jueves, 27 de agosto de 1998

Hace unos días, mientras cruzaba caminando la plaza de San Antonio, un niño pobre me miró y exclamó “el Quijote”. Él iba como borracho o drogado. Fue algo extraño.

Mañana cumplo tres meses trabajando en el acondicionamiento de la lancha de pesca del Chago. Mis funciones han sido: llevar las cuentas (tesorero), hacer compras y trámites, cocinar, lavar la loza, quitar óxido, pintar, y ayudar en todo lo que me pidan.

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