lunes, 28 de mayo de 2001

Mi inseguridad me lleva a variar mi ánimo según la aceptación o rechazo que muestran las mujeres hacia mí. La noche del sábado a domingo fuimos con Esteban y Marlon a la disco “El gato volador”. Allí crucé varias miradas sensuales y coquetas con una niña que andaba para todos lados con su pololo. Otra muchacha, cuando salí del baño me miró de frente y dijo “papurri”. Finalmente, una joven que bailaba con su hermana me sonrió sucesivamente. Luego, como yo también la seguí con la vista, me invitó a bailar. Después de intentar una conversación –ya que la música estaba demasiado fuerte- se fue a saludar a un amigo. Más tarde la vi abrazada a quien al parecer era su pareja. Marlon y Esteban me llamaron “el seductor”. Hace casi diez días que no veo a Alejandra, me dejó plantado el viernes y hablamos por última vez el miércoles pasado. Creo que ha perdido interés por mí… Me gusta estar con ella, pero hasta ahora no he tenido una erección completo y duradera atracando con ella. Incluso, cuando la última vez yo le llevé su mano para que me masturbara, mi pene no estaba totalmente erecto. Obviamente, ella debe haberlo percibido, y, quizás, se sintió incómoda, poco atractiva, o, a lo mejor, cuestionó mi capacidad o “potencia”. La verdad es que ha sido justamente la ansiedad o el imperativo por tener buena erección lo que me ha llevado a estas dificultades. Pienso que la lectura del libro “Mujeres: la sexualidad secreta”, me hará muy bien en este sentido. Mi obsesión por la sexualidad fálica es absolutamente contraproducente…

En todo caso, este alejamiento de Alejandra me ha cajoneado, ya que era la relación que yo veía con más soltura, relajación, honestidad, etc. Esta postergación en que me tiene conlleva claramente un mensaje de desinterés… o, incluso, de “repulsa”. Quizás signifique un llamado de atención, una queja por mi falta de interés hacia ella, por no tomarla en serio, etc. Lo que no cabe duda es que este “ignorarme” contiene un mensaje implícito de “algo ya no es como antes”, “algo sucede”, etc.

Poca tolerancia a las derrotas, fracasos y pérdidas; falta de confianza, ego, amor propio, voluntad, actitud para pararme solo e intentarlo de nuevo. Quisiera que fuera mayor mi autoestima.

Últimamente ya no me angustia tanto el tema de mi vejez: como se están dando las cosas, para cuando cumpla 65 años (2032) aquí en Chile el sistema de salud pública será mucho más digno que ahora. Los hogares para ancianos e, incluso, la cárcel, deberían ser lugares tremendamente más acogedores que hoy en día. Por otro lado, mi propia red social (amistades y familiares) estará firme, ya que su consolidación es uno de mis objetivos vitales. Con respecto a la sexualidad, seguro que existirán medicamentos mejores y más baratos que el Viagra, tanto para hombres como para mujeres. La salud física y mental dependerán en gran medida de los ejercicios, la dieta, una vida sana y relajada, la riqueza afectiva, el entrenamiento intelectual, entre otros factores.

lunes, 7 de mayo de 2001

Este último mes y medio lo he pasado bastante bien: relación con Alejandra, Marcela y Tavita, y “atraques” con Eva y Dámaris. En cuanto al sexo, me ha preocupado un poco mi desempeño: en tres ocasiones no he logrado contener la eyaculación todo lo necesario para satisfacer a mi pareja de ese momento (Paula, Marcela). También me ha ocurrido en más de una ocasión que no se ha mantenido la erección por todo el tiempo que ha durado la sesión. Creo que antes el pene se me paraba con más facilidad, y no se bajaba en mucho rato. Pienso que puede estar influyendo mi excesiva “falotización” del acto sexual; concentrar tanta atención en el miembro es contraproducente para mí y para la mujer, ya que desvía o rebaja la posibilidad de explorar el cuerpo de ella con caricias, de susurrarle palabras gratas, probar nuevas posiciones, etc. Explotar fluidamente la sensualidad y el erotismo es el mejor método para lograr tanto una buena erección, como para satisfacer o agradar a la pareja.