lunes, 12 de agosto de 2002

El Carnero

Elemento: Tierra

Color: Amarillo

Orientación: Sur-suroeste

Los nacidos en el año del carnero tienen una extraordinaria capacidad para trabajar bajo presión sin perder la calma. Bajo su imagen externa de dulzura se alberga una considerable fuerza interior.

Al igual que los carneros, que pueden resistir las condiciones metereológicas más extremas y sobreviven aunque la vegetación sea escasa, son personas con una fuerza inquebrantable para superar los cambios y dificultades. Logran salir adelante en los ambientes más hostiles, allí donde sucumben otros aparentemente más robustos.

Trabajan con ahínco, y además de cumplir con sus tareas pueden asumir las que desbordan a los demás.

No son amantes de los retos, pero tampoco dan la espalda a los problemas. Son resolutivos y saben aguantar la presión.

No suelen ocupar posiciones de liderazgo: trabajan abnegadamente al servicio de sus jefes, que suelen reconocer sus méritos. Prosperan en compañía de otras personas y son ideales para trabajar en equipo. Detestan la competitividad.

Su amabilidad y sinceridad les ayuda a tener un excelente círculo social. Son personas sensibles, silenciosas, pacíficas y estables, que casi nunca se quejan y tratan de evitar conflictos innecesarios.

Saben escuchar, observar y mantenerse firmes ante las presiones.

El amor del carnero: los nacidos bajo este signo necesitan, sobre todo, seguridad en el amor. Son emotivos y extremadamente sensibles, por lo que lloran con facilidad. Suelen encontrar su pareja entre sus amistades. No les gusta sentirse sometidos. Son amables y románticos por naturaleza. Necesitan protección y, a su vez, espacio para expresar su creatividad.

1) Rata + carnero:

Pros: ambos son románticos, aunque cada uno lo expresa a su manera. Se complementan bastante bien, puesto que la rata es expeditiva y el carnero es reflexivo.

Contras: la prudencia del carnero puede llegar a frenar los impulsos de la rata. La rata tendrá que hacerse valer y el carnero deberá ser más abierto.

2) Buey + carnero:

Pros: son muy compatibles. El carnero aporta ideas e imaginación, y el buey estabilidad y buen juicio. En esta relación, será el buey quien asumirá las responsabilidades.

Contras: la rigidez del buey puede frustrar a veces la inspiración del carnero, aunque no es un problema irresoluble.

3) Tigre + carnero:

Pros: ambos signos se respetan entre sí y forman una combinación razonablemente buena. El tigre aportará al carnero la seguridad y los cuidados que éste precisa.

Contras: el tigre puede ser demasiado atrevido para el gusto del carnero, que huye de la confrontación y no se siente a gusto entre extraños.

4) Conejo + carnero:

Pros: el conejo y el carnero pueden ser perfectamente dos almas gemelas. Entre ellos suele haber total entendimiento, dado que ambos son muy románticos y leales.

Contras: ni el conejo ni el carnero tienen facilidad para enfrentarse a los imprevistos; deberán unir sus fuerzas para afrontar estas situaciones.

5) Dragón + carnero:

Pros: el carnero puede ser un compañero halagador y estimulante para el dragón, ya que –al menos aparentemente- escuchará sus sueños.

Contras: este idilio puede ser de naturaleza muy breve, puesto que el ritmo de ambos es muy diferente. El carnero es más soñador e indeciso que el impulsivo dragón.

6) Serpiente + carnero:

Pros: es una pareja ideal para compartir los momentos de ocio, pues ambos son soñadores y creativos. Todo irá bien mientras las circunstancias sean las propicias.

Contras: la serpiente puede verse arrastrada por el desánimo del carnero, que sucumbirá más fácilmente bajo el peso de la rutina.

7) Caballo + carnero:

Pros: esta es una pareja impredecible que puede dar muy buenos resultados si ambos canalizan su energía en la misma dirección. Estamos ante un romance de gran calibre.

Contras: el caballo puede ser, en ocasiones, demasiado egocéntrico para el carnero, que pensará más en su compañero.

8) Carnero + carnero:

Pros: se establecerá un alto grado de comprensión entre ellos, ya que son muy espirituales y les encanta hacer planes, viajar y soñar.

Contras: los nacidos bajo el signo del carnero suelen huir de las responsabilidades, por lo que la convivencia entre ambos puede dejar la casa sin barrer.

9) Carnero + mono:

Pros: los dos saben cómo disfrutar de la vida y compartirla. El mono sabrá satisfacer los caprichos del carnero y cuenta con la diplomacia que le falta a este último.

Contras: si congenian de buen principio, no tienen por qué producirse incompatibilidades importantes entre ambos.

10) Carnero + gallo:

Pros: a ambos les gusta descubrir nuevas cosas, aunque el carnero es más idealista que el gallo y no secundará algunos de sus proyectos.

Contras: el gallo puede necesitar más acción que el soñador carnero. Por su parte, el carnero tal vez no garantice la seguridad que necesita el gallo.

11) Carnero + perro:

Pros: al carnero y el perro les gusta la novedad, aunque el perro se retira más rápidamente a su redil. Forman una pareja muy afectuosa y solidaria que puede tener futuro.

Contras: ambos pueden caer en la depresión con relativa facilidad, ya que tienen un importante componente de inseguridad.

12) Carnero + cerdo:

Pros: les une su afición al arte, los espectáculos y los placeres exquisitos. Son extremadamente compatibles y es difícil que surjan grandes diferencias entre ambos.

Contras: en ocasiones, el cerdo –más ligado a la tierra- pondrá coto a los impulsos creativos del carnero, el cual puede protestar.

domingo, 23 de junio de 2002

Varias veces me han dicho que debería escribir mis historias, esos relatos orales que hago en las convivencias o reunión de amigos. Ayer le conté a Alicia y su amigo mi experiencia de intoxicación con monóxido de carbono. Ellos gozaron con la estructura dramática y con las imágenes; de inmediato se figuraron una película con una secuencia que simula simultaneidad, algo así como una pintura. En la noche, el grupo de amigos y vecinos de Rodrigo disfrutó con la narración, descripciones y taxonomía del mundo gay en mi incursión en la disco Zeus con Angie. El viernes en la tarde, cuando iba en micro hacia el departamento de Ellen, fui mirando a una lola que me recordó a Andrea Rojas y a Claudia Soto, en sus labios, gestos, postura, mirada. Ella saboreó unos bombones, y esa imagen era como para retratarla. Mi problema es cómo traspasar esas narraciones orales, que son holísticas, con teatralización, movimiento de manos, etc., a textos escritos, que son lineales. Otro obstáculo es que me da flojera escribir y me tranco a priori porque pienso que lo que redacte no será suficientemente bueno, por lo que sería una pérdida de tiempo hacerlo. Una posibilidad es convencerme de que el desarrollo se da paso a paso y de que se puede disfrutar el momento durante el cual se escribe, sin reparar tanto en el producto final.

Debería escribir, porque la memoria no guarda todos los detalles, imágenes, ideas que se generan en las situaciones. Tengo que pensar que escribo para mí, luego, para mis amistades y familiares, y, por último, para un lector x.

lunes, 17 de junio de 2002

Una sola semana me duró el “romance” con Ximena. Hice todo lo que no debía hacer. Había quedado de llamarla el lunes, pero el domingo, por la ansiedad y el “enamoramiento”, no me aguanté y fui a verla a su trabajo. Yo estaba nervioso, y me demoré mucho en entrar al restaurante. Apenas estuvo delante de mí, se tapó la boca con la mano, y me pidió disculpas por su actuación de la otra noche; se excusó señalando que se le había ido el alcohol a la cabeza, y agregó que no se acordaba lo que había hecho. Contó que sus amigas la habían retado por las locuras que habría realizado conmigo. Yo la calmé, argumentando que me había entretenido mucho y que la había encontrado muy simpática. Le pregunté si estaba arrepentida de lo que habíamos hecho, a lo cual respondió que no. A continuación me explicó que su jefe estaba cerca, por lo que no podíamos seguir conversando. Me llevó a la barra y yo pedí una bebida; me puse a leer mi libro hasta que terminé de beber el segundo vaso. En la entrada le había tratado de dar a entender que mi visita era un regalo que me estaba haciendo a mí mismo. Antes de irme, pasé al baño, y, luego, conversamos un poco. Le dije que mi intención había sido recordarla mejor, volver a tener su imagen. Me preguntó que por qué no la había invitado a mi cumpleaños, a lo cual respondí que por su propia instrucción, acerca de que no la llamara sino hasta el lunes. Me disculpé por mi intromisión, y manifesté mis deseos de que no le llamaran la atención por mi culpa. Ella indicó que su jefe se había marchado, por lo que yo podía quedarme un rato más. Pero, yo quise partir, a lo que ella añadió que la llamara. Me comprometí a hacerlo el miércoles. Tampoco aguanté hasta ese día, y el martes le telefoneé a las 13 horas. Le propuse acompañarla hasta su pega, por lo que nos juntaríamos en el metro Los Héroes. Al subir al carro, me disculpé por lo insistente, pero era porque yo andaba muy ansioso, debido a mi situación personal. En el trayecto en bus, me advirtió que ella es muy complicada, mal genio y muy cambiante. Relató que a los diez – once años había sido muy polola, pero que después se aisló, y, no volvió a socializar hasta pasados los veinte años. Al llegar, entramos al Parque Arauco, y nos paramos a unos metros del restorán. Quedamos en que la llamara el jueves a las 10:30 u 11 de la noche al trabajo. Aunque yo me iba a despedir con un beso en la mejilla, ella corrió la cara y me lo dio en la boca. Mientras nos separábamos, tomamos un instante nuestras manos.

El jueves la llamé un poco antes de las 23 horas. Me la pasaron de inmediato. Acordamos que la esperaría entre las 00:30 y 00:45 en la plaza Italia, en la esquina del Tele Pizza. Me preguntó si yo la esperaría si se atrasaba, a lo cual respondí que por supuesto. Yo llegué a las 00:25 y ella sólo apareció como a la una, cuando yo estaba casi escarchado. A pesar de que me dio un pequeño beso en la boca, noté que su actitud no era de entusiasmo. Al notar que estaba entumido, me enrostró el por qué no la había esperado dentro del local. Caminamos hacia el barrio Bellavista, mientras ella me contaba de sus malos ratos y condoros en la pega. El clima entre ambos no era relajado, y se producían silencios incómodos. Cuando llegamos a los boliches, se exasperó por mi indecisión para escoger el restorán. Nos acomodamos en la Casa en el Aire. Quise saber de su vida, pero todas sus respuestas eran resúmenes. Le hablé de mi pasado, de mis relaciones amorosas, trabajos, etc. Si yo quería que ella hablara más, me pedía que yo continuara. Se extrañó porque no pedí un trago fuerte y porque me servía la cerveza de a poco. Calificó mi vida de “light” y concluyó que yo soy, en cierta forma, un bolsero. Ella sostuvo que ama tener dinero, para darse sus gustos y regalar, que disfrutó de un paseo a Mendoza con el club de Austin Minis, y que tiene gatos y pajaritos. Contó que tiene amigas excéntricos, hiphoperas y dark. Con ésta va a lugares Ander y, para ahuyentar a los hombres, se besan entre ellas. También reconoció tener amigos con ventaja y pretendientes. Está juntando dinero para ir a España el próximo año, para lo que su trabajo le es práctico y funcional. Cuando cerraron el local, salimos y le consulté si quería ir a otro sitio, a lo cual respondió que prefería irse a su casa; la misma respuesta obtuve cuando la invité al departamento de Ezio. La caminata al paradero fue casi en completo silencio. En el paradero, le confesé que yo esperaba otra actitud suya para ese encuentro. Ella fue franca y sentenció que no la había motivado ni atraído; que para ella fue como “conversar con un amigo”. Insistió en que su conducta en la discoteca fue un error y que, aunque no esperaba nada, se había dejado llevar para ver si algo le producía, pero que no hallaba nada especial entre nosotros. De todas maneras la quise acompañar hasta Teatinos. Le propuse que nos viéramos como amigos, en grupo, porque así yo estaría más relajado. Ella aceptó. Antes de que tomara el colectivo, nos besamos en la mejilla y me dijo que la llamara.

Caminé de regreso hasta el departamento de Ezio, con mucha pena y frustración.

Moralejas: lamentablemente, por mucho que a uno le guste una mujer, uno no debe demostrar su “enamoramiento”, ni menos mostrarse ansioso u obsesionado. Se puede ser caballero, atento, diplomático, pero sin caer en la desesperación, el ungimiento, ni rendirse a los pies de la dama. Aparecer como amermelado, mamón o perno es totalmente matapasiones. Hay que ser un hombre, un adulto, y no un niño; con carácter suficiente como para ser asertivo, decir lo que no gusta e incluso postergar los encuentros para momentos más adecuados.

Ximena me relató su historia de amor con un tipo; duraron cinco años, dos de los cuales vivieron juntos. Un día, él se marchó… Ella debe ocupar cualquier ocasión para vengarse y humillar a los hombres, y yo le entregué la oportunidad en bandeja. Me aconsejó que exprese lo que siento, sin pensarla tanto.

viernes, 7 de junio de 2002

Tal como dijo Paulina, para subir el ego no hay como ir a darse una vuelta al barrio Suecia. Anoche salí como a las 22 horas rumbo a Bellavista, pasé por fuera del edificio donde vive Rodrigo y no vi a nadie. Caminé hasta la Maestra Vida, y me metí por algunas calles del sector. Circulé por fuera de la casa de Fernando; había luz (eran ya las 23 horas) pero no quise golpear. El frío en los pies me hizo dudar de proseguir mi recorrido, pero pensé que caminando se me pasaría. Me dirigí por la Av. Providencia con dirección oriente. Crucé mirada con una prostituta; tenía desaliento en sus ojos. Entré al Liguria a echar un vistazo y sólo divisé al Chinchín Correa y a un montón de bellas mujeres (un poco cuico el ambiente tal vez). Seguí caminando hasta la galería El Patio. Allí sólo miré desde fuera. Continué hacia el barrio Suecia, topándome con parejas de jóvenes prostitutas teñidas de rubio. Luego de un pequeño recorrido por el lugar, entré un rato a la disco “Infierno”. Era un poco antes de medianoche y la entrada era liberada; como había poca gente, me fui. Luego ingresé a la disco en que habíamos estado hace un tiempo con Rafael. Compré un ron-cola y me puse a observar desde una esquina. Lo que más recuerdo es a un tipo moreno, alto, tipo cubano o brasileño, que estaba bastante bebido y se le tiraba exageradamente a las mujeres. Aunque era pintoso, las niñas le huían. Me gustó mucho una morena que bailaba cerca de mí; poseía una belleza exótica y se movía con mucha sensualidad. Una cosa que me llamó la atención fue el grado en que la gallada se produce para ir a estos lugares. De pronto, crucé una mirada con una chica de expresivos ojos claros; ella iba con una amiga hacia la salida; como había mucha gente apelotonada, pasó muy cerca de mí. Le hice un gesto subiendo mis cejas, a lo que ella respondió sacándome la lengua y diciéndome algún improperio. También me gustó una lola muy bajita que atendía las mesas; me hizo recordar a Andrea de Valdivia. En un momento, entraron tres niñas a bailar. Con la más alta se juntó el moreno agujón, y con las dos restantes, se pusieron a danzar un par de tipos que estaban sentados a mi lado. El espectáculo de baile erótico del morenito con la muchacha grande me produjo risa. Mientras me divertía con ese show, crucé unas pocas miradas con una de sus amigas, una lola muy bonita, que se veía muy tranquila. Con su pelo negro, liso y largo se distinguía de entre las asistentes. Ahora me parece que tiene un aire como de la Sydney O’Connor. Tipo dos de la mañana, me viré; di otra vuelta por la calle de las salsotecas y me encaminé hacia Providencia. Me metí de nuevo a la disco Infierno, como para echar un vistazo antes del regreso. Como había más gente y onda, me puse a observar apoyado a una pared. Un tipo con pinta de gringo, que bailaba solo, me convidó de su trago. Una pareja realizaba un baile muy sensual; ambos eran encachados. Desde el segundo piso, el animador anunció un concurso de baile erótico; se presentaron unas muchachas moviéndose sobre una botella que estaba en el suelo. La tercera o cuarta era la tipa grande que había estado en la otra disco. A continuación, el locutor insistió para que se presentara Ximena. Apareció la niña linda con pelo negro; al comienzo estaba inmovilizada, pero con la ayuda del animador, se mandó un buen espectáculo, que incluía simulación de poses sexuales. Luego vino la competencia de los hombres, y ahí salió a bailar nada menos que el moreno. Casi al final de este presentación, divisé en la pista de baile a Ximena, quien me dirigió su mirada. En primera instancia, dudé de que me estuviera observando a mí, pero el hecho se repitió otra vez. A la tercera, me hizo un llamado con sus manos. Me acerqué y nos pusimos a bailar; tratamos de conversar pero la música estaba muy fuerte. Le propuse que fuéramos a hablar a una mesa, y ella aceptó. Nos presentamos: ella tiene 25 ó 26 años, trabaja de mesera en un restaurante que está a un costado del Parque Arauco; posee estudios de gastronomía y diseño de vestuario. Vive en la comuna de PAC, y tiene planeado viajar a España, y quedarse a vivir allá. Ella me calculó 25 años, y no podía creer que tuviese diez años más; tuve que mostrarle mi cédula de identidad. Le llamó la atención que anduviera “solito” y confesó que me había echado el ojo desde la otra disco. Le invité un trago, y como me faltaban $ 500, ella los puso. Continuamos bailando, y nos mirábamos a los ojos; nos acercábamos, rozábamos las cabezas, hasta que nos dimos el primer beso, largo, profundo. Nos conocimos en el Infierno y estuvimos en el cielo… De ahí en adelante no nos separamos más… En un momento, al salir del baño, ella me esperaba; me agarró y me empujó hacia una pared; allí me acarició y me sujetaba para no escapar de su control. En otras ocasiones, cuando bailábamos, me hacía abrazarla por la espalda; meneaba su traste contra mi zona genital y me tomaba las manos para que se las pusiera en su estómago. También cogía mis manos para que tocara sus pechos. Fue todo muy sensual, y romántico a la vez. Pasadas las cinco de la mañana, tomamos un bus en Providencia. Ella canceló los pasajes. En el trayecto, se dedicó a piropear a unos gringos que iban en el vehículo. La acompañé hasta Teatinos. Nos dimos los últimos besos, anotó de nuevo el teléfono del departamento, y se subió a un colectivo. Al despedirse me dijo: “I love you too much, for ever”. Quedé de llamarla el lunes…

Ese mismo día, pero temprano, acompañé a Eli a comprar a un supermercado. Ella me piropea, afirmando que yo podría ser modelo.

sábado, 1 de junio de 2002

He perdido mucho tiempo:

-Viendo tonteras en TV.

-Bajoneado, con depre, con angustia, pánico o amargura; neurosis, fobias.

-En borracheras y carretes inconducentes.

-Viviendo en Santiago.

-Intentando salvar proyectos ajenos (imprenta, lancha).

-En amores “platónicos”.

Me arrepiento de:

-No haber sido mochilero, durante los veranos de mi época universitaria.

-No haber estudiado antropología (o ciencias sociales).

Mi idea es irme a recorrer Chile sin dinero, o con muy poco. Viajar haciendo dedo, dormir en cualquier lado, pescar, recoger frutas o cazar. Acompañarme con una grabadora y una cámara fotográfica. Recolectar material para hacer un libro de narraciones, cuentos, relatos, fábulas, leyendas. Ser un “caminante”. Trabajar a cambio de comida y alojamiento.

Servicios que necesitan dinero: teléfono, Internet, revelado y ampliación de fotos.

Bienes que necesitan dinero: pilas, cassettes, carga fotográfica, lápiz, papel.

Útiles: mochila, cuchillo cazador, artes de pesca, taza metálica, bombilla, tenedor, cuerda, costurero.

El primer ladrón fue el que dijo: “este pedazo de tierra es mío, es de mi propiedad”. Ese fue el primer robo.

Relación entre la leyenda de Robin Hood, el concepto de posesión de Proudhon y la teoría fideicomisaria de Gandhi.

Control obrero, poder popular. Rol de las organizaciones obreras, populares.

lunes, 8 de abril de 2002

Hoy vi, por primera vez, un arcoiris completo, de extremo a extremo. Una de sus bases estaba en la playa Punta de Lapa, y, la otra, en el mar, casi al llegar a la isla que está frente a Quellón. Era radiante, nítido; lástima que no tenía mi cámara fotográfica. También me han maravillado algunas formaciones de nubes y la lluvia iluminada por los focos del alumbrado público.

martes, 2 de abril de 2002

Manuel, primo de Chago, me llamó “gentleman”.

Cuando estaba raspando el casco de la lancha con una espátula, recordé un comentario de Carter o Ego. Decían que el trabajo de las costureras les permitía reflexionar mientras cosían, lo que las convertía en buenas militantes. Cualquier pega simple ofrece dos posibilidades: una, siguiendo la enseñanza budista, ser uno con la acción, y, la segunda, es dejar que la mente fluya hasta encontrar insospechadas soluciones. Ambas se pueden conjugar para hacer de todo trabajo una actividad agradable.

jueves, 7 de marzo de 2002

Mi timidez, miedo, inseguridad, falta de confianza en mí mismo, pusilanimidad, temor, es algo que está muy arraigado en mi personalidad. Esto se manifiesta en que no me siento capaz de seducir o gustar o “conquistar” a las mujeres que me gustan.

Se dice que las personas con tendencias “ermitañas” son, en el fondo, egoístas que temen asumir responsabilidades.

Esta desconfianza en mis capacidades también se nota en el bloqueo que tengo para la creación: escritura, dibujo, etc.

jueves, 28 de febrero de 2002

A pesar de todos los piropos que he recibido en los últimos años, sigo siendo tímido, cortado, vergonzoso e inseguro con las mujeres. Por ejemplo, Estela afirmó, refiriéndose a mí, que a ella no le gustaban los hombres bonitos; la tía de Andrea aseveró que yo debía haber roto varios corazones en el sur; el primo de Chago señaló que los tipos buenos mozos –hablando de mí- no necesitan pagar para acostarse con mujeres; unas niñas en la playa se despidieron al irse; Chago y Raúl dicen que las mujeres se quedan mirándome; en Quellón hay tres lolas que me sonríen y que parecen “fans”, etc.

Esta falta de confianza en mí mismo me limita en posibilidades. Un par de artesanas que pedían monedas a la salida del supermercado, me “acosaron”. Me llamaron “el hombre serio”, y otro muchacho bromeó con que ellas se habían enamorado de mí. No me atrevo a entablar conversación con las chicas que me atraen; me da susto, temor aparecer como tonto, fome, latero, aburrido, ganso, “amermelado”. No me creo capaz de seducir ni de conquistar, a menos que la mujer muestre claramente su interés. Cualquier ambigüedad me paraliza, y la aparente indiferencia la acepto sin ponerla en duda.

Ayer, cuando pasaba al lado de un taxi, una joven que estaba en su interior expresó “mijito rico”. Sara y su compañera de trabajo (Daniela) también me hallaban “buen mozo”.

martes, 19 de febrero de 2002

Esta fue la quinta vez en un año y medio que me he besado con una muchacha que tiene algún grado de vínculo con la prostitución (Maricel, Karina, Gina, Viviana, y, ahora, Rosana). Hasta el momento, con la única que hemos generado algún grado de amistad es con Karina. A la primera y la última las conocí en una disco, en cambio, a las otras fue en las lanchas. Sólo Karina y Rosana me han gustado de verdad.

lunes, 11 de febrero de 2002

Por primera vez hice el amor con una virgen, y fue nada menos que con Angie, mi hermana política.

viernes, 25 de enero de 2002

“Aprende a aceptar la realidad de lo incierto como una norma de tu vida. Puedes relajarte y encontrar la seguridad sentado sobre la inseguridad”.

“La inseguridad y la incertidumbre están en todas partes. Si no las incluyes en tu flujo estarás siempre resistiéndote y luchando (…). Les será posible jugar con los cambios y disfrutar de ellos”.

(La esencia del T’ai Chi, de Al Cheng-liang Huang) (páginas 189-190)

En mi último viaje a la quinta región y a la capital, tuve muchas emociones. En Santiago me reencontré con Patricia Garay, después de dos años sin vernos. Fue bonito, me invitó a almorzar a un vegetariano, a un pub en el barrio Suecia y a un motel en Marín. Al día siguiente, nos reunimos en un bar en el cual estaba con un tipo cubano, que creyó que yo era griego. Luego fuimos a casa de Quena y terminamos en Las Lanzas, en la plaza Ñuñoa. Al otro día me fui a vestir a casa de Gustavo, y allí Marisol me contó que su amiga Mónica está con cáncer a la sangre (leucemia). Partimos a Villa Alemana y llegamos al matrimonio de Wolfi y Johanna. Allí me enteré del suicidio de Pato Jeria. Con Fritz y la Jose fuimos a nadar a la laguna. De regreso a Santiago, pasé por Limache, donde me bañé en la piscina y recogí algunas pertenencias. Una vez en la capital, me junté con Paola Angel, quien me relató la historia de la muerte del hijo adoptivo de su papá (en Mozambique). Ella se quejó de que ya no había seducción, y que el sexo era mecánico. La noche siguiente fui a una cena en casa de Esteban Flores; estaban Marcelo Forni (diputado), Mauricio Zelada, el chico Gracia y Alejandro Koller. Me contaron del fallecimiento del papá de Sandro Avelli. El jueves 17 almorcé con Gloria Salas, quien me contó de la muerte de su feto de tres meses y medio. Con Fernando Hermosilla fuimos en la noche al barrio Bellavista; me habló de su separación de Nancy. Al otro día me fui a Putaendo, a casa de Mariella; me informó del cáncer que afecta a su nana. De madrugada, se consumó el reencuentro con Angie, con quien anduvimos hace dos años. Estando allá, Ezio me avisó de la muerte de la hija de Pamela; tenía siete meses y murió de meningitis. El domingo 20 lo pasé acostado; tuve que tomar Torecán para que se me pasaran los vómitos. Todo fue producto de una tranca la noche anterior con ron. En mi curadera, me tiré al dulce con una niña que decía ser descendiente de la Quintrala. De vuelta en Santiago, fui a visitar y a alojarme con mi amiga Quena. El martes me junté con Cecilia; me invitó a almorzar y yo la acompañé a entregar unas invitaciones. Por ella supe que la Carola y el Víctor se separaron. Antes de tomar el bus, en la noche, pasé al departamento de Nancy y Roberto. Éste estaba recién operado, nuevamente de su espalda, y Nancy me comentó el cáncer que aflige a su tía, por lo que su mamá ya no puede cuidar a sus hijos.

En Valdivia, Elisa tuvo que ir a Curiñanco, al funeral de la mamá de su cuñado. Pasé a visitar a Andrea y César, y les tomé unas fotos junto a su guagua Fernanda. En la tarde me dirigí a Los Molinos; allá estuve con Irma y, en la noche, hicimos el amor en la playa; fue mi primera vez en esas circunstancias. Quedé con arena en todos lados. El jueves 24 en la noche, recién llegado a la casa de Ancud, Sara me notificó de mi expulsión…

También por intermedio de Ezio me enteré de la muerte de una hermana de Tito Escárate y del hermano de Pablo Álvarez.

sábado, 19 de enero de 2002

Reencuentro con Andrea. El matrimonio de Johanna y Wolfi se llevó a cabo entre el 12 y el 13 de enero, en Peñablanca.

Andrea estaba sin pareja y cuando nos vimos me pareció que su mirada era más intensa que otras veces. Por orgullo, aparte del saludo protocolar, yo estaba decidido a no tomar ningún tipo de iniciativa. Bailé con su hermana Teresa, y con Mili, con quien tuvimos alguna onda sensual. Luego del ritual de la torta, Andrea se acercó a mostrarme su regalito: una pequeña ranita, a lo que yo aludí un comentario acerca de los príncipes encantados. En ese momento sentí su cuerpo pegado al mío. Cuando repartieron los trozos de torta, ella me escogió uno, y a continuación me pidió que la acompañara al baño. Estábamos un poco mareados por los tragos, así que todo se dio fluidamente. Antes de llegar a las “casitas” la tomé por la cintura y ella me abrazó. Nos besamos apasionadamente. Después, proseguimos en el salón donde dormían los niños, y terminamos bailando en un pub discotec que había el lado. Todo esto para que no nos viera su familia. En un ataque de impulsividad, Andrea me propuso matrimonio; yo respondí que se tomara las cosas con más calma. Además, le recordé que con nuestro anterior relación yo había sufrido como nunca, pues ella es la única mujer por la cual yo habría dejado mi apreciada soltería. Cuando la fiesta llegaba a su fin, nos separamos para que nadie nos viera volver juntos.

A la siguiente noche, nos encontramos en la casa de la tía Yuliana; ella me ayudó a levantar la mesa. Estaba distante y manifestó cierto arrepentimiento con respecto a su actuación de la noche anterior. Argumentó que no sería bueno involucrarnos, ya que no deseaba hacerme sufrir nuevamente. Le expliqué que yo ya estoy vacunado y que me siento inmune a los enamoramientos. Andrea no se relajó y quedamos de vernos en Santiago. Una vez en la capital, la acompañé al Consulado de España, y, posteriormente, nos fuimos a hacer un picnic al Parque Forestal. Allí conversamos tranquilamente; le propuse que diéramos vuelta la página del pasado y que para adelante nos tomáramos las cosas relajadamente; que nos conociéramos más y que mantuviéramos una comunicación permanente. Ella insistió en que no quiere aprovecharse de la situación: que yo sea como su “cartita bajo la manga”, para consolarla luego de sus decepciones. Repliqué que no se preocupara, que para mí es un placer fungir como “sucedáneo de príncipe azul”. Nos abrazamos, nos acariciamos y besamos nuevamente. A la mañana siguiente la acompañé al terminal de buses. En febrero se va por cuatro meses a Madrid, por lo que ya no nos veremos probablemente hasta junio.

sábado, 5 de enero de 2002

Segunda vez en mi vida que una chica me pincha, nos besamos, aparenta que le gusta, y luego arranca y no me pesca más. Esta vez fue para el Año Nuevo, en la disco “El gato volador”. Allí una lola alta me pegó unas miradas muy intensas. Me acerqué, bailamos, hablamos un poco y nos besamos. Una de sus amigas me preguntó si yo era extranjero; otra señaló que me había visto en Internet. Creo que se llama Karin, tiene 17 años, pasó a cuarto medio y juega basketball. Al despedirnos acotó que tengo lindos ojos. Quedamos en que ella me llamaría por teléfono o me ubicaría en la casa. Ayer en la tarde me parece que la divisé, y ella se fue corriendo, como para esconderse de mí. Qué extraño… parece que sólo le gustó mi pinta.

Sara me contó que su amiga Daniela me halló buen mozo, y ella afirma que soy encantador para las mujeres.

El 30 y 31 de diciembre estuve con Paola; fuimos al faro Corona, Ahui, Quemchi y Dalcahue. Dormimos juntos en la noche, y me regaló un frasco de dulce de sauco que compró en San Martín de Los Andes. Sara se molestó porque no le pedí permiso para que Paola se quedara; el tirón de orejas me lo dio Alfredo.