He llegado a la conclusión de que, si bien es importante y valiosa la coherencia, la congruencia, la consecuencia, el tratar de vivir de acuerdo a los principios e ideales, lo es más la capacidad de adaptación e innovación. Esto implica que es necesario ser más flexible y no evitar el cambio. Las rigideces y el dogmatismo, el estancamiento y la fosilización llevan a la neurosis y a la amargura. Esto no implica que haya que convertirse en un oportunista, ser “veleta”, acomodaticio o “chueco”. Lo que pasa es que nunca hay que olvidar que el objetivo es poder estar contento con uno mismo, con los demás y con la vida.
El sábado en la noche conocí a Mariana. Ella es alta, delgada, de tez blanca, pelo castaño claro y ojos mostaza. Llegó con Marcela y, casi de inmediato, nos pusimos a conversar. Lo hicimos toda la noche, y, si en un principio no era más que una rucia buena moza, para cuando se iba, ya me gustaba bastante. Creo que fue su conversación lo que me cautivó (lenguaje verbal, corporal y voz). Al día siguiente, la llamé a mediodía, para decirle que me había gustado hablar con ella y que quería verla antes de irme. Ella me invitó a su departamento, para después de almuerzo. Llegué como a las 19 horas, y nuestro diálogo fluyó con mucha facilidad. Cenamos tallarines con ensalada, acompañado con un vino blanco. Continuamos la charla, con temas relacionados a nuestros romances pasados, las respectivas familias, nuestros sueños e ideales, etc. Cuando estábamos retirando la mesa, me acerqué a ella en la cocina, y, como a la tercera vez que nos íbamos a cruzar, la miré y le di un abrazo cariñoso. Comenzamos a besarnos y a darnos caricias. Pasamos de la cocina al living, y, luego, a su cama. Entretanto, seguíamos contándonos nuestras vivencias y pensamientos. Es sorprendente la cantidad de cosas que nos unen. Ambos conocemos lo que es tener depresión; los dos estamos alrededor de los 30 años, solteros y sin hijos. Tanto ella como yo somos de izquierda y un poco “hipis”; nos gusta la soledad, leer y reflexionar. Nuestro ideal de pareja es con la mujer profesional, trabajando “fuera”, y el hombre apoyándola en el hogar, aunque sin dejar de desarrollar sus inquietudes. Creo que compartimos intereses intelectuales y de formas de vida. Cada uno, aunque proviene de familias de sector medio, “acomodadas”, es “desclasado, marginal e inconformista” Otra cosa muy significativa, es la coincidencia en el tema de las predicciones hechas por “brujas”. A ella le dijeron que su más prolongada y plena relación la tendría con un hombre alto, delgado, moreno y con hermosos ojos; que sería madre de una niña, que habría un piano en su casa, y que estaría rodeada de negritos. En mi caso, a mi mamá una bruja “vio” que yo me “casaría” con una mujer rubia. Además, Mariana me contó que me encuentra parecido a un medio hermano mayor, que falleció de cáncer a los 28 años, sobre todo en la sonrisa. A ella le gustaba mucho cuando niña.
Obviamente, también tenemos diferencias. Ella fuma, yo no. Le encantan los animales y las plantas, a mí no tanto. Dijo que es celosa, jodida y absorbente; así como intolerante y radical. Sus pololeos han sido pocos, pero largos, en cambio, los míos, varios y cortos.
Me gustó mucho estar abrazado con ella en su cama. Nos erotizamos mutuamente hasta la seis de la mañana, y, el lunes, desde las 13 hasta las 18 horas. Fue excitante, y, aunque no hubo penetración, lo pasamos placenteramente. Al final, ella no quería usar condón sino que practicar un coitus interruptus. Luego de discutirlo un rato, decidimos hacerlo mientras nos ducháramos. Allí pasó lo único penca de toda la historia: por primera vez en mi vida, no me excité ni mi pene tuvo erección. Me sentí muy mal, avergonzado y culpable, me bajó toda la inseguridad y el miedo a que tuviera una disfuncionalidad sexual. Estaba nervioso y perplejo. Ella se mostró un poco incómoda, pero también comprensiva. Le buscamos explicaciones: el temor a hacerlo sin condón; lo machucado que quedó el pene después de tanta refriega, el cansancio y falta de sueño; demasiadas expectativas; el apuro o poco tiempo que teníamos; el agua y la humedad, etc. En todo caso, me sirvió para darme cuenta lo mucho que ella me importa e interesa, y que Mariana es una linda persona. Yo quedé muy preocupado por el bochorno y sus consecuencias. Sin embargo, cuando nos besamos en la despedida, volví a sentir excitación, por lo que me tranquilicé un poco. Anoche y hoy, mientras recordaba el contacto físico con ella, tuve erección normal, me masturbé y llegué al orgasmo como siempre. Esto me relajó aún más, y me hace pensar que lo que ocurrió fue una especie de “impotencia” momentánea, y con causas muy puntuales, por lo que no creo que se vaya a repetir. En esto, la mente juega un papel decisivo, por lo que hay que pensar en forma positiva, optimista y ganadora. Quiero jugármela por esta relación, porque me proyecto mucho con ella. Siento que puede ser un amor grande y duradero. Por lo mismo, que resulte es para mí prioritario, con lo que mis otras ocupaciones deberán permitir que este vínculo se fortalezca. En lo más próximo, si el proyecto de pesca llega a ser un obstáculo para la realización del proyecto amatorio con Mariana, buscaré un trabajo más cercano geográficamente. Deseo intensamente que este encuentro se convierta en una pareja que se proyecte, ojalá, para lo que nos quede de vida. El sustento económico se puede conseguir en muchas partes, en cambio, una pareja a largo plazo y satisfactoria, es menos probable. Por lo mismo, el amor es lo primero, y lo que más se debe cuidar. Trataré de conciliar la labor de pesca con esta relación, pero tengo claro que el plazo es de unos cuantos meses. Sé que con Mariana apenas nos estamos conociendo, pero esto es lo que siento en estos momentos.