martes, 30 de abril de 1996

Daniela me ha ayudado a conocerme más a mí mismo. Que soy terco, prejuicioso, picado. Que por adecuarme a un deber ser, a una ética que implica, entre otras cosas, aguantar y no molestarme, mis enojos se acumulan y, cuando reviento, puedo ser muy agresivo, ofensivo e hiriente.

Carta no enviada:

Santiago, noviembre 1 de 1995.
Querida Mariela:
Lamento no haber ido el sábado pasado a pasar el día con ustedes –tenía muchas ganas-, pero tuve que trabajar todo ese fin de semana, pues el lunes debía entregar dos reportajes que me estaban pidiendo hace semanas. Desde hace diez días que venía pensando en lo bueno que sería escribirte. Me di cuenta de que hay cosas que tengo atravesadas con varias personas, y que las cartas son una excelente manera de expresión. Y, justo, hoy en la mañana el papá me contó que ustedes irían a algo así como un retiro para matrimonios, y que sería bueno que yo les enviara un mensaje de apoyo. Entonces, decidí que aprovecharía la oportunidad para escribirte lo que más o menos tenía pensado.
Es increíble que sólo después de diez años –o más- yo inicie una conversación acerca de nosotros, nuestra familia, etc. Tanto, como el hecho de que, recién ahora, estemos empezando a dialogar sobre cosas importantes con Ellen y Gustavo (mis otros hermanos). Y digo ahora, porque tiene relación con la separación de mi mamá con nuestro papá. Resulta que, durante 30 años, mi mamá era la que nos comunicaba a todos; era el canal de conversación, información, nexo, etc., y, por lo tanto, de la metacomunicación (comunicarse acerca de las relaciones). Además, Gustavo (hijo) siempre ha sido introvertido, lo mismo que Gustavo (papá); con Ellen (ita) yo siempre hablaba más, pero, con su mal genio, a veces era preferible quedarse callado. Así que mi mamá fue, de todas maneras, mi permanente interlocutora.
Sabes Mariela, a penas estoy empezando la carta, y ya tuve que parar para secarme las lágrimas. Es que siento mucha pena. Es una sensación parecida a cuando le conté a alguien, por primera vez después de 10 años, lo feliz que era cuando pasaba mis vacaciones en la casa del Fati y la Muti (mis abuelos maternos) en Limache. Ellos fallecieron entre 1976 y 1978, y en esa oportunidad ni lloré; diez años más tarde no podía parar las lágrimas ni la presión en el pecho.
Estoy en un momento de mi vida en que quiero resolver varias cosas que tengo pendientes; como en una etapa de transición. He estado revisando mi experiencia académica, laboral, mis relaciones de pareja, con mis amistades, y familiares. En esta última faceta, pienso escribirle a cada uno de mis familiares más cercanos, y he comenzado contigo.
La verdad es que nunca hemos conversado mucho; me parece haber hablado más con Natan, por el hecho de que los temas sicológicos siempre me han atraído. Además, él fue el primero que yo escuché que vinculara la neurosis obsesiva que yo sufrí con una pequeña asfixia que habría tenido yo al nacer.

martes, 23 de abril de 1996

Hoy leí, en un libro que estaba sobre el escritorio de Miguel, acerca de la depresión. Se supone que tiene su origen en la represión de un enojo, que se va convirtiendo en odio. Hay un fuerte sentimiento de culpa. Decía que una depresión es también una posibilidad de desarrollo personal. Es necesario terminar con los prejuicios y las expectativas de ser perfecto.
El mundo y mis circunstancias son un hecho, un dato. Puedo enojarme, enrabiarme, amargarme, pero con eso no se cambia nada. Las transformaciones y los logros son producto del esfuerzo, la inteligencia y de hacer bien las cosas.
Formas de superar la depresión: cumplir especie de “castigos” o penitencias para “pagar culpas.
En mi caso, creo que puede servir hacer un retiro al taller, una vez que esté instalado el baño con la ducha.

martes, 16 de abril de 1996

Daniela me ha analizado muy bien. Soy un niño mimado, consentido, caprichoso y malcriado; durante mi crecimiento siempre las cosas se me daban sin mayor dificultad. Ahora, cuando constato que el mundo no es como yo quiero ni las cosas y anhelos se dan con facilidad, entonces me amurro, me siento abatido, con abulia y depresión. También se da el fenómeno de que, como yo fui mucho tiempo el “capo”, tengo el imperativo de hacer grandes cosas o ser importante, por lo que al percatarme de que lo más probable es ser uno del montón, me desanimo profundamente. Es una interpretación.

lunes, 15 de abril de 1996

En conversaciones con Daniela y Paola, me he dado cuenta de que tengo prejuicios y dogmas, como sólo trabajar por cuenta propia o asociado, no sacrificar mi gusto por dormir, laborar en temas que me interesan, etc.
Daniela dice que es legítimo que yo tenga una opción de vida sencilla, pero que no entiende cómo yo no muestro esfuerzo y dedicación en las actividades que supuestamente me interesan. Encuentra el colmo que no sea capaz de pagar, de generar el dinero suficiente para devolver el crédito universitario a la UC.
Es verdad que estoy estancado, porque no hago las pegas que por principio no me gustan, ni tampoco realizo bien las actividades de los proyectos en que sí estoy involucrado.

miércoles, 10 de abril de 1996

-Autocompasión: justificación de mi abulia y anulación por factores ambientales, cíclicos, de biorritmo, endógenos, etc.
-Con qué moral, mirar la paja en el ojo ajeno, y no la viga en el propio. Cómo hablar de la justicia, la solidaridad y la libertad, si he vivido con comodidades, soy bolsero, y vencido por las circunstancias.
-Con qué cara hablar contra el sistema dominante (capitalismo y estatismo) si no soy capaz de organizar alternativas.
Inconsistencia
-Mesianismo: en el fondo mi sentido de misión ha sido contribuir al cambio de sistema social, por uno más humano, justo, libre, etc. Pero es difícil, mis capacidades son limitadas y las adversidades son enormes.
Sensación de impotencia. Rabia. Depresión. Angustia. Ansiedad. Conciencia de que para lograr objetivos hay que prepararse, aprender, conocer, planificar, tener paciencia y perseverancia.
Las discusiones con Carlos y Daniela me han hecho ver mis grandes contradicciones.

Metodología 1:
-Cerrar capítulo Periodismo UC.
-Elaboración de archivos y bases de datos.
-Aprender elaboración de proyectos.

martes, 9 de abril de 1996

Qué alivio, Daniela me avisó hoy en la mañana que le había “bajado”, que no estaba embarazada. Pasamos una semana de angustia, y planeando qué hacer en caso de que estuviera esperando un bebé: interrumpir el embarazo o tenerlo. Desde el comienzo yo le dije que, para mí, la decisión última o final era suya; que yo actuaría correctamente en cualquiera de las dos opciones. De todas maneras, el hecho de no ser planificado o deseado, inclinaba un poco la balanza para la alternativa primera.
Son las 00:45 y tengo insomnio. Creo que es porque hoy tomé mucho café. En los próximos seis meses tengo que hacer mi Memoria, preparar el Examen de Título, producir a tiempo y bien La Hoja, y cumplir mis compromisos con la imprenta. Si hago estas cosas, en octubre me sentiré bien, habré dado vuelta un página de mi vida y comenzaré una nueva época, lo que coincidiría con mi traslado al centro de gravedad de Santiago. Entonces, debo aprovechar más los días y hacer un esfuerzo para producir y trabajar. Quiero recuperar las ganas de vivir y luchar… También me gustaría tener para octubre elaborado mis propuestas para el movimiento libertario o alternativo.
La falta de retroalimentación con los destinatarios de mi trabajo es una causal de desmotivación, y abatimiento. Es necesario revertir esa situación y acabar con el aislamiento.

martes, 2 de abril de 1996

Anunciar lo que pienso hacer, ya sea decírselo a alguien o escribirlo, da pie para que, más tarde, cuando constate que no hice esas cosas, sienta que soy un fraude. Lo mismo opinará quien haya escuchado mis ideas.
Por lo tanto, hay que hace cosas, actuar, sin anunciarlas previamente. De lo contrario se generan, muchas veces sin querer, compromisos y expectativas.

En un plazo de seis meses me gustaría cambiarme a un barrio que corresponda al centro de gravedad de Santiago, entre la Gran Avenida y Vicuña Mackenna (aproximadamente comunas de La Cisterna o San Joaquín). Allí podré estar más cerca de la imprenta, con movilización para cualquier parte de la ciudad, y en un sector con gente más sencilla. Espero arrendar una pieza en un máximo de $ 40.000 mensuales.

Daniela dijo que algunas veces yo le desagradaba, porque le chocan algunas conductas mías: lentitud, abulia, flojera, somnolencia, mis bostezos, mi manera de vestir, mis modales para comer, mi falta de pudor, mis acciones “ineficientes”, que lave la loza en su casa, mi pasividad, mi falta de entusiasmo, sensualidad y pasión por ella.
Creo que en dos meses ya nos conocemos bastante el uno al otro, y nos damos cuenta de que lo nuestro no tiene muchas proyecciones. Sólo deseo que el tiempo que estemos juntos sea agradable, y no un camino de quejas, reproches, berrinches, pataletas, pucheros, rezongos, rabietas, etc. Yo, en lo que puedo contribuir, es a mejorar mis modales y evitar hacer cosas que le molestan.