jueves, 21 de enero de 1999

“… la exageración de esta búsqueda de seguridad es la neurosis compulsiva-obsesiva, donde el enfermo pretende evitar lo imprevisto mediante toda suerte de ritos y ceremonias”.

“Cuando los impulsos que conducen a la satisfacción de estas necesidades son interferidos, interceptados o malogrados por barreras u obstáculos, se produce la frustración; esto es, se produce un estado emocional de tono desagradable, muy complejo, en el que pueden entrelazarse sentimientos y emociones que van desde la confusión, la inquietud o la desazón, hasta un enojo declarado y una respuesta agresiva contra el objeto o la persona causante de la frustración, pasando por sentimientos de vergüenza, azoramiento, etc. Lo común a todos estos estados es una vivencia emocional desagradable, matizada de formas muy diversas que dependen de la situación específica que ha producido ese estado, y una desorganización del comportamiento”.

Hoy estuve gran parte del día con Mariana, almorzamos con su mamá, con la cual tuvimos una charla muy amena. Fue una jornada agradable, en que me sentí bien, y me dio gusto verla bien y contenta. Tuve deseos de expresarle lo importante que ella es para mí, y lo hice.

De regreso en el tren, vine mirando a una adolescente morena, delgada, de ojos oscuros y pelo negro y largo. Qué manera de solazarme contemplando esa belleza. Tal como dijo la madre de Mariana, cuando yo me deslumbro con una mujer, no es por un impulso sexual o erótico, sino que por una sensación placentera de admiración. No tengo ganas de tener una cópula, sino que lo que quisiera es acariciarla tiernamente, darle besitos, decirle cosas lindas, etc.

martes, 19 de enero de 1999

Cuando fui a visitar a mi primo Manuel José a Rinconada de Silva, se cumplían 9 años desde la última vez que carreteamos juntos en esa zona. Él me contó que cada vez que yo había aparecido por esos lados, quedaban varias “enamoradas” de mí. Coincidentemente, el sábado por la noche concurrimos a un pub discoteque llamado “Entre cocos”. Allí, como a las cinco de la mañana, me invitó a bailar una flaca, rucia, con aires de simpática. Al poco rato, y luego de intercambiar información básica sobre cada uno, me dijo que tenía muchos deseos de darme un beso. Pasamos “atracando” hasta como las seis y media de la mañana, cuando se tuvo que marchar. Su nombre es Paula y vive en Los Andes. Fue un acontecimiento que me subió mi alicaída autoestima. Además, es agradable tener una “pinche” en esa ciudad.

La ansiedad es una sensación desagradable, que distorsiona toda nuestra vivencia, y que es muy difícil de controlar con la razón. El cambio de residencia y de forma de trabajo provocan incertidumbres que angustian. También se agrega el desafío de preparar y hacer el examen para obtener el título.

Anoche, cuando Andrea nos acompañó al mirador en Villa Alemana, me percaté de que ella ha asumido completamente una actitud de total distanciamiento e indiferencia hacia mí. Su presencia todavía me descompone, como que quedo “bloqueado”, “perturbado”, casi “estupidizado”. En todo caso, pienso que se me va a pasar con el tiempo y en la medida que me acostumbre a su cercanía.

Por lo que dijo Nathan la última vez que estuve con él, creo que yo tengo algo distorsionada o trastornada mi afectividad. Según el libro que estoy leyendo, la emoción, los sentimientos, los impulsos pasionales están alojados en la parte más primitiva del cerebro, la cual no está sincronizada en la sección racional, que es más moderna y propiamente humana.

viernes, 8 de enero de 1999

Ayer y hoy he sentido la sensación de angustia en la boca del estómago. Como que son ataques de pesimismo y de percibirme impotente o incapaz de lograr mis objetivos. No tengo claridad acerca de lo que me gusta ni sé qué es lo que quiero o anhelo. Me parece que hay algunas cosas si me las planteo como objetivos: vivir en una ciudad a escala humana, tranquila, con buen clima, y hermoso paisaje; vender mi fuerza de trabajo sólo media jornada; utilizar las otras cuatro horas para desarrollar mis potencialidades expresivas; cultivar mis amistades, tener una activa vida social y buena comunicación con mis parientes; estar emparejado con una mujer de unos siete años menos que yo, sencilla y buena onda; pasear, excursionar, conocer la zona; estudiar ciencias sociales.

Hace dos años yo estaba en Santiago, solo, sin casa ni pareja, con la tarea de buscar un local para la imprenta, apesadumbrado, con ansiedad, angustia y pesimismo. Alojaba en casas de amistades y en el taller.

Ayer, cuando conversé con mi tía María Eugenia, me dio que Manuel José le había comentado que era increíble que yo, el más “brillante” de los primos, estuviera en la situación en que estoy. Parece que he decepcionado a todos; pero también me doy cuenta de que me tienen cariño. Me estoy dando conciencia de que en los vínculos familiares hay un potencial afectivo que yo antes no apreciaba o que no valoraba en su justa medida.

No soy malo, no tengo vicios, no soy feo ni tonto, no tengo alguna discapacidad física, no soy mal genio ni pesado, no soy hediondo ni grosero.

miércoles, 6 de enero de 1999

Esta tarde, conversando con Fritz y Johanna, me di cuenta de que tengo bastante claridad respecto a mi anhelo de pareja ideal. Ella debería tener entre 7 y 10 años menos, pertenecer a la pequeña burguesía, ser sencilla y sin grandes ambiciones materiales, tener una profesión universitaria, y no ser machista. No tendría que parecerle mal que yo trabajara medio día y que ganara menos que ella, debería valorar el trabajo doméstico y de cuidado de los niños que yo efectuara. También podría ser separada o viuda, con uno o dos hijos(as) como máximo. Además, me gustaría que se interesara con el arte y la cultura.

Hoy me di cuenta que Andrea calza en esta descripción. Por esto mismo entiendo ahora más por qué me dolió tanto su decisión; que fue debido a que ella me gusta más allá de lo físico y como persona. En el fondo me daba cuenta de que nuestra relación podría proyectarse y ser una pareja armoniosa. Pero todavía no me doy por vencido. La vida tiene muchas vueltas, y a Andrea le quedan como dos años para poder trabajar con su título.

Comprendo, del mismo modo, la razón por la cual mi relación con Daniela y Mariana no tenían futuro. Ellas son mujeres con expectativas y aspiraciones propias de familias muy acomodadas y “exquisitas” (ejemplo: viajar por lo menos una vez al año a Europa).

Estoy viviendo un momento clave en mi vida. Tengo la oportunidad y el desafío de cerrar una etapa, un capítulo, dar vuelta la página y comenzar de nuevo, casi de cero: sin dinero, ahorros, propiedades o previsión, pero con experiencias enriquecedoras. Se me ha dado la posibilidad de hacer mi Memoria, sin tener que ocuparme de financiar alojamiento ni alimentación, durante seis meses, es decir, hasta cumplir 32 años. Puedo habitar en una zona con buen clima, tranquilidad, bonito paisaje, y con parientes que me tienen afecto. Por intermedio de éstos, existe la vía para conocer gente, tener vida social y participar en eventos.

Mi deber es hacer la postergada monografía, trabajar un poco para disponer de monedas para movilización, teléfono y carrete, y tramitar mi grado académico y título profesional.

lunes, 4 de enero de 1999

Con Flin fuimos a una fiesta en la playa Torpederas de Valpo., el 15 de diciembre. Allí me encontré con el hermano menor de Pepe, Daniel (Huevito), con el de la Isabel (Lucho), y con la Erika Olavarría. De repente, luego de una sonrisa, me hallé conversando con una niña simpática y atractiva, originaria de Ovalle, que estudia diseño en el Inacap o Duoc del puerto, de nombre Rocío. Además, me topé con unos cabros de San Antonio, amigos de Rodrigo.

Ese día vi en la subida Ecuador, en Valpo., a una lola espectacular, frente a la cual me senté a comer un pastel y a beber una leche chocolatada.

Al día siguiente, en una playa de Quintero, estuve mirando por largo rato a una Lola morena, de pelo negro, que vestía un traje amarillo floreado. Creo que ella también me dirigió su mirada.

El 17 y 18 estuve en la casa de Mariella, en Putaendo. Fue un encuentro rico, que estaba pendiente desde hace como 13 años.

Sábado 19, en la noche, fui a charlar con Claudia Soto. Conversamos más de cinco horas seguidas, y fue muy agradable. Me aconsejó que me la jugara más por mis relaciones de pareja, y que “tomara el toro por las astas”.

El lunes 21 conocí a Lucas, hijo de Gabi e Igor. La noche anterior me presentaron a Manuel, el segundo descendiente de Quena y Rodrigo. El miércoles 23, en la tarde, me junté con Pati y Bacho, los cuales tienen una hija de tres años llamada Camila.

El sábado 26 fue la cena de despedida de mi mamá, y, esa noche participé en un carrete en la casa de Leslie. Ella y sus amigas, Carola y Mariana, son muy simpáticas. Se supone que una lola, alumna de un taller que se efectúa allí, preguntó por mí, después de verme allá el sábado 19 cuando fui a almorzar con las chiquillas.

Adriano tiene una nueva nana, llamada Susana, que es muy atractiva: morena, pelo negro, ojos oscuros, rasgos exóticos.

El miércoles 30 me reuní en la noche a conversar con Miryam, con lo que me sentí muy bien.

Esta es la primera noche en la casita para allegados que tiene la tía Ully en Limache. Aquí tendré “pensión completa” por seis meses, a cambio de que en ese tiempo yo realice mi Memoria de Periodismo. Es decir, para cuando cumpla 32 años, tendría que poseer el grado académico de Licenciado en Información Social.