Desde que tenía unos 13 años siento que necesito aportar en la medida de mis capacidades para disminuir la injusticia social. Aparte de las enfermedades, las catástrofes naturales, los accidentes –para lo cual existen las vocaciones científicas y técnicas- es preciso hacer algo por cambiar un sistema que permite tantos padecimientos evitables. Que está “mal repartida la torta” o “mal pelado el chancho” no hay duda alguna. Es el colmo que un 20 ó 30 % de la población se quede con un 70 u 80 % de la riqueza de este mundo, mientras que un 70 u 80 % de la población del planeta disponga a penas del 20 ó 30 % restante.
viernes, 5 de octubre de 2001
lunes, 1 de octubre de 2001
Creo que están dadas las condiciones objetivas y subjetivas para que retome mi leitmotiv: el desarrollo alternativo y la economía social ecológica. Volver a tratar los temas que me apasionan, y laborar profesionalmente en ellos. Este verano será el inicio de esta aventura. Mi objetivo es poderme considerar, a los 42 años, es decir, en algo más de siete años (7 ¾), o sea en el 2009, un “intelectual orgánico”, al modo de lo señalado por A. Gramsci. Esto es, un pensador, ideólogo, un propagador de ideas, inserto en el mundo de la gente “sencilla” (Razeto).
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