el alcohol y otras drogas, ilusionados devotos de los juegos de azar y futboleros fanatizados. Embobados con la vida de los famosos de la TV y adoradores supersticiosos de santas y beatos. Van de paseo a los malls y compran más de lo que ganan. Asiduos de las horas extraordinarias y los “pololitos”, son capaces de vender a su madre por un mejor auto y una bonita casa. Lolitas embarazadas, madres solteras adolescentes, pendejos irresponsables que traen personas a este mundo que “fue y será una porquería”.
Educación penca para la mayoría, programados para romperse el lomo trabajando toda la vida, y excelencia académica para los dirigentes, gerentes, conductores, intelectuales y “manipuladores de símbolos”. Existencia rutinaria, atrofiante para la mayoría, y variedad sin límites para la minoría.
domingo, 19 de enero de 1997
Esta tarde calculé que, durante estos cinco años de experiencia laboral, he vivido, en promedio, con alrededor de 58 mil pesos mensuales. De éstos, cerca de 20 mil han sido para vivienda o alojamiento y 12 mil para carrete, recreación o convivencia. Los 26 mil pesos restantes se han repartido entre alimentación, transporte, salud e higiene, vestimenta y ornato, comunicación y arte, trabajo, donaciones y otros. Si bien es cierto que mi red personal me ha ayudado bastante, puesto que familiares y amigos me han hecho hartos regalos, creo que he podido entender un poco lo que experimenta aquel segmento de la población chilena que percibe el ingreso mínimo mensual (aproximadamente 600 mil personas).
La jornada de Año Nuevo fue entretenida. Cené con la familia de Andrea Desormeaux, en una parcelita de La Pintana. Después fui a la fiesta en casa del loco Manríquez. Allí conocí –aunque no conversé con ella- a Ana María, una profesora, viuda y con cuatro hijos, de unos 35 años. Nos hicimos unos cambios de luces; la encontré atractiva, interesante, pero no fue posible conversar con ella porque me pasaron a buscar Marcela y Anita. Partimos a la casa de Carola y Víctor, en donde había un barril de cerveza. Charlamos un poco con Anita, y Marcela corrió la voz de que era “tirar y abrazarse”. Entonces, mientras la presión ambiental iba en aumento, yo sentía que Anita no estaba ni ahí, hasta que llegó un momento en que le manifesté mi interés, a lo que ella respondió que nos conocíamos muy poco. La situación se tornó absurda e incómoda. Me fui en el auto de la flaca y ella me dejó en la rotonda Grecia. Choreado, con calor y sueño, me devolví a la casa de Peñalolén, dormí un poco y, de ahí, me quedé conversando y chupando hasta las 21 horas. Un fiasco lo de la flaca; debo haber quedado como un gil.
Hace unos días estuve en casa de Paola Castillo, para reunirnos con Andrea. Allí estaba una de las hijas de Patricio Guzmán, amiga y colega de Paola. Desde que la conocí en el departamento de las Torres la encontré interesante, pero en ese entonces yo pololeaba con Daniela. Ahora me gustó más, y me gustaría verla más seguido. Me he dado cuenta de que ando con ganas de tener una relación afectiva-sexual. Por el momento, no me llama mucho la atención el puro sexo. Quiero romance, cariño, intimidad, acompañado de atracción erótica, sensual.
La jornada de Año Nuevo fue entretenida. Cené con la familia de Andrea Desormeaux, en una parcelita de La Pintana. Después fui a la fiesta en casa del loco Manríquez. Allí conocí –aunque no conversé con ella- a Ana María, una profesora, viuda y con cuatro hijos, de unos 35 años. Nos hicimos unos cambios de luces; la encontré atractiva, interesante, pero no fue posible conversar con ella porque me pasaron a buscar Marcela y Anita. Partimos a la casa de Carola y Víctor, en donde había un barril de cerveza. Charlamos un poco con Anita, y Marcela corrió la voz de que era “tirar y abrazarse”. Entonces, mientras la presión ambiental iba en aumento, yo sentía que Anita no estaba ni ahí, hasta que llegó un momento en que le manifesté mi interés, a lo que ella respondió que nos conocíamos muy poco. La situación se tornó absurda e incómoda. Me fui en el auto de la flaca y ella me dejó en la rotonda Grecia. Choreado, con calor y sueño, me devolví a la casa de Peñalolén, dormí un poco y, de ahí, me quedé conversando y chupando hasta las 21 horas. Un fiasco lo de la flaca; debo haber quedado como un gil.
Hace unos días estuve en casa de Paola Castillo, para reunirnos con Andrea. Allí estaba una de las hijas de Patricio Guzmán, amiga y colega de Paola. Desde que la conocí en el departamento de las Torres la encontré interesante, pero en ese entonces yo pololeaba con Daniela. Ahora me gustó más, y me gustaría verla más seguido. Me he dado cuenta de que ando con ganas de tener una relación afectiva-sexual. Por el momento, no me llama mucho la atención el puro sexo. Quiero romance, cariño, intimidad, acompañado de atracción erótica, sensual.
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