La hija de Alejandra tiene ocho meses y se llama Antonia.
Creo que mi manera de actuar se ha vuelto muy fome y aburrida en los últimos años. Pienso que antes yo era más dicharachero, entretenido y lo pasaba mejor. Como que me he puesto más grave, parco y ensimismado. Por mi timidez, siempre me había costado mucho conocer y conversar con personas desconocidas, más aún con mujeres. Al cambiarme de ciudad me he visto en la necesidad de experimentar para comenzar a vencer esa tranca. El proceso ha sido lento y no sin tropiezos. La falta de práctica, la diferencia cultural, entre otras cosas, han influido en esto. Me es preciso ser más procaz, sinvergüenza, picarón, cara de palo, entrador, canchero y despierto. Debo ser más impulsivo y no darle tantas vueltas mentales cuando se trata de actuar. Fácilmente comienzo mi proceso interno de autocensura, complejo, tranca, inseguridad, temor, etc.
