viernes, 31 de diciembre de 1993

La diferencia de habilidad entre mis manos es mucha.
Estoy seguro que puedo llegar a ser diestro con la siniestra.

miércoles, 29 de diciembre de 1993

Anclado en tus pensamientos
Sobrevivo a la tempestad

Por qué no morir ni convertirse en un vegetal?

La razón para vivir no será acaso una emoción?

O vivir con amor o morir en la noria.

Largarse a escribir se facilita cuando queremos hacerlo para nosotros mismos y no para los demás. Cuando nuestro destinatario no es otro que el mismo emisor.

Nada vale la pena o nada importa o todo da lo mismo.

Soledad me contó que en el matrimonio de Quena y Rodrigo había una prima suya que me encontró más o menos “bueno”.

Hace como un mes me llamó por teléfono Marisol; que estaba deprimida y quería hablar y juntarse conmigo. Yo no la llamé cuando tenía que hacerlo. Eso me deja la conciencia intranquila.

Sandra me ha buscado varias veces últimamente. También está deprimida y con bajón existencial.

domingo, 19 de diciembre de 1993

“Para Jung la psique se halla integrada por tres esferas: la conciencia, el inconsciente individual y el inconsciente colectivo. Por este último, cada persona es en cierto modo partícipe de todos los mitos antiguos y modernos y de las experiencias humanas de carácter colectivo.

Jung atribuyó el origen de muchas neurosis al desarraigo que, por un exceso de racionalización, sufre el hombre moderno respecto a esta capa más profunda de su ser, y afirmó que la realización personal sólo es posible cuando existe una interacción efectiva de las tres esferas psíquicas”.

Significados que ha adquirido el proceso de mi Memoria-titulación:

-Puntapié inicial de estudio sobre comunicación y autogestión.

-Tránsito desde universitario a profesional.

-Transición de joven-joven a joven-adulto.

-Proceso de independización de mi mamá y papá.

-“Certificado” de “misión cumplida” de mi mamá.

-Preámbulo para el inicio de una serie de proyectos personales en ámbito individual y social.

lunes, 6 de diciembre de 1993

Es preferible convencer que vencer.
Una pluma es más efectiva que un ejército.

Coherente: mínimo de contradicciones.

Si el desarrollo científico y tecnológico posibilitaría que todos los habitantes de la Tierra tuvieran una digna existencia, calidad de vida y buenas condiciones de trabajo, por qué no se da? Surge la problemática de las motivaciones que hacen funcionar el sistema que permite las tremendas desigualdades.

Antes de mi interés por lo “social” (hasta los 15 años) me gustaba construir artefactos, dibujar, leer historia y enciclopedias, hacer deporte (arquero), la percusión, subir cerros, hacer monos con plasticina, jugar.
En el colegio teníamos un grupo de escaladores del Manquehue. Estábamos Christian, Gastón, Igor, René, Heriberto, yo, Cancino.
Era entretenido y emocionante.
En básquetbol, practicaba con Rodrigo Gracia, Mauricio Calderón, Fuentealba, Carlos, Marcelo Cabrera.
Me juntaba con Miguel, Daniel, Carlos, Igor.
Centro de Alumnos: Mauricio Zelada, hermanas Zuñiga.

El derecho a la información es primordial.

La verdad es siempre necesaria. Ni siquiera las mentiras “piadosas” son justificables.

Es increíble cómo la gente se acostumbra a convivir con la mentira, a tener doble vida o a tener doble estándar (esquizofrénico).

Soledad escribe sus vivencias en un diario de vida que lleva desde los 13 años. En sus páginas anotó que yo soy idealista.

Me contó que a sus amigas me describió como una persona que por la mirada se le transparenta el alma.

Cuando le dije que yo he hecho el amor con 10 mujeres, ella señaló que había pensado que eran más, unas 30.

Soledad me hace reír, me divierte y entretiene. Es buena para bromear y para la talla. Es una linda persona.

miércoles, 24 de noviembre de 1993

Cuando una persona se siente cooptada, asfixiada, ignorada, limitada por una organización, prefiere las relaciones de intercambio mercantil o monetario. En éstas, está a solas, desasociado, desintegrado. Las agrupaciones siempre corren el riesgo de sofocar a los sujetos. Por eso, y para contrarrestar esa tendencia, es preciso elaborar mecanismos o procedimientos permanentes que resguarden la individualidad.

Graciela dijo que seguramente las chicas se daban vuelta para mirarme, y que probablemente tenía varias pretendientes.

Al matrimonio de la Quena y Rodrigo fui solo. No encontré a Graciela en su casa, pero tampoco le dejé un mensaje… Es que, quizás, no estaba muy entusiasmado de que me acompañara. El Loco me había dicho que me tenían contabilizado solo, y que, además, iban a estar algunas mujeres solas, como una niña con su hija, y la prima de la Quena. Y, justo cuando la pareja cortaba la torta, me encontré al lado de una niña, la encontré atractiva y con un aire parecido a la Quena. Le pregunté si eran parientes, y me contestó que es la prima. Desde allí no nos separamos hasta que se tuvo que marchar. La llamé por teléfono a su trabajo y quedamos de salir a bailar. Fui a buscarla a su casa, fuimos a tomar unos tragos a La Moviola y, luego, a bailar a la Maestra Vida. Allí nos besamos.

Después, la fui a dejar y “atracamos” en la cocina.

Ayer en la noche estuve en su pieza. Nos acariciamos y reímos. Yo le conté que me gustan las morenas, y, ella, que le atraen los rubios. Pero, que lo que le gustó de mí fueron mis ojos, que son lindos.

Me acordé de lo que me dijo la Manuela cuando me presentó a su mamá.

Soledad es el nombre de esta chica con la que he “enganchado”. Tiene 24 años y es diseñadora. Me gusta su dinamismo, personalidad, ternura y decisión. Estoy contento.

Leyendo sobre la meditación en la revista Uno Mismo, me percaté de que la actitud que se debe asumir es como la descripción que Helena hacía de mí: observar, mirar, pero sin involucrarse. La diferencia es que ella se refiere a mi relación con el entorno, en cambio, en la meditación es la postura ante nuestro propio fluir interior: sentimientos, ideas, emociones, etc.

Mi última salida con Graciela fue el domingo antes pasado. La invité al Mercado Central y almorzamos pailas marinas con vino blanco. A la vuelta nos vinimos caminando por el Parque Forestal. Nos topamos con gitanas, y unas nos hicieron todo el show de la lectura de manos y rituales con amuletos. A continuación, reposamos un rato recostados en el pasto. Conversamos acerca de la amistad: que es lo más importante y lo que debe perdurar y trascender.

sábado, 20 de noviembre de 1993

Cada cierto tiempo sueño que estoy en el colegio, y es angustiante.

Qué razón, qué sentido, qué justificación.
El porqué o para qué último de la vida es una pregunta que inevitablemente nos surge.

Filosofía del deportista: porque se dieron o no se dieron las cosas.
Esta simplicidad, a primera vista rayana en lo cómico, es, sin embargo, una excelente explicación, desde un punto de vista razonable. Es un argumento que considera la inmensa complejidad de los procesos y reconoce la existencia de múltiples posibilidades posibles.
Una persona religiosa diría: porque así lo quiso –o no lo quiso- Dios.

A la deriva… así y todo opto por vivir.

Ser feliz o estar contento.

Ser: esencia, naturaleza, ente (estático) Filosofía occidental.Estar: existir, sentir (dinámico) Filosofía oriental (budista).

martes, 2 de noviembre de 1993

Ese viernes 22 de octubre Carola me invitó a que la acompañara, junto a Graciela, a comprar ropa. Fuimos al Drugstore y, después, acompañé a Graciela hacia el paseo Las Palmas. De allí, la seguí hacia los teléfonos y, luego, quedamos en ir a comprar cosas para comer al supermercado. Una vez en su departamento, nos preparamos una once-comida y conversamos hasta las 5 A.M. En ese momento, mientras estábamos recostados sobre la mesa, le toqué las manos y como ella no las sacó, se las tomé. Nos acariciamos por un rato, yo me acerqué y nos abrazamos. La llevé a la cama y nos acostamos y besamos. Nos quitamos la ropa y acomodamos las frazadas. Fue glorioso. Hicimos el amor a la noche siguiente.

Dormí con ella toda la semana, hasta la noche del jueves al viernes. Intenso pero agotador; quedé con sueño. Para el fin de semana largo íbamos a ir con Pepe y Joan al sur, pero lo suspendieron por mal tiempo. El sábado 30 lo pasamos acostados y haciendo el amor, solos, en la casa de mi mamá. Por la noche fuimos a un bar con Joan y Pepe. Luego, nos pasaron a dejar al depto. de Graciela, en donde tiramos nuevamente. A la mañana del domingo, comenzó mi baja de interés. Ella me dijo que le aburría el sexo, aunque no especialmente conmigo. Me disminuyó la motivación y el encanto. Pasé el resto del domingo y el lunes solo en mi casa, mirando TV cable, y sin hacer nada del artículo para GTZ. Fue una mini depresión, junto con cansancio. Comencé nuevamente a masturbarme. En la semana me había llamado Sandra, a quien no di mucha pelota. Ahora tengo ganas de verla, lo mismo que al resto de mis amigas o conocidas que me gustan.

Esto ha sido igual a como dice el dicho: “partida de caballo inglés… y llegada de burro”. Es decir, iniciar algo con mucha fuerza, pero irse “desinflando” en el camino. Sin embargo, no es una situación que no me haya sucedido antes. Creo que ha sido parecido con todas mis parejas; con algunas se ha recuperado el entusiasmo y con otras no ha vuelto. Lo especial de esta relación –con Graciela- es que por varios factores, los compromisos son de menor grado o menores. La diferencia de edad: ella tiene 33; su estadía transitoria en este país; su post-grado termina en julio y ella regresará a trabajar a Santa Fe, Argentina. Esto permite que la relación sea semi oculta (para la gente vinculada al PET y Fesol), no exclusiva, no impositiva, y consciente de la incertidumbre. Lo cierto es que lo único que importa es el amor, no el amarre. Graciela posee una rica complejidad que apenas he descifrado. Esta sensación actual de empalago, hostigamiento, saturación, es explicable, ya que la semana fue muy intensa y hemos vivido una mini rutina con poca variación. Justamente lo que me hace renacer el interés es el contraste y verla en contextos distintos. En todo caso, aún no se ha dicho la última palabra.

Graciela me contó que yo le gusté cuando me vio un día en el boliche en donde comprábamos los sándwich. Me encontró un “chico lindo”, que sonreía bellamente. Ella me ha subido la autoestima: dijo que tengo una cara bonita, buen cuerpo, que soy bueno y cariñoso. Confesó que no pensaba que yo le iba a tirar bola, que seguramente yo tenía muchas pretendientes. Ojalá esto me dé más seguridad en mí mismo y disminuya mi timidez.

jueves, 21 de octubre de 1993

Hoy le expliqué a Graciela que estaría todo el fin de semana libre, porque Claudio hará tomas para Falabella. Que así podré ayudarla todo lo que ella desee.

Encima de su escritorio había una fotocopia con su cédula de identidad. Nació el 20 de abril de 1960, es decir, tiene 33 años; siete más que yo. Esta diferencia etaria hace todo más entretenido, porque es mayor el desafío y la dificultad.

Conversamos acerca del conflicto con mi entrevista al papá de Marcelo. Ella dijo que me había defendido ante Tatiana. Nos reímos con la anécdota del par de personajes que fueron a venderle el teléfono. Uno de ellos era muy atento y conversador; la trató de dama muy fina.

Graciela me confesó que en Santa Fe pasa todo el día trabajando, que incluso su hermana le había aconsejado que viviera un poco. Habría venido a estudiar acá para descansar de su trabajo.

Yo le confidencié que con el equipo editorial de La Hoja queremos autonomizarnos completamente. Discutimos sobre la crítica, la independencia, el ideal o utopía. Nuevamente al irse casi no se despide. Sigo igual de metido y con una sensación ambigua, creo que puede ser tanto que pase, como que no; que no resulte o que sí ocurre algo.

Cuando llegaban los vendedores del teléfono, me pidió que me quedara con ella, según dijo, para que no la engañaran con el contrato. Me acordé de la anécdota que relató, sobre la cerveza que unos tipos le ofrecieron en Cuba. Es desconfiada. Mañana le propondré el plan para el fin de semana, el cual es decisivo.

Lo bueno de mi obsesión por Graciela es que no he deseado ni pensado en masturbarme, y la verdad es que mi ánimo y ritmo han andado mejor.

miércoles, 20 de octubre de 1993

A Graciela la vi por primera vez y me gustó de inmediato. Fue un día en que entró a la oficina de Integrando a pedir ayuda a Rodrigo; era por unas dudas sobre. Ella vestía con tono celeste; blusa y falda de jeans. No podía ser de otra manera, no podía no serme atractiva: morena, delgada, rasgos finos y pelo negro, igual que sus ojos. Tiene unas manos que me fascinan. Son firmes, con las venas marcadas, y dedos largos y delgados. Las uñas son grandes y se las pinta de rojo. Le dije a Marcelo que ella era del tipo que me gustaba. La primera vez que hablé con ella fue en la cocina de la Fesol. Antes me había cruzado algunas veces con ella, pero prácticamente me había ignorado. Esa primera conversación fue sobre sindicalismo y política argentina. Yo hablé sobre la Fora y Simón Radowisky. Me ahogaba, estaba nervioso. Luego comentamos el diario argentino Página 12. Ella miraba fijamente a los ojos. Yo me cortaba. Al terminar, y cuando ya estábamos en la oficina de la secretaria de Fesol, me preguntó mi nombre y qué hacía allí. Le señalé que colaboraba con Integrando, en el tercer piso.

Otro día entró cuando estábamos en la cocina. Yo le di mi asiento. Tatiana había estado especulando acerca de la vida amorosa de Graciela. Alguien comentó que ella escribía a un supuesto amor en Italia. Cuando llegó, Tatiana le preguntó que cómo encontraba a Francisco Flores. Graciela, entre sonrisas, dijo que no lo había pensado, pero que estaba bien. Igual yo creí ver que ella me miraba al hablar.

Nuestro tercer encuentro se dio por suerte. Yo volvía de una entrevista a buscar mis cosas a Integrando. Al llegar, vi que Graciela digitaba en la oficina de Ana Patricia. Me acerqué a conversar y, de pronto, apareció Rodrigo diciendo que se retiraba. Entonces, yo me ofrecí a quedarme y cerrar, pues ella viajaría al otro día a Argentina.

Hablamos sobre el trabajo, la familia, la educación. Ahí fue cuando me confidenció que había estado cinco años en una congregación franciscana, y me hizo prometer que no se lo contaría a nadie. Yo le ayudé en su trabajo. Después, la acompañé al paradero y le insinué que cuando regresara podríamos salir a “carretear”.

El mismo día que volvió a trabajar, Carola nos instó a que saliéramos juntos. Yo dije que yo ya había invitado, pero que Graciela no se pronunciaba. Carola me echó flores: que yo soy buen mozo y que muchas mujeres andarían con gusto conmigo. A mí me dio bastante plancha. Carola propuso una salida esa misma noche. Graciela dijo que tenía mucho que estudiar, pero Carola insistió hasta convencerla.

Noche: llego a depto. de ella. Me muestra fotos. Me da jugo. Me presta el diario. Votos nulos y blancos. Le digo que le prestaré libro. Dice que le cuesta redactar. Llegan Temi y Carola. Nos convida alfajores. Ella se arregla. Nos vamos. Se me queda la chaqueta. Me pregunta por el tiempo. Recorremos lugares. Carola propone viajes. Llegamos a “Casa en el aire”. Se acordó de ex combatientes de Las Malvinas. Cuenta viajes a Europa, Brasil, Cuba, Chile, etc. Me hayo fome y poco viajado. Recuerdo lo que dijo Quena: vida super común y corriente (nada de aventuras). Tengo muy grande el super-yo. Tema evangelios apócrifos (miradas). Cruzan gestos con Carola (¡!)(¿?). Su mirada cuando vuelvo del baño. Roce de piernas bajo la mesa. De vuelta en vehículo, ella está seria y no me mira en ningún momento. Despedida fría (¿?)(¡!). Mañana voy a pasar a visitarla después de almuerzo. Es básicamente para disminuir mi tensión. Ofrecerle mis servicios y ayuda (fonos).

Otra vez estoy enganchado. Mi mente no deja de pensar en ella, de recordar los momentos con ella, analizarlos e interpretarlos. Anoche, cuando llegué de vuelta de estar juntos, me sentí mal, con angustia, frustración, impotencia. Sentí que yo no le interesaba, que no le gustaba, que estaba perdido. Que esa salida había sido forzada, fome y que yo había tomado más de la cuenta. Incluso soñé con ella; que no me pescaban; pero que, se mostraba juguetona y sensual con otro tipo (al cual besaba en la cara para sacarle las espinillas). Hoy he pasado todo el día con esa angustia y ahogo, presión en el pecho; rabia, ganas de llorar. Obsesión.

Y, tal cual, el domingo pasé a verla y ella estaba en pijama, abrigada con un chaleco. Conversamos de varias cosas. Le convidé licor de crema irlandesa.

Allí supe que yo era el único que sabía de su pasado religioso.

Le ayudé a redactar su trabajo. Fue un momento muy agradable, de mucha cercanía y confianza. Me mostró sus fotos del viaje a Cuba que realizó en enero de este año, con un tal Gustavo. Yo quedé de seguir ayudándole. El lunes me explicó que le habían dado más plazo para hacer sus trabajos. Me dio una pastilla para mi dolor de garganta. El martes le conté que había cocinado un caldillo de pescado, y ella me dijo que yo le podría hacer comida a ella. Eso me gustó y lo interpreté como una señal de interés. Le recomendé que tomara leche caliente con miel para su tos. Ella me instó a ir al oculista para revisarme los lentes de contacto. Hoy, miércoles, me indicó que hay dos tipos que le van a ayudar en sus trabajos. Yo me quedé pensativo y mirando hacia abajo; entonces, ella me acotó que igual quería que yo se lo revisara. Aunque estaba muy preocupada por mi tiempo y trabajos (Me entró la duda sobre si realmente quiere mi compañía). Pero, hay miradas profundas de ella que mantienen viva mi ilusión.

Mañana voy a proponerle un plan para el fin de semana, que incluya una comida preparada por mí. Pienso que, en este tipo de cosas, ante la duda no hay que abstenerse, porque, en el peor de los casos, voy a saber que yo no le gusto lo suficiente, con lo cual quedaremos como buenos amigos. En cambio, el no actuar implica que ni siquiera se abre la posibilidad de que yo le sea atractivo, y de que resulte algo rico. Por otra parte, la estrategia de hacerme el que no pesca, como para que ella se interese más, no me parece. Con la ansiedad que tengo, es preferible actuar ágilmente, pues, sea cual sea el resultado, por lo menos voy a terminar con la tensión.

martes, 12 de octubre de 1993

Hace unos días entré a una fábrica de pantalones. En una planta habían cientos de operarias. Muchas jóvenes, de sectores populares; varias me eran atractivas. Hay cualquier cantidad de mujeres y uno de repente se achaca porque una no pesca.

Según el Censo de 1992, hay 242 mil mujeres más que hombres. Qué cantidad de posibilidades. Sin embargo, a veces me parece tan complicado conocer mujeres. Lo paradójico es que están por todos lados y, no obstante, uno conoce a una ínfima parte de ellas. Qué desperdicio.

En el cumpleaños de Claudia Hidalgo conocí a otro “guari”. A él le dicen así desde que tenía 13 años, por practicar natación (“guarisapo”). Primera persona que sé que le dicen así. Por lo menos el mío es wari, con w.

El sábado en la noche estuve con la Marcela. Me contó sobre su aborto, y toda su angustia y culpabilidad. Qué manera de influir el discurso de la Iglesia Católica. Ellos han hecho un trabajo comunicacional de lujo, asociando el aborto a los crímenes contra el derecho a la vida. Qué macabro, relacionar el aborto con la tortura o la violación a los derechos humanos.

Compromiso conmigo mismo: me masturbaré sólo una vez por semana, excepto cuando exista un estímulo visual de mujeres, ya sea luchadoras o lésbicas.

Cosmos, universo, el todo que es más que la suma de sus partes. Esa conciencia que unifica ha pasado de manos del cristianismo a los Estados nacionales. Tolstoi planteaba que la anarquía podía llegar a ser esa nueva religión. Hoy podría llamársele ecología.

Situaciones a comentar: relación con Anke y con Sandra; con María Inés.

Marcela dijo que me parecía a Luis Miguel. Una vez se figuraba que yo era como un actor de “Pantanal”. Eso fue cuando tuvimos sexo en la casa de Pepe. Ahora señaló que yo parecía un “pachá” árabe.

miércoles, 6 de octubre de 1993

Llevo dos meses alojando en el estudio fotográfico de mi cuñado. Mis expectativas de lances sexuales eran altas. Por eso es que en las primeras semanas llamé a mis amigas, que potencialmente podrían ser amantes. El resultado fue penoso: sólo una se quedó a dormir, Sandra, la que no quiso tener sexo conmigo. Y, la única relación sexual fue con Pati, la misma de las tres últimas. Deprimente.

Parece que tengo fama de mujeriego, según lo que he escuchado por comentarios de: Cecilia, polola de Rodrigo, y otras personas. Pero, de qué sirve esa fama si en la realidad pasa poco y nada?

Camino por la calle y veo muchas mujeres que me gustan y atraen. Sin embargo, no las conozco, no me comunico con ellas. Es decir, no creo las situaciones. Me miro en los vidrios que hay reflejo y siempre me cuestiono cómo me veo. No obstante, me corto con las miradas que me cruzan, me da vergüenza parecer “lacho” o “picado de la araña”. Eso es lo que se me quita un poco cuando me entono con el copete. Pero la idea es no tener que recurrir a esas sustancias. Eso es neurosis: estar frustrado en el deseo de placer que se busca y no ser capaz de comunicarme. Porque yo siempre me hago el leso, me corto, rehuyo el encuentro con las mujeres que me son atractivas. Por eso a veces parezco pedante, pesado o cachetón. Con mi conducta produzco todo lo contrario de lo que busco. Contradicción vital. Esto se resuelve poniendo el cuidado en la comunicación, teniendo una metodología comunicativa, poniendo en primer plano la comunicación y pasando al fondo el deseo. Se perfecciona, se trabaja, se aprende a tratar, a dialogar, a conversar, a contactarse, a interactuar con las mujeres que me gustan; así, el placer y la satisfacción vendrán por sí solos, como por añadidura.

Hay muchos hombres más bellos o atractivos o buenos mozos que yo, pero, al mismo tiempo, hay muchas mujeres que potencialmente me gustan. Una cosa se compensa con la otra. No soy mejor ni peor que otros. Y, no es necesario parecer un tremendo mino para gustar. A mí me gustan féminas que no necesariamente son “minas”.

Mi inseguridad, timidez, vergüenza. Una vez Claudia me dijo que yo me quería mucho a mí mismo. Pero, mi yo ha sido demasiado protegido. Antes por quienes me educaron; ahora, por mi super-yo, que lo mantiene en una burbuja, inmaculado; frágil. Es como haber tenido siempre guantes en las manos. La idea es que la piel experimente el roce, se endurezca o forme callos cuando el contacto es duro. La auto-terapia podría ser exponer a mi yo a situaciones que lo vayan haciendo madurar. Lanzarme a la piscina sin cuidar que tenga un salvavidas amarrado al cuerpo. Darse porrazos, fracasar, ser rechazado, etc. Conversar, hablar con gente desconocida en la calle, saludar en los ascensores y ser cortés con las cajeras, etc. (¡A la cresta con la timidez!)

Autodesarrollo:

-Cuerpo sano y modelado: dieta equilibrada, gimnasia, baile, yoga, danza.

-Voz, locución, ortología, modulación.

-Personalidad, auto-terapia comunicativa.

Es iluso tomar actitud pasiva, que las mujeres llegaran solas. En general, ellas no hacen mucho ni dan señales demasiado evidentes. Hay hombres muy apuestos (el Chipi, Gustavo, p.e.) que como son cortados, no han andado con muchas mujeres. Y, hay otros que, si bien no son regios, tienen muchas aventuras (Nacho).

Alejandra me besa tocando su labio al mío. Podría ser una señal, aunque no sé si a otros besa igual. Me recuerda el saludo de Paulina Veloso.

martes, 5 de octubre de 1993

Sin lugar a dudas, cuando estoy entonado, por efecto del alcohol, soy capaz de hacer cosas que sobrio sería incapaz de realizar. Hace dos fines de semana, en el matrimonio de la Soledad Guevara, llevé a cabo una audacia. Estuve mirando un rato a una niña que estaba en la mesa de enfrente. Tenía buen cuerpo y una cara agradable. Me era atractiva. Noté que también ella me miraba. Entonces, cuando me quedé solo, y vi que ella también, le hice un brindis desde donde estaba. Como ella lo respondió, tomé mis cosas y fui a sentarme al lado de ella. Me presenté y le pregunté su nombre. Me lo dijo pero no lo registré. Luego, me preguntó si yo era árabe, a lo cual respondí con la historia de mi bisabuelo Baleisan. Entonces, ella me contó de un abuelo español que estuvo en la guerra del 79. Después de conversar algo más, le propuse que nos quedáramos y nos fuéramos juntos. Como yo andaba sin auto, me dijo que no. Pero, igual me ofreció llevarme en el vehículo de quienes la habían llevado.

El fin de semana (domingo) anterior al 18, me vinieron a visitar Marisol y Patricia. Fuimos a comprar cervezas y galletas saladas. Después de conversar un rato, Marisol, entonada, comenzó a organizar el juego erótico. Me pidieron que fuera a comprar más cervezas. Cuando regresé, las encontré tomadas de manera sospechosa. Luego, Marisol quiso que me quitara la ropa. Ellas salieron de la pieza para “sortear” quien empezaba. Se demoraron un resto. Entraron y comenzamos los besos, atraques, me masturbaban, Pati me hizo sexo oral, etc. Bailamos, nos corrimos mano… Marisol me pidió que las dejara solas. Cuando volví estaban muy juntas. Creo que se besaron. Después nos dimos besos entre los tres. Marisol se fue a encontrarse con su pololo y con Pati hicimos una sesión sexual. Terminamos con un 69, ella se vistió y la acompañé a tomar la micro.

Todas las posibilidades posibles de relación con mujeres que me gustan. Actualizar depende de circunstancias, más o menos espontáneas o adecuadas. Por ejemplo, contactos por asuntos laborales (María Inés); por amistades comunes (Sandra), por reuniones sociales o espacios de visita frecuente.

Absurdo temor a enamorarse o a enrollarse con alguien a quien no se quiere lo suficiente (Manuela). A verse atrapado, a no controlar la situación. Pero, el temor o miedo no soluciona nada, sino que obstaculiza. Lo adecuado es la honestidad en toda relación, y la madurez de la experiencia.

sábado, 18 de septiembre de 1993

Hoy se cumplen nueve días desde el inicio de mi plan trimestral. En él se desarrollan todos los ámbitos de mi interés: percusión, manualidades, expresión corporal y vocal, gastronomía, procesamiento de información, registro, ciclismo, etc. Pero, hay dos objetivos o metas: una, entregar mi Memoria en diciembre y, la otra, estar en buenas condiciones físicas para el verano. Otras acciones pueden ser: invertir en comprar una cámara fotográfica de segunda mano (aprox. $60.000). Además, voy a incorporar a mis ejercicios el saltar la cuerda y el cuidado de la voz. Yo coloco mi voz en plena garganta, por lo que me quedo disfónico después de hablar mucho. Sara me dijo que es un tono muy agudo en relación a mi cuerpo. Mi mamá señaló que es muy plana y mal modulada.

miércoles, 1 de septiembre de 1993

La dicha, el gozo, el placer, estar contento, la satisfacción de hacer cualquier cosa, por el simple hecho de hacerlo bien. Pelar una papa, barrer un piso, lavar la vajilla, etc. Cada actividad puede, por sí misma, ser grata. Sólo hay que, como dicen los budistas, ser uno en la acción con el entorno con el cual se actúa. Si a ese gusto se le suma la conciencia de un acto solidario, la alegría es mayor.

Si bien la religión es una criatura inventada por el ser humano como dominio explicativo ante la infinita complejidad y fragilidad de la vida, también es cierto que de sus textos es posible inferir situaciones que la vuelven innecesaria. Por ejemplo, la Biblia contiene intuiciones acerca del conocimiento vital: primero fue el logos, el verbo (somos en el lenguaje) o cuando dice que dios proveerá o que todo lo necesario está en la naturaleza (la sinergia entre los humanos y el resto de la naturaleza pueden satisfacer todas las necesidades vitales).

El tiempo. Los instantes transcurren. Sólo la memoria une esa secuencia. Vivir el presente. Planificar para futuros presentes que, apenas llegan, pasan a ser pasados. Por lo tanto, todo se prepara en función de la memoria. Ningún instante es presente más que en un instante. Un efecto de la marihuana es la sensación de que el momento presente se alarga (como un chicle). Por eso que se tiene la sensación de que ha pasado mucho tiempo. Pasarlo bien, da la idea de movilidad, de transcurrir. Conciencia lúcida y plena de cada instante… riqueza memoria.

Se puede estar contento porque se tienen buenos planes o proyecciones. Es decir, se prevé instantes gratos que llegarán en algún momento. Pero, cuando llegan, ya comienzan a irse. La memoria es lo que da el sentido. Memoria inmediata, mediata y a largo plazo. Con la inmediata podemos tener la ilusión de disfrutar un período de tiempo determinado. La de más largo plazo permite evaluar etapas de la vida más extensas.

Una al mes, malo no es

Una al día, es grosería

Una a la semana, es la más sana

domingo, 29 de agosto de 1993

Esta transición de joven-joven a joven-adulto ha sido bastante crítica. Algunos me tratan de caballero o señor y, en cambio, otros me encuentran pendejo.

Mi Memoria se ha convertido, sicológicamente, en el símbolo de esta transición. Por eso, también, la he postergado ya por dos años.

jueves, 26 de agosto de 1993

Dos mujeres, al referirse a mí, se han equivocado y han dicho: Cristián Campos. Actos fallidos ¿Por qué esa asociación? Una fue en un foro en la radio Tierra y la otra en Integrando.

domingo, 18 de julio de 1993

Ayer el Mono dijo que le gustaba visitarme, porque se entretenía conmigo, porque, según él, yo soy como la nada.

Hace un par de semanas, en la inauguración de la casa que arrienda la Claudia, conocí a una tipa muy distorsionada. Su nombre es Paula y, cuando ambos estábamos “chatos”, hablamos un buen rato. Partimos conversando sobre cosas pintorescas, anecdóticas, como el paisaje en Argentina (Tucumán). Pero terminamos con el diagnóstico de nuestra sociedad y nuestras posturas frente a eso. Ambos coincidimos en que este mundo tiene muchas cosas penca, charcha, en la relación de la gente entre sí y con el resto de la naturaleza. En cambio, nuestra actuación frente a ese hecho es distinta. Ella afirma que la cosa no tiene vuelta, que no se puede cambiar; que lo que tiene sentidoo es gozar la vida y hacer las cosas que a uno le gustan. Yo, en cambio, coincido con que hay que gozar, sentir placer, estar contento haciendo las cosas que me gustan. Lo que ocurre es que una de las cosas que más me agradan es justamente efectuar acciones orientadas al cambio del sistema. Así como para mí es rico la percusión, el baile, la cocina, las manualidades o el dormir, ser activista por los derechos humanos, la ecología, la justicia social, etc., me es placentero.

Desde guagua he vivido en un entorno cariñoso: mi mamá, mi nana (Bernarda), mis abuelos maternos. De acuerdo a ciertas teorías, eso influye en una actitud de desprendimiento, de desposesión de cosas y personas. Sin embargo, soy cachurero. Guardo cosas que pienso me pueden servir en el futuro y objetos con algún valor sentimental. Pero, no me interesa tener auto, equipos e incluso casa. De hecho, quisiera donar mis colecciones a bibliotecas o archivos.

Mi mamá dijo que soy desapegado, que yo no sufriría tanto si ella se muere. Me daría pena, sobre todo por tomar conciencia de que ya no la vería nunca más, pero la vida seguiría su curso.

Racionalidad: minimizar costos y maximizar beneficios.

domingo, 11 de julio de 1993

Varias personas que siempre me habían visto con anteojos se han sorprendido al observarme sin ellos. Hace más de un mes que tengo lentes de contacto. Ellos me preguntan si estoy enfermo o me he golpeado cerca de los ojos. Al explicarles que eso es natural, de inmediato me consultan si tengo antepasados del medio oriente, semitas o algo por el estilo. Yo creo que es herencia de mi abuela Amanda Baleisan. Estoy interesado en saber sobre su padre, que al parecer era vasco.

Al caminar sin gafas entre la gente y al tratar con ella, percibo que estoy menos inhibido. Como que con los anteojos yo estaba siempre detrás de algo, en una vitrina, tras un marco con el cual podía ocultarme de la gente. Además, al recibir comentarios sobre la belleza de mis ojos, me hace bien para mi autoestima. Ahora la relación con las personas es más próxima, directa, nítida, que con gafas.

Yo ocupo anteojos desde 1982, es decir, hace once años. A partir de los 15 años, o sea, una etapa muy compleja y el inicio de la vida amorosa y sexual. Prácticamente estuve toda mi juventud-juventud mirando a través de vidrios con marcos. Creo que aunque uno se acostumbra a las gafas, en el fondo, uno lo tiene siempre presente y condiciona la percepción y las relaciones o vínculos con otros seres, y el mundo.

Inicio mi etapa de joven-adulto o adulto-joven con lentes de contacto. Veremos cómo se dan las cosas.

martes, 29 de junio de 1993

Marisol dijo que cuando yo salgo con una niña es como un “trámite”.

En la noche recién pasada, mientras tenía sexo con Pati, ella me dijo que no fuera tan “mecánico”.

Esto se suma a otras cosas que me han dicho: desapegado, racionalizador, liviano, superficial, descomprometido, desinvolucrado, distante, ajeno, etc.

Creo que el “problema” está en mi configuración de relaciones, con otros y conmigo mismo.

Tengo mecanismos de defensa del Yo absurdos, como la racionalizacion, el perfeccionismo, la autocensura, etc.

Una posible explicación está en un desequilibrio entre ambos hemisferios del cerebro, con un “sobrepeso” del lado racional, lógico, lo cual cooptaría la parte intuitiva, emocional.

Otra explicación podría ser un desequilibrio entre la relación del Ello, del Yo y del Súper Yo, con un “sobrepeso” del Súper Yo.

De hecho, cuando ingiero alcohol, muchas de las “trancas” para relacionarme se atenúan de tal forma, que las conversaciones fluyen fácilmente.

Distinto es el caso de los efectos de la marihuana, con la cual se presentan dos posibilidades: una, más frecuente, es la de aislamiento, ensimismamiento, introspección, introversión e incomunicación con los otros (“pozo profundo”). La otra, es ponerme sociable y más “atrevido”.

Método para buscar el equilibrio: activar y estimular faceta artística, dibujar, tocar batería, escribir poesía, etc.

En menos de dos semanas me he acostado a dormir con dos mujeres: Anke y Sandra. En ambos casos, he pasado de situaciones de seguridad a otras de mucha inseguridad, duda, rollo, tranca, etc.

Nuevamente he sido “quedado”, porque, en efecto, no tendría nada de malo ni perverso intentar hacer el amor con una persona que duerme con uno y que a uno le gusta. Como dice el dicho: “en pedir no hay engaño”, más aún si se pide de buenas maneras. Total, si la otra persona no desea, con eso no se acaba el mundo ni nada por el estilo.

Para la despedida que hicieron los del canal 13 al Pepe, la Marcela dijo que yo era el único que la entendía en ciertas cosas y me contó que un músico pinchó con ella y le dio su número telefónico (como en las películas).

viernes, 25 de junio de 1993

Ya tengo 26 años cumplidos. Cada día que pasa corresponde a mi 27 año de vida.

Helena dijo que yo soy superficial.

Quena dijo que yo soy liviano.

Flopi, leve, relajado…

Una noche venía caminando desde la Plaza Italia y, al pasar junto a un grupo de prostitutas, una de ellas dijo: “Pero si no es Rasputín, el cura maldito”.

Antes, los tíos del Pepe ya habían comentado que parecía Rasputín.

En una oportunidad, mi papá dijo que una señora que trabajaba en un casino preguntaba por mí como el Omar Sharif.

Ernesto Rojas, cuando me vio por primera vez sin los anteojos, dijo: “No sabía que Omar Sharif estaba entre nosotros”.

Hay gente que me pregunta si yo tengo antepasados árabes o judíos.

Huari: cultura preincaica ubicada en lo que hoy se conoce como Perú.

Wari: palabra del idioma indio.

Guari-guari: droga hecha con güaipe y bencina (Chile) o trapo y polvo del extintor (Brasil). Fuentes: Redolés y Dinamarca.

Interés:

Economía Social Ecológica

Tendencia Libertaria

Percusión

Manualidades

Ciclismo

Danza, baile

Gimnasia

Gastronomía

Comunicació e Información

domingo, 25 de abril de 1993

Actuación con influencia de alcohol y marihuana. Con la yerba, generalmente, hay dos posibilidades: autismo o euforia. En el primer caso, el más frecuente, me voy para adentro, caigo en un pozo profundo, me aíslo e incomunico del resto de la gente. Me cuesta mucho hablar o armar frases. Es angustiante. Con el segundo caso, me pongo muy extrovertido, hiperactivo, valiente (mando a la cresta los temores). Hablador, configuro rápidamente historias, oraciones. No pesco, no hay casi timidez o vergüenza. Las cosas me dan un poco lo mismo.

Con el alcohol, sigo igual o me pasa lo que en segundo lugar me ocurre con la cannabis.

Creo que depende del contexto en que me encuentre, de la situación y de mi estado de ánimo en ese período.

Cuando me pongo menos tímido con las mujeres o con gente que no conozco. Me desinhibo. La autocensura o auto-represión sicológica me disminuye. El Súper Yo afloja y el Yo se empina.

Un ejemplo de “osadía” para conversar con mujeres desconocidas o poco conocidas, fue en el cumpleaños de Igor. Allí hablé fluidamente con tres amigas de él. Incluso yo me presenté solo ante una de ellas. Estaba acelerado. No obstante, después de un tiempo reapareció un poco la timidez.

Un ejemplo de autismo por yerba fue en el cumpleaños de Marcelo (Baku). Fue tanto, que después algunas personas comentaban mi autoaislamiento y trataron de acercarse, pero yo no respondí ni me integré (esas son oportunidades en que debo parecer un pesado).

domingo, 18 de abril de 1993

He vivido 25 años y más de 10 meses. Faltan menos de dos meses para cumplir los 26 años de edad. Creo que mi última relación sexual fue en diciembre o enero pasado, con Patricia. Fue esa vez que estaba también Marcela. Era emocionante “atracar” con las dos al mismo tiempo, excitante. Después de eso, no ha pasado nada en tres o cuatro meses. En un principio la masturbación salva, pero después de un tiempo hasta ella da lata. No hay como estar abrazado y acariciándose con una mujer que a uno le guste. Por eso esa noche de cumpleaños del Baku me puse cariñoso con Sandra (la flaca). Echaba de menos esa sensación y las ganas acumuladas eran intensas. En esos momentos es cuando el tacto se convierte en el sentido principal. Ella estaba o fingía estar dormida, por lo que la retroalimentación fue casi nula. Lo único que diría es que por lo menos no hubo rechazo. Una cosa rica era sentir una especie de temblor de su cuerpo cuando la rozaba con mis dedos.

Una noche que Mónica “leyó” mi mano dijo que resaltaba la racionalidad, el corazón… pero que no tenía muy desarrollado la creatividad, la originalidad. Yo pienso que esa parte mía es muy autocensurada, desde mi primera adolescencia. Cuando niño yo dibujaba mucho, pero mi autoexigencia fue creciendo con los años hasta dejar de dibujar completamente. Me gustaría recuperar esa faceta artística, reprimida, censurada por un perfeccionismo absurdo e improductivo.

Algo de eso está en mí y eso lo notó Mauricio Redolés, cuando me preguntó si yo era poeta.

“Tus ojos estoy buscando para confirmar o desmentir mis sospechas. La verdad es que no me atrevo de otra manera saber si es que yo te gusto. No soy capaz de cortejarte ni seducirte; ni siquiera de coquetear o insinuarme”. Para mí eso de conquistar no corre. Esto me ocurre cuando la tipa me gusta harto y me “proyecto” con ella. Entonces, dado que las películas ya me las he pasado, hacer el intento es muy riesgoso, porque lo que se pierde si no resulta es mucho. El mecanismo es que vale más no destruir o no arriesgar la ilusión antes que hacer el intento. Yo he sido lanzado con niñas que, aunque me atraen, no las percibo como potenciales “compañeras”. Es el caso de Mónica, Francisca, por nombrar algunas. Con ellas fui “cara de palo”. Mónica se ríe cuando le he dicho que soy tímido con las mujeres. Otro elemento que influye es que, cuando he sido lanzado, ha sido con amigas o conocidas, que en cierta forma sé que no hay riesgo de caer mal.

domingo, 21 de marzo de 1993

Las situaciones que se dan en los ascensores es un buen tema para un estudio sico-social. Hay personas que se ignoran totalmente, otras sólo se dan un frío saludo, y las menos se ponen a conversar. Es un espacio muy reducido, completamente cerrado, en que dos o más personas que no se conocen están muy cercas una de otra.

Lo general, por lo menos en esta ciudad, es que la gente no se tome en cuenta, se hagan los lesos o los indiferentes. Voy a empezar con intentos por observar la reacción de las personas en diferentes comportamientos.

Un ejemplo curioso era cuando yo subía y bajaba con mi bicicleta. Como es un elemento poco común para un ascensor, generaba la posibilidad de que las personas hicieran comentarios e incluso iniciaran conversaciones.

Lo mismo, el otro día en la estación del Metro, un caballero que esperaba el carro sentado a un constado mío, comentó que ahora venían más carros que antes. Ello me hizo pensar y le seguí la conversación sobre el tema arriba del carro.

Estando en la playa de La Serena con el Pepe, mucha gente estaba recostada tomando el sol (o la sombra, como yo). Todos se miraban, pero la mayoría se hacia lesa (incluyéndonos a nosotros). Pasó un tipo vendiendo helados, que bromeaba con la gente en voz alta. Bastó eso para que la gente se sonriera y se mirara por una vez en forma amistosa.

Son situaciones cómicas que rompen la frialdad y gatillan la consideración del otro. Es como pasar de una situación en que pareciera que nadie existe para el otro, a una en que se reconocen mutuamente y se aceptan.

sábado, 20 de marzo de 1993

“Morderse la cola”… todo fluye, ningún instante es una permanencia estática, sino que transcurren. Cada momento va quedando atrás inmediatamente. Sólo la memoria permite establecer una secuencia, una relación de acontecimientos. Perseguirse la cola es tratar de tomar conciencia del presente, porque esa “toma” se hace de algo que ya pasó, y a su vez ella misma también pasa.

Estoy en un período clave de mi vida. Se pasó un tercio de la expectativa de vida. Me gusta la percusión, el diseño, la gastronomía, el ejercicio físico, el saber amplio (cultura general).

jueves, 18 de febrero de 1993

Cuando me interrogan sobre el balance amoroso-sexual de 1992, he tenido que afirmar, con toda franqueza, que fue un año “charcha”, “rasca”, “fome”, penca, etc.

Si bien es cierto que tuve relaciones sexuales con tres nuevas mujeres, todas eran ya amigas antiguas con las cuales había alguna “onda” pendiente. Además, con ninguna se repitió la experiencia. Simplificadamente, la Quica, porque no desea sufrir de amor conmigo (creo), Mónica, porque es cartucha o reprimida, y Marcela, porque es un rollo con patas. No obstante, igual me entra la duda si no seré yo el que ya no calienta a nadie o está en decadencia. Esto se reafirma peligrosamente tomando en cuenta que en lo referido a relaciones con mujeres previamente desconocidas, el balance es cero, nulo, nada, blanco. 365 días de oportunidades tiradas por la borda. Aún más, considerando que terminé con la Manuela en septiembre del 91.

Y, para más remate, 1992 fue un año particular: cumplí 25 años. Crisis, reflexión, revisión de mi primer cuarto de siglo, etc. En un momento de mi vida en que el marcador de la líbido está en “full”; con razón la “paja” llegó a convertirse en rutina (una vez cada noche).

El colmo fue mi actuación ante la única mujer que realmente me gustó integral y completamente: Mai. No hice nada por jugármela. Quedé neutralizado: tomé conciencia de inmediato de que si algo pasaba con ella, yo me iba a enamorar hasta las patas. Al mismo tiempo, el riesgo de hacer el intento y fracasar, significaría una pérdida demasiado grande. En fin, esta fue la racionalización que me inventé para explicar mi dejación.

“Frankl acuña la idea de que la madurez psíquica está unida a una finalidad, a una apertura a los otros e incluso, comentando los aspectos neuróticos de la sociedad contemporánea, plantea cómo el neurótico –que es un hombre que convulsivamente busca la felicidad, el placer- en realidad no alcanza ese objetivo y es un frustrado permanente. Porque no busca cuál es el fundamento de la felicidad. Que no es una abstracción, sino, el encuentro con otro ser humano, en la amistad, en el amor, en el quehacer colectivo. Un efecto secundario de esa relación equilibrada es una sensación placentera de felicidad.

Cuando se busca la felicidad en una forma convulsiva, obsesiva, cuando se reduce la felicidad a una voluntad de placer propio, lo que ocurre es que al perder el punto de vista de la fundamentación en esa relación o comunicabilidad humana tampoco se obtiene el placer perseguido, es decir, que el neurótico es una persona que no es capaz de comunicarse con los demás, pero que está también siempre frustrado en ese deseo de felicidad o de placer personal que busca”.

miércoles, 27 de enero de 1993

“No le pidas peras al olmo”, me dijo mi amiga Marisol. Se refería a la ansiedad que me produce el querer ser “engrupidor” y conquistador con las mujeres que no conozco o no tengo confianza. Eso, porque yo soy extremadamente tímido con las mujeres que no me conocen bien, sobre todo cuando ellas me gustan. Con casi todas las mujeres que me he relacionado sexualmente, han sido primero amigas. Con las pocas que no ha sido así, fue por iniciativa de ellas.

Tampoco se trata de tener amigas para y en función de ser potencialmente amantes. Eso sería una utilización “penca”. Lo que se trata es de tener muchas amigas y, con el tiempo, dejar que la cosa fluya con las que haya más atracción. “Aprovechar las ventajas comparativas”.

La segunda hija de Aldo Calcagni, al mirarme desde abajo –yo estaba con el tronco desnudo-, me dijo: “tienes unas tetas horribles”. Le dio risa y yo no pude ocultar mi vergüenza. Hace un par de años, fue David, el hijo de Claudia Soto, quien me dijo, tocándome el pecho: “¿por qué tienes pechugas?”, a lo cual yo le traté de explicar que los hombres también tenemos pechugas, pero atrofiadas.

La primera en llamarme la atención por el tamaño de mis pechos fue mi amiga Cecilia, en la playa de San Antonio. Ella lo encontró casi asqueroso. Sin embargo, el que me preguntó antes, de dónde había desarrollado los pectorales, fue un muchacho de Melipilla al que le decían “Arnold”, por su musculatura. Eso fue en unos trabajos voluntarios de verano.

También, en la fiesta de Pablo Álvarez, no hace mucho, para despedir su casa familiar que iba a ser demolida, una amiga se refirió a mi pecho. Fue Claudia Araya, quien, bromeando, dijo que yo tentaba a las mujeres al notárseme las pechugas y el pelo en la zona del ombligo.

Ante esta realidad, lo único que se me ocurre es hace ejercicio para fortalecer y marcar los músculos de la zona superior del tronco: pectorales, trapecio, rombo, etc. Con eso, mis “pechugas” pueden verse más varoniles. De hecho, hay físico-culturistas que se inflan los pectorales. Lo cierto es que me preocupa, aunque nunca tanto como para pensar en cirugías o liposucciones. El deporte y ejercicio es la solución, la respuesta más adecuada. Tengo conciencia de que yo acumulo grasa en tres partes: barriga, pecho y papada.