jueves, 21 de enero de 1999

“… la exageración de esta búsqueda de seguridad es la neurosis compulsiva-obsesiva, donde el enfermo pretende evitar lo imprevisto mediante toda suerte de ritos y ceremonias”.

“Cuando los impulsos que conducen a la satisfacción de estas necesidades son interferidos, interceptados o malogrados por barreras u obstáculos, se produce la frustración; esto es, se produce un estado emocional de tono desagradable, muy complejo, en el que pueden entrelazarse sentimientos y emociones que van desde la confusión, la inquietud o la desazón, hasta un enojo declarado y una respuesta agresiva contra el objeto o la persona causante de la frustración, pasando por sentimientos de vergüenza, azoramiento, etc. Lo común a todos estos estados es una vivencia emocional desagradable, matizada de formas muy diversas que dependen de la situación específica que ha producido ese estado, y una desorganización del comportamiento”.

Hoy estuve gran parte del día con Mariana, almorzamos con su mamá, con la cual tuvimos una charla muy amena. Fue una jornada agradable, en que me sentí bien, y me dio gusto verla bien y contenta. Tuve deseos de expresarle lo importante que ella es para mí, y lo hice.

De regreso en el tren, vine mirando a una adolescente morena, delgada, de ojos oscuros y pelo negro y largo. Qué manera de solazarme contemplando esa belleza. Tal como dijo la madre de Mariana, cuando yo me deslumbro con una mujer, no es por un impulso sexual o erótico, sino que por una sensación placentera de admiración. No tengo ganas de tener una cópula, sino que lo que quisiera es acariciarla tiernamente, darle besitos, decirle cosas lindas, etc.

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