Ese viernes 22 de octubre Carola me invitó a que la acompañara, junto a Graciela, a comprar ropa. Fuimos al Drugstore y, después, acompañé a Graciela hacia el paseo Las Palmas. De allí, la seguí hacia los teléfonos y, luego, quedamos en ir a comprar cosas para comer al supermercado. Una vez en su departamento, nos preparamos una once-comida y conversamos hasta las
Dormí con ella toda la semana, hasta la noche del jueves al viernes. Intenso pero agotador; quedé con sueño. Para el fin de semana largo íbamos a ir con Pepe y Joan al sur, pero lo suspendieron por mal tiempo. El sábado 30 lo pasamos acostados y haciendo el amor, solos, en la casa de mi mamá. Por la noche fuimos a un bar con Joan y Pepe. Luego, nos pasaron a dejar al depto. de Graciela, en donde tiramos nuevamente. A la mañana del domingo, comenzó mi baja de interés. Ella me dijo que le aburría el sexo, aunque no especialmente conmigo. Me disminuyó la motivación y el encanto. Pasé el resto del domingo y el lunes solo en mi casa, mirando TV cable, y sin hacer nada del artículo para GTZ. Fue una mini depresión, junto con cansancio. Comencé nuevamente a masturbarme. En la semana me había llamado Sandra, a quien no di mucha pelota. Ahora tengo ganas de verla, lo mismo que al resto de mis amigas o conocidas que me gustan.
Esto ha sido igual a como dice el dicho: “partida de caballo inglés… y llegada de burro”. Es decir, iniciar algo con mucha fuerza, pero irse “desinflando” en el camino. Sin embargo, no es una situación que no me haya sucedido antes. Creo que ha sido parecido con todas mis parejas; con algunas se ha recuperado el entusiasmo y con otras no ha vuelto. Lo especial de esta relación –con Graciela- es que por varios factores, los compromisos son de menor grado o menores. La diferencia de edad: ella tiene 33; su estadía transitoria en este país; su post-grado termina en julio y ella regresará a trabajar a Santa Fe, Argentina. Esto permite que la relación sea semi oculta (para la gente vinculada al PET y Fesol), no exclusiva, no impositiva, y consciente de la incertidumbre. Lo cierto es que lo único que importa es el amor, no el amarre. Graciela posee una rica complejidad que apenas he descifrado. Esta sensación actual de empalago, hostigamiento, saturación, es explicable, ya que la semana fue muy intensa y hemos vivido una mini rutina con poca variación. Justamente lo que me hace renacer el interés es el contraste y verla en contextos distintos. En todo caso, aún no se ha dicho la última palabra.

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