Hoy decidí que realizaré una especie de encuesta con mis amigas para saber qué tal he sido como amante y por qué motivos estoy pasando por una mala racha en cuanto a los romances.
jueves, 18 de mayo de 2000
sábado, 13 de mayo de 2000
Anoche Carola manifestó que ella percibe –tal como quien ve las áureas- que yo soy una persona con muchos temores, que se nota que existe una lucha dentro de mí. Elisa agregó que era como si yo siempre me estuviera conteniendo (cohibido).
Nathan me explicó que hay una estructura cerebral típica de la neurosis obsesiva, que se caracteriza porque existe mayor presencia de sustancias químicas (creo que azúcar) en las zonas frontal y pre frontal. Esto genera las personalidades “pajeras”, “enrolladas”, que le dan demasiadas vueltas a los asuntos y que les cuesta mucho tomar decisiones. Además, se ha estudiado que la neurosis obsesiva se gatilla generalmente por la relación con madres demasiado aprensivas.
En mi caso la obsesión iba por el lado de un anhelo por ser “perfecto”, en el plano físico, intelectual-académico, amoroso-sexual. Habría como un pánico por ser feo, “limitado” o “malo”.
Mi mamá siempre ha tenido temor por el futuro y una visión fatalista, dada al sacrificio y al masoquismo. En contraste, la frase que caracterizaba a mi papá era “de ahí se verá”, es decir, una despreocupación por el tema previsional; llegado el momento se verá cómo se las arregla uno. No obstante, mi papá tenía fijaciones exageradas por el cuidado de la apariencia: aseo, corte de pelo, ropa, zapatos lustrados, pinta, etc.
Yo fui timorato siempre; le tuve susto a la oscuridad hasta los 15 ó 16 años.
También es posible que alrededor de los 12 años se me haya caído la imagen paterna, y que, por lo tanto, sólo habría interiorizado la imagen materna. Quizás debido a esto en más de una ocasión me han dicho que con mis actitudes parezco “mina”.
Otro rasgo de los obsesivos es que, como gastan mucha energía en sus rollos mentales, siempre andan tratando de ahorrar energía de otras actividades, por lo que suelen ser cómodos y harto perezosos. Se aferran en lograr una vida tranquila, sin sobresaltos y relajada. Las relaciones personales les implican también mucho gasto de energía, ya que ese es un asunto que les complica permanentemente. Al neurótico obsesivo le cuesta relacionarse; en mi caso tengo algo parecido a una fobia social de interacción, o, en otras palabras, una timidez excesiva y mucha vergüenza para tratar con desconocidos, más aún si son mujeres.
viernes, 12 de mayo de 2000
A comienzos de abril me junté con Claudia en Putaendo. Ella es una joven de 19 años que vive en la población San Antonio, en la casa de sus padres, a quienes ayuda en la atención de un pequeño negocio que tienen en el patio de la casa. Conocida como
Tal vez yo les fui atractivo en un comienzo, pero, después de los “atraques”, se “echaron para atrás”. Hay cosas en mí que “cortan la inspiración” o que “matan las pasiones” en las féminas que me gustan.
Acá en Valdivia tengo una amiga, Andrea, que también cuenta 19 años. Es hija de la mujer que nos da pensión. A mí me gustó desde un comienzo, y se lo expresé en forma oral y escrita. Ha habido ocasiones en que pareciera que yo le gusto, como cuando me dio su fotografía, con sus bromas e insinuaciones. Ella afirma, no obstante, que me considera como a un hermano, y que su cariño es más bien fraternal; incluso asegura que ha tratado de “inspirarse” o entusiasmarse conmigo, pero que, al final, mi actitud no la invita a acercarse.
Actitud tiene mucho que ver con lenguaje y comunicación no verbal. En una oportunidad mi amigo Ernesto expresó que yo enviaba señales contradictorias a las mujeres que me interesan. Andrea me planteó que abordo a las damas que me atraen con una postura derrotista, timorata. Según
Otras críticas de Andrea es que yo sería demasiado correcto, con lo cual me vuelvo plano y predecible; tengo un conversar muy denso, con lo que parezco latero y fome, incluso aburrido. Alguien me comentó que el hablar siempre de temas satura pues se piensa “para eso mejor lo leo en un libro”. Me falta más talla, picardía, diálogo coloquial, expresar sentimientos y emociones, etc. También se es más atractivo cuando se tiene un “cuento”, ya sea actividades, proyectos o iniciativas interesantes; no dar la imagen de estar “vegetando”.
