miércoles, 27 de enero de 1993

“No le pidas peras al olmo”, me dijo mi amiga Marisol. Se refería a la ansiedad que me produce el querer ser “engrupidor” y conquistador con las mujeres que no conozco o no tengo confianza. Eso, porque yo soy extremadamente tímido con las mujeres que no me conocen bien, sobre todo cuando ellas me gustan. Con casi todas las mujeres que me he relacionado sexualmente, han sido primero amigas. Con las pocas que no ha sido así, fue por iniciativa de ellas.

Tampoco se trata de tener amigas para y en función de ser potencialmente amantes. Eso sería una utilización “penca”. Lo que se trata es de tener muchas amigas y, con el tiempo, dejar que la cosa fluya con las que haya más atracción. “Aprovechar las ventajas comparativas”.

La segunda hija de Aldo Calcagni, al mirarme desde abajo –yo estaba con el tronco desnudo-, me dijo: “tienes unas tetas horribles”. Le dio risa y yo no pude ocultar mi vergüenza. Hace un par de años, fue David, el hijo de Claudia Soto, quien me dijo, tocándome el pecho: “¿por qué tienes pechugas?”, a lo cual yo le traté de explicar que los hombres también tenemos pechugas, pero atrofiadas.

La primera en llamarme la atención por el tamaño de mis pechos fue mi amiga Cecilia, en la playa de San Antonio. Ella lo encontró casi asqueroso. Sin embargo, el que me preguntó antes, de dónde había desarrollado los pectorales, fue un muchacho de Melipilla al que le decían “Arnold”, por su musculatura. Eso fue en unos trabajos voluntarios de verano.

También, en la fiesta de Pablo Álvarez, no hace mucho, para despedir su casa familiar que iba a ser demolida, una amiga se refirió a mi pecho. Fue Claudia Araya, quien, bromeando, dijo que yo tentaba a las mujeres al notárseme las pechugas y el pelo en la zona del ombligo.

Ante esta realidad, lo único que se me ocurre es hace ejercicio para fortalecer y marcar los músculos de la zona superior del tronco: pectorales, trapecio, rombo, etc. Con eso, mis “pechugas” pueden verse más varoniles. De hecho, hay físico-culturistas que se inflan los pectorales. Lo cierto es que me preocupa, aunque nunca tanto como para pensar en cirugías o liposucciones. El deporte y ejercicio es la solución, la respuesta más adecuada. Tengo conciencia de que yo acumulo grasa en tres partes: barriga, pecho y papada.