domingo, 23 de noviembre de 1997

Hoy pasé un agradable día con Margarita. Ella llegó ayer como a las 14:30 horas. Me acompañó en el taller, preparamos comida, hicimos el amor en la ducha, fuimos a la inauguración de la muestra de óleos y acuarelas de Enrique, pasamos a tomar shop en un boliche con música en vivo, dimos una vuelta por la plaza de Llo-Lleo, y volvimos a casa. Antes de dormir, volvimos a tener sexo, y, cuando en la madrugada nos despertamos de frío, nos abrazamos para darnos calor. Nos levantamos como a las diez, tomamos desayuno y partimos a El Quisco en micro. Estuvimos el resto de la mañana tomando el sol y leyendo. Después, fuimos a almorzar unos emparedados y bebimos cerveza. De regreso a la playa, compramos helados y, al llegar, nos metimos al mar, nadamos y nos dio mucho frío. Luego, esperamos un rato para secarnos y partimos al terminal de buses, en donde ella abordó el que la llevaría de regreso a Santiago. También fue bueno conversar sobre lo que me inquieta: que por mucho que yo quiera a una mujer, encuentro absurdo la exclusividad erótica, sexual o amorosa. Es satisfactorio que Margarita me comprenda y respete mi pensamiento. Quedamos de acuerdo en que, para el caso de que alguno de los dos tenga sexo o “atraques” con terceras personas, lo mejor es no tener que contarlo; sólo comunicar cuando otra relación tenga un carácter más afectivo o que se proyecte como pareja. Este acuerdo me deja más tranquilo, porque es mucha la tentación y pocas las ganas de dejar pasar las oportunidades de goce sensual. Yo rechazo tanto la mentira y el engaño, como la exclusividad sexual. Por lo tanto, la única fórmula es ser honesto y buscar el consenso.
Margarita me aconsejó que en mis programaciones, asuma y tome más en cuenta mis velocidades y ritmos. Yo, generalmente, no soy rápido, veloz o hiperactivo, razón por la cual, la cantidad de metas y objetivos por período determinado, debe considerar ese dato de la realidad. Tiene que ser un número modesto, de tal manera que se produzca satisfacción por cumplir las tareas planificadas, y no frustración o culpa por no haberlas realizado todas.
Para mantenerme en un buen estado físico, lo más adecuado para mí es transportarme en bicicleta y efectuar trabajo físico: jardín, construcción, aseo, etc., junto con caminar y escalar en excursiones y paseos.

miércoles, 19 de noviembre de 1997

Hace diez años tuve mi primera relación sexual. Fue con Claudia G., en mi pieza en el departamento en las Torres de Tajamar. Nos habíamos tomado unos shops en la fuente de soda que está cruzando Av. Providencia. Apenas nos bajamos los pantalones y, como no tenía condones, tuve que hacer un coitus interruptus. Luego de terminar, ella me preguntó si era mi primera vez, a lo que yo respondí que no, que era la segunda, porque me dio un poco de vergüenza reconocer la “pérdida” de mi “castidad”. Desde esa vez, he tenido actividad sexual con 20 mujeres, lo que da un promedio de dos por año. Me parece que ese ritmo está bien, además que coincide con mis pololeos, que, por lo general, no duran más de seis meses. En este mismo período he contado con nueve parejas (andantes o pololas), es decir, casi una por año. Hay que agregar otras 11 mujeres con las que sólo hemos llegad a los besos o “atraques”. Si a éstas les sumo otras dos, tres o cuatro, con las que hubo ondas y atracción mutua que no se concretó, llegaría a 35 relaciones, aproximadamente, lo que significa 3,5 vínculos por año. En consecuencia, no me puedo quejar, o decir que no he tenido suerte con las mujeres. Lo que sí es cierto, es que se me han pasado muchas oportunidades que no he sabido aprovechar a máximo, o ni siquiera un resto, debido en mayor medida a timidez o dejación.
Hay momentos en que me siento viejo, pero basta pensar en mi papá, que me dobla la edad, para ver que a su edad tiene vida sexual, trabaja y carretea.

martes, 18 de noviembre de 1997

Creo que un cambio importante que he notado en mí, es una modificación de énfasis en mis intereses. Antes de los 12 ó 13 años, la prioridad en el uso de mi tiempo estaba en el desarrollo de inquietudes personales: arte, deporte, técnicas manuales, etc. Desde esa edad, pasó a primar mi preocupación por las cuestiones sociales, entrando en el juego mesiánico, redentor, salvador de los débiles y oprimidos; en que lo más importante era luchar por la justicia, la dignidad, los derechos humanos, la libertad, la democracia, etc. Ahora entiendo el alejamiento que tuvo Pablo Álvarez de la actividad libertaria, como a los 30 años. En este período, si bien no se abandonan los ideales, valores y principios, renace el interés por desarrollar o actualizar las potencialidades personales propias. Se concluye que, este crecimiento individual, aunque pasa a primer lugar temático, también puede contribuir con granos de arena, gotas de agua, etc., a la promoción de una sociedad más virtuosa.

lunes, 17 de noviembre de 1997

Este fin de semana me he dado cuenta de que, aunque con Margarita me siento bien, a gusto, acogido, y que nos llevamos bien, tenemos empatía y compartimos valores y principios; sin embargo, mi deseo por ella, las ganas de tener sexo juntos, la pasión, se me han pasado. Me gusta hacerle cariño y darle besitos con ternura, pero ya no me despierta el apetito erótico sensual. Es una lástima, pero creo que, dada mi experiencia, veo difícil que esta tendencia se revierta. Lamento pensar que nuestra relación no tenga para más de un par de meses a contar de ahora. Me agradan sus cuatro hijas y me parece que yo les simpatizo. Racionalmente, se me ocurre que es una de las mejores parejas que he tenido, mas cuando se apaga el fuego, la cosa empieza a cojear.
Una cosa que debo asumir definitivamente es que me encantan las pechugas grandes, por las cuales tengo una fijación desde pequeño. Yo era un fanático de Sofía Lorens, y no me perdía sus películas. El busto pequeño me frustra y termina por aburrirme. Los senos grandes son un potencial de incitación erótica para mí, siempre y cuando la tipa no sea gorda, porque las mujeres entradas en carnes me apagan el deseo.
Trataré de llevar a relación con Margarita a un buen término, para que ella no sufra ni se sienta mal.
El pasado viernes, después de almuerzo, le informé a Walter mi decisión de abandonar el trabajo cotidiano en la imprenta a partir del 1de enero de 1998. Él me señaló que no me preocupara por el alojamiento, del cual podría seguir disponiendo, y que usaría algunos contactos para ayudarme a conseguir pega en la zona.El domingo estuve en Limache con mi mamá, a la cual le comuniqué mi deseo de vacacionar una semana con ella y Ron. Le pareció buena idea y se mostró contenta con el aviso.

martes, 11 de noviembre de 1997

La expectativa de vida de los hombres de mi generación es como 67 años. La mitad son 33,5 años. A esta edad ya es posible definir a una persona, pues su configuración está madura, y su personalidad, definida. En tres años más, a fines del 2000 yo tendré esa edad. Esto amerita una planificación para 1998-2000, es decir, un Plan Trienal. La confección de este Programa tendría que estar lista en diciembre de este año, y abarcar áreas como salud, educación, trabajo, alojamiento, transporte, vestimenta, esparcimiento, entre otros temas. Amistades, familiares, romances, podrían ser otros. Antes de la elaboración del Plan, tiene que haber una revisión y evaluación de mi existencia y, en especial, de los últimos 10 años.

lunes, 10 de noviembre de 1997

Amor, conocimiento y trabajo son las necesidades básicas del ser humano, o aquellas cuya satisfacción hace que las personas se realicen, según W. Reich.
Ayer fuimos de paseo con Olav y sus amigas holandesas a una quebrada en El Tabo; un riachuelo con ojos de agua. Fue agradable, nadé un poco y tomé fotos de paisajes. No me refrescaba al aire libre desde el 1° de mayo en Cartagena.
Hoy estuve todo el día con lata; me siento cansado, derrotado. Hice el balance del mes pasado, y octubre resultó el de más baja producción-venta de los ocho que llevamos con la imprenta en San Antonio.
Anoche las pulgas me picaron hasta el cansancio. Primera vez que despierto como cuatro veces en la noche por las molestias de los pinchazos.
Es agradable estar con Margarita, pero, después de cinco meses de pololeo, me percato de que también me aburre la monogamia.
La respuesta del Banco del Estado (vía Fosis) para el proyecto de la embarcación estará como en un mes más, y puede ser que la deriven para enero. En el intertanto, mi idea es completar las cosas de la imprenta y tomar vacaciones con mi mamá en Limache, por lo menos unos 10 días. Hoy me he sentido apestado; deseo no trabajar más de ocho horas diarias, tener libre los fines de semana, y vacaciones, y ganar entre $ 160.000 y 180 mil pesos mensuales. Quiero tiempo para mis amistades, para mis inquietudes, para aprender y crear.
Lo único que me tiene que acompañar:
Bicicleta
Vestuario (ropa y zapatos)
Neceser (aseo, higiene y salud)
Archivos (personas, finanzas, salud, organizaciones, etc.)
Cámara fotográfica
Diccionario-Enciclopedia
Cuadernos (escritura y dibujo)
Recuerdos (maletín)

sábado, 8 de noviembre de 1997

Mañana cumplo 30 años y cinco meses. Hace diez años que me libré de la neurosis obsesiva, la cual padecí por cerca de ocho años. Desde hace 15 años que uso lentes. A fines de este año se cumplen 13 años desde que terminé el colegio, y seis de que salí de la UC.
“Vive cada año como si fuera el último” se leía en el titular de una revista que estaba puesta en un kiosco. “El primer año del resto de nuestras vidas” era el título de una película.
Hace un rato, mientras botaba papeles viejos, me encontré con uno en que había hecho un plan quinquenal 1992-1997. La mayoría de las metas no las realicé; mi ocupación en la imprenta me sacó en gran medida de lo que tenía programado. El próximo enero contabilizo cuatro años tratando de que resulte un proyecto gráfico mal parido (1994-1998).
El otro día pensé que debo regalo de matrimonio a Gabi-Igor y a Peque y señora. Además, si alguna vez tengo un poco de dinero, sería correcto invitar a comer a Cecilia, Pepe, Ezio, Sergio, Fernando, etc., todas las cuales me han convidado alguna vez.
Sería simpático aprender idiomas, y poder conversar en inglés con Ernesto y Ron, alemán con mamá y Pepe, francés con Cecilia y Andrea, holandés con Walter, ruso con Santiago, en fin.
Este fin de semana quiero completar la limpieza y orden de mi hábitat más próximo: mi pieza. Completar la selección de papeles y ropas que se quedan, se botan o se regalan. Mi intención es sólo conservar lo más indispensable. Revisando mis cosas me puedo percatar del cambio en mi manera de ver y de pensar; los principios y valores son los mismos, pero los objetivos, los métodos y las aspiraciones ya no son iguales. Los errores, fiascos, porrazos, fracasos, caídas, las pérdidas van entregando, por lo menos en mi caso, creo, una experiencia que te hace más cauteloso y medido, entre otros efectos. El mismo hecho de deshacerse de esos cachureos, simboliza una constatación de cambio.