jueves, 30 de julio de 1998

1994: Guerra en la ex Yugoslavia. Campeonato mundial de futbol. Frei toma posesión como presidente de Chile. Fin del grupo pro Fundación Clotario Blest. Experiencia en iniciativa pro cooperativa Anarres, con Claudio y Carmen Gloria. Trabajo en La Hoja y un corto período en el informativo de TPH. Condoro. Tuve que pagar la reimpresión de toda una edición. Enero: empezó mi labor en Gráfica Rasters, como diagramador. En mayor reemplacé a Andrés Godoy. Para septiembre, desapareció Roberto Torres, y quedé solo a cargo de la imprenta. Hice el traslado desde el local en Esperanza hasta la casa en La Granja. Nos arreglamos para poder llevar a cabo el libro de Marcelo Castillo. Surgen los primeros síntomas de mi depresión. Fallece mi tío Tedy en un accidente automovilístico, lo que causa gran conmoción en la familia. Mi mamá sufre mucho, y se deteriora aún más su relación con mi papá. Tuve un pololeo de dos meses con Carmen García, una joven retornada de Nicaragua –“huracán tropical”- la llamé, por su temperamento. También anduve con Mariela Escárate, Carola Campusano y con Sandra Godoy. Aquel año se inició mi complicada amistad con Walter Reyes.

miércoles, 29 de julio de 1998

En 1993 cuidé una cabaña durante enero en Peñalolén. Fue allí donde, después de un carrete en que terminamos bañándonos en ropa interior a la luz de la luna, me dio una intoxicación alcohólica que me dejó deshidratado. No podía dejar de vomitar, por lo que acabé en la Posta del Hospital Salvador. En febrero, el Pepe me llevó a Tongoy y La Serena, donde dormimos en su auto.
Ese año fue el comienzo del alzamiento zapatista-indígena en Chiapas.
A mediados de año, o más bien hacia el segundo semestre, estuve cuidando el estudio de mi cuñado Claudio, en Lyon con Bustos. Participé en el grupo pro Fundación Clotario Blest, y en Integrando, la Red de la Economía Popular y Solidaria. Para la época de la preparación de la Fesol, tuve un romance con Graciela, una mujer argentina, de Santa Fe. Aunque en el inicio estaba muy entusiasmado, al poco tiempo me desvinculé. Mientras estaba en el taller de fotografía, me visitaron Pati y Marisol, ocasión en que se produjo una cuasi orgía. Por ese tiempo empecé a usar lentes de contacto. En el matrimonio de Rodrigo y Quena, conocí a la prima de ésta, Soledad, con la cual pololeé como dos meses. El 1 de julio ayudé a instalar la imprenta de Walter en el local de calle Esperanza. El 4 de setiembre nació mi sobrino Adriano. Haciendo el jardín en el estudio de mi cuñado, hice mal una fuerza al levantar un saco de tierra de hoja, y me lesioné la columna, lo que me ha traído dolores periódicamente. Por ese tiempo integraba un grupo que hacía convivencias para celebrar los solsticios y equinoccios.
También en 1993 inicié mi trabajo de editor en el boletín La Hoja, de las Organizaciones Económicas Populares. Casi paralelo a eso, dejé de laborar en la revista El Canelo.

martes, 28 de julio de 1998

1992, a los 25 años fui marcado por el inicio de mi vida laboral. Hice mi Práctica Profesional en El Diario, durante los tres meses del verano. Con el dinero que ahorré me compré una batería usada, la que instalé en la casa de Carola y Víctor. En ese tiempo, creamos el Comité por el fin del Servicio Militar Obligatorio (Cosmo), nos invitaron a un par de programas en la Radio Tierra, y conocí a Ernesto Rojas, un retornado de Noruega. Junto con él, Oscar Ortiz, el Rucio, Oscar Gutiérrez, Daniel Aravena, y otros, participamos en la Asociación de Consumidores (Achico), de cuyas reuniones surgió la intención de formar la Fundación Clotario Blest. A mediados de año integré el staf de la revista El Canelo, llegando a ser asistente del Editor, es decir, de Marcelo Mendoza.
Aquel año tuve relaciones con Quica, Mónica, Marisol y Marcela P.
Fue 1992 el año de las manifestaciones por los 500 años de la llegada de los europeos a América.

lunes, 27 de julio de 1998

En 1990 “pololeé” seis meses con Claudia Soto. Partí muy entusiasmado pero, como al segundo mes empecé a perder el interés. Luego de un par de meses más, cuando inicié una recuperación de mi deseo por ella, se revirtió el asunto y fue Claudia quien comenzó a distanciarse. Cuando me comunicó su decisión de terminar, me dio pena y lloré un poco. Una coincidencia muy grande era que ella guardaba desde hace mucho tiempo una fotografía de unas niñas rubias, que eran mi mamá y la tía Juta. El papá de Claudia, Marcelo Soto, había sido amigo de ellas cuando vivían en Villa Alemana. Claudia es madre de David, hijo de Pedro Aranqua.
Al año siguiente, 1991, “pololeé”, también por seis meses, con Manuela Saavedra. A Claudia la conocí a través de Rodrigo Manríquez; en cambio, a Manuela la topé en una fiesta de Sergio Salinas. Si bien ya después de una semana mi gusto por ella había casi desaparecido, continué el romance porque Manuela me trataba de una manera muy acogedora, delicada y tierna. Su hijo, León Matías, fue siempre un ejemplo de niño bien educado, y con personalidad. Ese año falleció el Lolo (Jorge Saball), como a los 36 años, producto de un cáncer al cerebro. Él mismo preparó un velorio con bandera y canciones anarquistas; su cuerpo fue incinerado. Editamos dos números del periódico Acción Directa, para el cual aprendí a usar el programa Page Maker en los computadores de la UC. Fue en aquel 1991 cuando inicié anotaciones en mis cuadernos con un carácter más autobiográfico. También di el punta pie a la elaboración de una Memoria o Tesina, sobre autogestión y comunicación, que aún no termino. Conocí la experiencia de la Fecot y de la historia frustrada de los procesos autogestionarios en Chile. Era la época de la Guerra en el Golfo Pérsico.

Rutinas, hábitos. Interiorizar labores es un proceso, no es un acto único; se requiere esfuerzo, constancia, persistencia, continuidad. Me angustia un tanto que entre el querer hacer y el poder hacer haya una distancia, un trecho, un camino por recorrer, y que no sea instantáneo. Es una ansiedad que, paradojalmente, al mismo tiempo me paraliza.
Hoy, mientras vitrineaba los locales de venta de libros en la calle San Diego, me desesperó la conciencia de que es imposible poder aprender todo el conocimiento que ha generado la humanidad. Si tuviera claras preferencias por algún tema no sería tan dramático, pero me pasa que me llama la atención una multitud de tópicos; y no tengo claro por dónde empezar a estudiar.
Lo terrible es no vivir. El temor, la angustia, la ansiedad, desconfianza nuestras capacidades, inseguridad, miedo a la mediocridad, perfeccionismo, todo esto atenta contra el desenvolvimiento de las potencialidades propias, la creación, el desarrollo. Frustración, impotencia, amargura son los resultados de estas trancas.
En el diario del domingo leí algo como: “ocupar el tiempo, en vez de contarlo”.

viernes, 24 de julio de 1998

Hay veces en que hasta la más mínima acción que debo realizar me causa una tremenda lata, incluso angustia; me complico entero. Junto con el desgano, me siento culpable por ser flojo. En cambio, en otras ocasiones, es un gusto saber que tengo que efectuar una tarea. De todos modos, por lo general, toda vez que ya estoy llevando a cabo el trabajo, me da satisfacción contemplar que voy avanzando y que se va produciendo algún resultado.
En ocasiones, al mirar las grandes obras de ingeniería, como los puertos, túneles, puentes, edificios, represas, etc., me he sentido terriblemente insignificante. Es común que uno mire las cosas desde una perspectiva muy egocéntrica; por lo que la toma de conciencia de la pequeñez, finitud, del ser átomo en una masa, que ciertos sucesos hacen que nos demos cuenta con respecto a uno mismo, a mí, por lo menos, me bajonea o angustia. Tal vez, un consuelo es que uno es único e irrepetible. Quizás por esto, ocurre que de repente a uno le gusta o desearía que fuera muy especial para otra persona; es lo grato de sentirse amado por alguien.

De vuelta a mi biografía, en 1988 llevaba un año de biciclista, y el mismo período viviendo en las Torres de Tajamar. Estaba en segundo año de Periodismo, y comencé a escribir cosas de mi vida en mis cuadernos. Integré el Movimiento de Integración Latinoamericana (MIL), con cuyo líder (Ricardo Herrera), organizamos cursos de baile y festivales de cine latinoamericano. Por ese tiempo empecé a frecuentar mucho a Paulina Veloso en su taller de Carlos Antúnez. Allí también trabajaba Paola Cantergiani, otra diseñadora que también me gustaba bastante. Con ellas estuve en varios carretes; me acuerdo especialmente de uno en que se pusieron a jugar a la botella; yo pude besar con lengua y todo a Paulina como tres veces. Fue fantástico. Por esa época también me pegué unos atraques con mis compañeras de curso Isabel y Cecilia, las cuales han sido amigas cercanas hasta hoy.
Para 1989 sobreviene la caída del Muro de Berlín; por intermedio de Oscar Ortiz conocí a Jorge Saball (Lolo) y a Roberto Torres, anarquistas retornados de Francia. Con ellos formamos un colectivo libertario, en el cual estuvieron en un primer momento Rodrigo Mundaca, Jorge Moraga y Rodrigo Manríquez. También participé con los trotskistas del Campus Oriente en la confección de un Diario Mural acerca de la vida de Trotsky. Tuve relaciones sexuales con Pati.
En 1990, en plena onda new age, fuimos con Paola Cantergiani y otra pareja al cambio de mando en el Congreso (Valparaíso). Después de gritarle chuchadas al Pinocho, fuimos a un restaurante, a una fiesta y dormimos en una residencial cerca de la plaza Sotomayor. Eso fue en marzo. En febrero había estado con mis primos Manuel José y Juan Ignacio en Rinconada de Silva, y en los Baños del Parrón; allí conocí y anduve con Odette Fernández.Durante enero de 1990 fui invitado por Cecilia a vacaciones al lago Vichuquén. Estando allí, me gustó una amiga de Daniela llamada María José, a quien le decían Laucha. Con ella no pasó nada, pero sí con Marcela, una hermana de mi amiga que es muy bonita. Ella se mostró muy interesada en mí, aunque pololeaba desde hace bastante tiempo con un tipo bien pintoso. De vuelta en Santiago, salimos a un pub y, cuando la llevé a su casa, nos besamos apasionadamente. Nos encontramos un par de veces más en mi pieza, de una forma muy fogosa. Marcela se fue de vacaciones a Villarrica y después a La Serena. Su pololo se enteró de nuestra relación y fue un escándalo. Al regresar, yo me hice el leso y todo quedó en nada. Ella ha sido, de las mujeres con las que ha pasado algo, una de las que más me gustó.

jueves, 23 de julio de 1998

Esta noche, un conocido de Walter me encontró pinta de brasileño.

martes, 21 de julio de 1998

Estoy visualizando el período comprendido entre la superación de la neurosis obsesiva, en 1988, al llegar a los 21 años, y la depresión de los 27 a 29 años (1994-1996), que culminó con el tratamiento con fluoxetina.
El año 88 fue marcado por la realización del plebiscito del 5 de octubre.
A nivel mundial, estábamos en plena Glasnot y Perestroika, lo que era el inicio del término de los regímenes de “socialismo real”, y del fin de la Cortina de Hierro. Participé en la Campaña del NO, junto con los jóvenes vinculados al Mapu de la UC. Estuve preso una noche en la cárcel de San Antonio, por agitador. Fuimos a la zona rural de la Región Metropolitana a hacer campaña puerta a puerta. Me preparé para hacer apoderado de mesa por el Partido por la Democracia (PPD).