El martes pasado, después del lanzamiento, que Tito hizo de su libro, conocí a cuatro muchachas. Las dos primeras, las contacté por medio de Ezio, quien estaba conversando con ellas. Paula, de 21 años, y Carola, de 19. Ambas, según contaron, con problemas familiares y de conducta; las dos habían pasado por tratamiento por adicción a la cocaína. Niñas con una existencia en torno al carrete, a la evasión y el vagabundeo. Creo que le gusté a Carola; pero nos despedimos sin quedar en nada. Ella es la más “loca”; su forma de ser es de persona media “huequita”. Le encontré un aire, en sus movimientos, a
El fin de semana pasado, estaba en el cumpleaños de Daniela. Una amiga suya dijo que yo me parezco al actor que hacía de bueno en la película “Durmiendo con el enemigo”, protagonizada por Julia Roberts.
Hace unos meses atrás, cuando fue la última vez que salí con Marisol, tomamos cervezas en un boliche. Ella se embriagó y quiso que fuéramos a un toples. No quise porque al otro día tenía que levantarme temprano para trabajar. Ahora pienso que debí haber aceptado, pues habría sido una experiencia para recordar. La fui a dejar a su casa. Me confesó que siempre había esperado que yo sintiera algo especial por ella. Como yo le expliqué que no, se enojó conmigo.
Por qué escribo. Es entretenido en el momento, pues se re-vivencian y expresan acontecimientos e ideas. Es gozoso leer estas líneas en el futuro, ya que, entre otras cosas, se puede apreciar la evolución que experimento.
