Neurosis Obsesivo-Compulsiva, fobia social de interacción (timidez excesiva), depresión neurótica, crisis de pánico, angustia
viernes, 25 de enero de 2002
“Aprende a aceptar la realidad de lo incierto como una norma de tu vida. Puedes relajarte y encontrar la seguridad sentado sobre la inseguridad”.
“La inseguridad y la incertidumbre están en todas partes. Si no las incluyes en tu flujo estarás siempre resistiéndote y luchando (…). Les será posible jugar con los cambios y disfrutar de ellos”.
(La esencia del T’ai Chi, de Al Cheng-liang Huang) (páginas 189-190)
En mi último viaje a la quinta región y a la capital, tuve muchas emociones. En Santiago me reencontré con Patricia Garay, después de dos años sin vernos. Fue bonito, me invitó a almorzar a un vegetariano, a un pub en el barrio Suecia y a un motel en Marín. Al día siguiente, nos reunimos en un bar en el cual estaba con un tipo cubano, que creyó que yo era griego. Luego fuimos a casa de Quena y terminamos en Las Lanzas, en la plaza Ñuñoa. Al otro día me fui a vestir a casa de Gustavo, y allí Marisol me contó que su amiga Mónica está con cáncer a la sangre (leucemia). Partimos a Villa Alemana y llegamos al matrimonio de Wolfi y Johanna. Allí me enteré del suicidio de Pato Jeria. Con Fritz y la Jose fuimos a nadar a la laguna. De regreso a Santiago, pasé por Limache, donde me bañé en la piscina y recogí algunas pertenencias. Una vez en la capital, me junté con Paola Angel, quien me relató la historia de la muerte del hijo adoptivo de su papá (en Mozambique). Ella se quejó de que ya no había seducción, y que el sexo era mecánico. La noche siguiente fui a una cena en casa de Esteban Flores; estaban Marcelo Forni (diputado), Mauricio Zelada, el chico Gracia y Alejandro Koller. Me contaron del fallecimiento del papá de Sandro Avelli. El jueves 17 almorcé con Gloria Salas, quien me contó de la muerte de su feto de tres meses y medio. Con Fernando Hermosilla fuimos en la noche al barrio Bellavista; me habló de su separación de Nancy. Al otro día me fui a Putaendo, a casa de Mariella; me informó del cáncer que afecta a su nana. De madrugada, se consumó el reencuentro con Angie, con quien anduvimos hace dos años. Estando allá, Ezio me avisó de la muerte de la hija de Pamela; tenía siete meses y murió de meningitis. El domingo 20 lo pasé acostado; tuve que tomar Torecán para que se me pasaran los vómitos. Todo fue producto de una tranca la noche anterior con ron. En mi curadera, me tiré al dulce con una niña que decía ser descendiente de la Quintrala. De vuelta en Santiago, fui a visitar y a alojarme con mi amiga Quena. El martes me junté con Cecilia; me invitó a almorzar y yo la acompañé a entregar unas invitaciones. Por ella supe que la Carola y el Víctor se separaron. Antes de tomar el bus, en la noche, pasé al departamento de Nancy y Roberto. Éste estaba recién operado, nuevamente de su espalda, y Nancy me comentó el cáncer que aflige a su tía, por lo que su mamá ya no puede cuidar a sus hijos.
En Valdivia, Elisa tuvo que ir a Curiñanco, al funeral de la mamá de su cuñado. Pasé a visitar a Andrea y César, y les tomé unas fotos junto a su guagua Fernanda. En la tarde me dirigí a Los Molinos; allá estuve con Irma y, en la noche, hicimos el amor en la playa; fue mi primera vez en esas circunstancias. Quedé con arena en todos lados. El jueves 24 en la noche, recién llegado a la casa de Ancud, Sara me notificó de mi expulsión…
También por intermedio de Ezio me enteré de la muerte de una hermana de Tito Escárate y del hermano de Pablo Álvarez.
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