jueves, 15 de abril de 1999

La nueva polola de Fritz se llama María José, tiene como 24 años, es fotógrafa profesional; es muy agradable, dulce, simpática, sencilla, y es linda. Mi primo se encontró con una bella persona y espero que duren mucho tiempo juntos. La otra niña que me ha caído muy bien es la pareja de José Pazo, Claudia, la cual cada vez que nos topamos me trata muy bien. Siempre me ha gustado tener amigas; con ellas hay unas formas de interrelación que no es tan fácil que se den con los amigos hombres.

Tratando de encontrar el origen de mi poca capacidad para superar los fracasos y decepciones; con su consecuente pesimismo y sensación de impotencia, más ansiedad, es preciso intentar revivir mis primeros siete años de vida. Según mi mamá, tuve una pequeña asfixia al nacer, con lo cual, en opinión de Nathan, podría haber afectado mi centro emocional. También podría haber existido una predisposición genética. Durante mi primer año de vida, lloré mucho, y, según la tía Ully, yo tenía el horario cambiado, es decir, dormía de día y lloraba de noche. Con la impaciencia, mi papá un día me metió bajo el chorro de agua fría de la ducha, y, en otra ocasión, me peló al cero con una hoja de afeitar. Una noche en Tongoy, después de asistir a los títeres, me perdí en el camino de regreso, por adelantarme al grupo que dirigía la Bernarda. Tuve mucho miedo, lloré, corrí y empecé a subir el cerro; estaba oscuro y caminé sobre plantas. De pronto, a la salida de una iglesia, me encontré con mi mamá. Al llegar a casa, mi papá me retó mucho y me castigó, sin dejarme ir más a ver el espectáculo de títeres. Me refugié entre las cortinas. Sin lugar a dudas yo fui sobre protegido por mi mamá y por mi nana, la Bernarda. Yo tomé mamadera hasta cuando ya estaba en el colegio; cuando iban mis compañeros a casa, la Bernarda me daba la mamadera a escondidas.

martes, 6 de abril de 1999

El sábado en la noche, el Tuto y el Macha lograron que entrara sin pagar a la disco Panorama. Allí bailé con unas conocidas del Tuto. Con la que yo estuve es profesora de educación física y estudia kinesiología. Fue extraño; antes de bailar juraría que nos miramos varias veces, sin embargo, cuando danzamos, ella miraba solo para los costados, mostrándose totalmente indiferente a mi presencia. Cuando paramos, me puse a un costado de la pista. En ese momento, la amiga de una niña que yo había estado mirando, me dijo: “bailemos antes que nos vayamos”. Yo acepté. Ella me preguntó qué me parecía que me hubiese “sacado” a bailar. Le contesté que muy bien, pues a mí me cuesta mucho pedirle a una desconocida que sea mi pareja de baile. Ella acotó, asombrada, que cómo era posible, si yo era buen mozo, y que, seguramente, había muchas chicas que estaban esperando a que yo las sacara a bailar. Aunque fue sensual, me abrazó con pasión y me hizo caricias, no me animé a besarla. Eso sí que intercambiamos teléfonos. Su nombre es Evelin.

lunes, 5 de abril de 1999

De las niñas que conocí esta temporada, las que más me gustaron: Lesli y Lorena, parece que no habrá nada más que amistad. Con las que hubo enganche rápido: Paula, Amparo, morenita y Evelin; la que encontré más atractiva (“morenita”), no supe cómo se llama ni le pedí su número de teléfono.

viernes, 2 de abril de 1999

He pasado 10 días en Santiago. Fue bueno leer “Inteligencia Emocional”, y conversar con Marcela, Pati, Cecilia, Marisol y Lesli. También estuvo bien la charla con Margarita, la mamá de la Isabel.

Lesli afirmó que me encontraba buen mozo, con ojos hermosos y que parecía de la India. Además indicó que me halla cabro chico; más pendejo que el Flin. Marisol señaló que yo le doy la sensación de la nada, de alguien inasible, que no se puede agarrar por ninguna parte, etéreo. Agregó que “no sé para dónde va la micro”, dicho que es muy ilustrativo.