Graciela dijo que seguramente las chicas se daban vuelta para mirarme, y que probablemente tenía varias pretendientes.
Al matrimonio de la Quena y Rodrigo fui solo. No encontré a Graciela en su casa, pero tampoco le dejé un mensaje… Es que, quizás, no estaba muy entusiasmado de que me acompañara. El Loco me había dicho que me tenían contabilizado solo, y que, además, iban a estar algunas mujeres solas, como una niña con su hija, y la prima de la Quena. Y, justo cuando la pareja cortaba la torta, me encontré al lado de una niña, la encontré atractiva y con un aire parecido a la Quena. Le pregunté si eran parientes, y me contestó que es la prima. Desde allí no nos separamos hasta que se tuvo que marchar. La llamé por teléfono a su trabajo y quedamos de salir a bailar. Fui a buscarla a su casa, fuimos a tomar unos tragos a La Moviola y, luego, a bailar a la Maestra Vida. Allí nos besamos.
Después, la fui a dejar y “atracamos” en la cocina.
Ayer en la noche estuve en su pieza. Nos acariciamos y reímos. Yo le conté que me gustan las morenas, y, ella, que le atraen los rubios. Pero, que lo que le gustó de mí fueron mis ojos, que son lindos.
Me acordé de lo que me dijo la Manuela cuando me presentó a su mamá.
Soledad es el nombre de esta chica con la que he “enganchado”. Tiene 24 años y es diseñadora. Me gusta su dinamismo, personalidad, ternura y decisión. Estoy contento.
Leyendo sobre la meditación en la revista Uno Mismo, me percaté de que la actitud que se debe asumir es como la descripción que Helena hacía de mí: observar, mirar, pero sin involucrarse. La diferencia es que ella se refiere a mi relación con el entorno, en cambio, en la meditación es la postura ante nuestro propio fluir interior: sentimientos, ideas, emociones, etc.
Mi última salida con Graciela fue el domingo antes pasado. La invité al Mercado Central y almorzamos pailas marinas con vino blanco. A la vuelta nos vinimos caminando por el Parque Forestal. Nos topamos con gitanas, y unas nos hicieron todo el show de la lectura de manos y rituales con amuletos. A continuación, reposamos un rato recostados en el pasto. Conversamos acerca de la amistad: que es lo más importante y lo que debe perdurar y trascender.
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