domingo, 13 de noviembre de 1994

Conversando con Myriam, me expliqué el por qué la rama familiar Baleisan-Salinas se conoce poco de ella. Totalmente con la cultura del ocultamiento que hay en Chile, se da el caso que es una línea genética en donde hay factores que inciden en ese fenómeno: mi abuela Amanda era “huacha”, hija fuera del matrimonio, entre un extranjero (vasco) y una criolla; era mestiza. Además, la familia Salinas era netamente rural, de estrato socio-económico “sencillo” y también mestiza. Mi bisabuela Elena también era hija de un hombre que no era el marido de su mamá. Esta situación se reitera con mi tía María Eugenia y con mi prima María Fernanda, ambas concebidas por tipos que no eran esposos de sus madres.

En estos últimos meses he pasado por dos frustraciones amorosas: la primera con Alejandra, que se fue a vivir a Chiloé con su pololo, y, la siguiente, con Paulina (Manríquez). Con ésta fui a un matrimonio –ayer-; al comienzo me parece que había interés por parte de ella, pero, cuando quise bailar un lento con ella, se negó rotundamente y no me pescó más. Con Alejandra sentí también esas señales ambiguas, pero tampoco me atreví a actuar. Ambas me gustan, aunque sus caracteres son, en las dos, muy fregados.

En la tierra somos más de cinco mil millones de seres humanos, y, la parte de éstos que conozco o que me conocen, es ínfima. De ahí el desajuste que debe producirse cuando, por los medios de comunicación, una persona se hace conocida para millones de individuos, aunque ella siga conociendo a una fracción insignificante de ellos.

La inmensa mayoría de la gente que ha vivido no ha salido de ese anonimato. Quizás su inexistencia no hubiera variado un ápice el devenir de la especie. Aunque el deseo de trascendencia es, como la vida misma, una absoluta absurdidad.

lunes, 12 de septiembre de 1994

Ayer en la noche, mientras nos dirigimos con Sandra a la casa de Oscar, ella me comentó las opiniones de algunas mujeres de la Maestra Vida sobre mí. Le preguntaron –las niñas de la barra y un grupo de mujeres maduras- que quién era yo; que estaba más o menos, que me encontraron bueno y buen mozo. Estas son expresiones que me afirman el ego y la autoestima. Es aconsejable escuchar esos comentarios, para reafirmar nuestro yo. Confirmo mi tesis de que lo que más me acomoda para esta etapa o período de mi vida es tener amigas-amantes y no parejas de reconocimiento público.

lunes, 5 de septiembre de 1994

Otra de las pocas cosas que tiene de positivo andar en metro o locomoción colectiva es que la oportunidad se puede aprovechar para leer cosas que en el resto del día no podemos. Esta es una de las escasas ventajas sobre la bicicleta. Pasé todo este invierno con mi vehículo inutilizable. No hallo el momento de volver a utilizarlo.

La madrugada del sábado fui con Sandra a bailar a la Maestra Vida, una salsoteca del barrio Bellavista. Allí, ella me dijo que había varias mujeres que me miraban. Luego de insistir por un rato nos besamos apasionadamente. Vinimos caminando hasta mi casa; nos acostamos e hicimos el amor. Fueron varias horas; ella tuvo tres orgasmos, todos en posición “ella arriba”. Hubo buena comunicación y coordinación; fue muy placentero. Para terminar, la penetré estando yo arriba, sobre su espalda. A continuación, dormimos abrazados algunas horas.

jueves, 1 de septiembre de 1994

El martes fue la despedida de Paola, pues se va tres meses a España, a una beca cinematográfica. Yo tenía deseos de verla, ya que no lo hacía desde hace varios meses. Pero, también me atraía la idea de encontrarme con Pati, una amiga de Paola que me gusta. En efecto, allí estaba ella. Desde el comienzo cruzamos miradas. Después, en la cocina me senté junto a ella, con otras personas conversamos temas de relaciones sexuales; mi pierna rozaba las suyas. Si bien es cierto a mi otro costado había una niña atractiva, y que me tiraba pelota, mi preferencia era por Pati. Cuando eran las tres a.m. pasadas, decidió marcharse con sus amigas; las mismas de la última vez. Yo me fui con ellas. Pasó a dejar a las dos. Me preguntó que dónde me dejaba. Yo le dije que en cualquier parte. Llegamos a su casa. Nos bajamos, y nos acercamos para despedirnos. Un beso en la mejilla; me acerqué como para darle uno en la boca, y ella se echó hacia atrás. Le expliqué que me había gustado desde que la vi por primera vez; que había ido a casa de Paola para verla a ella. Me acusó de mentiroso y añadió que estaba de novia, enamorada de su pololo. A pesar que me pedía que me fuera, había una actitud acogedora en ella. No quiso darme su teléfono, pero me aconsejó que se lo pidiera a Gonzalo. Al insistir me indicó que le pasara una tarjeta mía.

Tal como dice el dicho: “hay que arrepentirse de lo que no se hace, y no de lo que se realizó”.

Trataré de ubicarla nuevamente.

Es absurdo contabilizar las relaciones sensuales que se ha tenido, así como compararlas competitivamente con otros o con lo que podría haber sido. Lo que no es ridículo es estar siempre atento para aprovechar las oportunidades al máximo.

Me sorprende la cantidad de mujeres atractivas que veo diariamente en las calles de Santiago centro. Muchas del tipo que a mí me gusta. Con hartas me da la impresión de que “pincho” con la mirada. Myriam afirmó que yo pincho bastante.

lunes, 29 de agosto de 1994

“¿Qué sentido tiene temer la muerte si mientras existimos, ella no existe y cuando existe la muerte, entonces, no existimos nosotros?”. Pensamiento de la escuela ética helenística llamada epicureísmo.

Lo más agradable de andar en metro o caminar por el centro, es cruzar miradas con mujeres que me son atractivas.

lunes, 22 de agosto de 1994

Pololo de ninguna, pololo de todas, amante de cada una.

El sábado en la tarde fue la reunión de lo(a)s compañero(a)s de la promoción 1984 del CSPN. La mayoría están casados o de novios. Varios tienen hijos. Hay pelados y un buen porcentaje está con sobrepeso. Los más cambiados (de aquellos que más conocía): Daniel, sin duda. Cuico, distante, cachetón, extraño. De mis amores: Claudia, delgada, sin anteojos, bonita y atractiva; hasta más simpática. Sentí su cariño. Hace hermosa pareja con Marco, buen chato. Romi: tierna. Percibí algo, una onda entre nosotros. Insistió mucho para que fuera a verla a Valparaíso. Quiero ir, salir de la inquietud. Fue como algo parecido a cuando nos juntamos hace cinco años. Quizás…

El jueves en la noche, de vuelta del cumpleaños de Myriam, le dije a Alejandra que a dónde seguíamos el carrete. Ella me ofreció un café en su depto. Conversamos de nuestras vidas, trancas y temores; experiencias amorosas y sexuales. Le conté que yo me había entusiasmado con ella en un comienzo, pero que, al saber de su noviazgo, yo había desistido. Comentó que siempre tenía atados con los Cristianes. Que no hubiera pasado nada porque ella estaba cansada de la inestabilidad, y que, el haberme conocido, no habría resultado. No me quedó claro si yo le gustaba. Ella me dio a entender que sabía de mi relación con Graciela. Yo no lo negué, pero tampoco lo confirmé.

Hoy, Rodrigo y Myriam analizaron características de mi personalidad. Regalón de la mamá: que doy rodeos antes de llegar al grano. Cómodo, acomodaticio; busca que personas le faciliten las cosas. Juguetón, chacotero, tratar mucho en talla. Dejarse llevar por personas, y no controlar las relaciones. Lavarse las manos; desligarse y no asumir la responsabilidad en las cosas que estamos metidos (ejemplo: Carmen). Mirar poco a los ojos al conversar.

miércoles, 17 de agosto de 1994

Cartas a mi futuro yo

Mariela me dijo que sabía que no iba a llegar al orgasmo, que eso era algo muy interior, un proceso individual. Y, que, conmigo no se sentía lo suficientemente relajada, porque nos conocíamos muy poco. Conversamos acerca del orgasmo masculino y femenino. Ella señaló que el suyo es diferente al de otras mujeres, que tenía algo de masculino. “No seré lesbiana”, acotó. Cuando estaba arriba mío, con su vagina jugó como acariciando mi pene. Ella produjo mucho líquido caliente que caía por mi verga o sobre mis pendejos. Fue tanto que dejó una mancha circular mojada sobre la sábana. Mariela indicó que era frecuente en ella esa gran cantidad de fluido vaginal, pero que a veces se confundía y no sabía si era orina.

De pronto, me preguntó si yo me masturbaba mucho. Yo me sorprendí; como que en el fondo pensé: ¿cómo se habrá dado cuenta? Le dije que sí, y le consulté que a qué se debía esa interrogante. El asunto es que ella reconoció que también practicaba mucho el onanismo. Trató de relacionarlo con cierto autismo para hacer el amor.

Casi sin proponérmelo estaba penetrándola por el ano. Me llamó la atención que no se quejara, como suelen hacer las mujeres. Traté de ir más adentro, pero le dolió y me salí. Afirmó que había perdido su virginidad anal conmigo.

Pasé largos minutos lamiendo su zona vaginal, lengüeteando su clítoris y mordiendo sus labios inferiores. Mariela gozó bastante. Yo esperaba que me chupara el pene, pero no lo hizo. Estuvo a punto, dijo que le gustaba hacerlo, pero que tenía miedo del sida. Intenté persuadirla para que sólo pasara la punta de su lengua por las orillas de mi glande, pero no me pescó.

Una cosa que me llamó la atención fue la excitación que le provocaba mis caricias en sus hombros. Además, su olor era rico, como dulce. Según ella, le gustó mi olor, aunque en seguida agregó que no estaba segura de ello.

Tiene senos pequeños, aunque compensados con largos pezones. Sus nalgas están bien, y, al cogerla por atrás, y ella de rodillas, se apreciaba un excitante panorama de curvas.

Lástima que tenía sólo un condón. Me aguanté las ganas de ir a mear hasta que no pude más. Me vi obligado a sacarme el preservativo. Pensé colocármelo de nuevo, pero ella me hizo dudar acerca de por cuál lado lo había utilizado. Ante la inseguridad, me abstuve.

A la mañana, cuando nos despertamos, estaba diciendo hacer el amor, pero tuvimos que conformarnos con una masturbación mutua.

Fue divertido, aunque con su dosis de vergüenza, cuando ella primero, y yo, después, nos tiramos un pedo en pleno coito.

Hasta el momento, he eyaculado en la boca de dos mujeres: Patricia y Carmen. A ambas les gusta sobremanera el sexo oral. Pati fue primero, una noche en que yo atracaba con ella en la cama, y el loco lo hacía con Marcela en el pasillo.

La gracia de Carmen estuvo en que me enseñó a lamer bien el clítoris; a saber ubicarlo y sentir su erección.

domingo, 14 de agosto de 1994

La madrugada recién pasada hice el amor con Mariela. A pesar de que ninguno de los dos llegó al orgasmo, fue placentero, porque estuvimos horas besándonos, acariciándonos, con ternura y pasión. Rico, bonito; buena comunicación; confianza y transparencia. Estos son factores que potencian las relaciones.

domingo, 31 de julio de 1994

El martes pasado, después del lanzamiento, que Tito hizo de su libro, conocí a cuatro muchachas. Las dos primeras, las contacté por medio de Ezio, quien estaba conversando con ellas. Paula, de 21 años, y Carola, de 19. Ambas, según contaron, con problemas familiares y de conducta; las dos habían pasado por tratamiento por adicción a la cocaína. Niñas con una existencia en torno al carrete, a la evasión y el vagabundeo. Creo que le gusté a Carola; pero nos despedimos sin quedar en nada. Ella es la más “loca”; su forma de ser es de persona media “huequita”. Le encontré un aire, en sus movimientos, a la Cecilia; como coqueta y sexi. Más tarde, conversé con una tipa que la encontré atractiva desde el comienzo. Ya estábamos en la casa que arrienda la familia de Tito. Ella es de Concepción y andaba acompañada de su pololo, un rockero penquista. A ella sí que le pasé una tarjeta mía, por si acaso. Luego, otra chica me invitó vino de su vaso; nos miramos fijamente a los ojos y me dijo que yo me parecía a un tal Guillermo, amigo suyo. Que se había dado cuenta cuando fruncí el ceño. Resultó ser la hermana de Tito. Cuando nos fuimos en el auto de Ezio, me senté a su lado hasta que la dejamos en su casa. Me dio un boleto de micro con su nombre y teléfono escritos. Al despedirnos nos besamos en los labios.

El fin de semana pasado, estaba en el cumpleaños de Daniela. Una amiga suya dijo que yo me parezco al actor que hacía de bueno en la película “Durmiendo con el enemigo”, protagonizada por Julia Roberts.

Hace unos meses atrás, cuando fue la última vez que salí con Marisol, tomamos cervezas en un boliche. Ella se embriagó y quiso que fuéramos a un toples. No quise porque al otro día tenía que levantarme temprano para trabajar. Ahora pienso que debí haber aceptado, pues habría sido una experiencia para recordar. La fui a dejar a su casa. Me confesó que siempre había esperado que yo sintiera algo especial por ella. Como yo le expliqué que no, se enojó conmigo.

Por qué escribo. Es entretenido en el momento, pues se re-vivencian y expresan acontecimientos e ideas. Es gozoso leer estas líneas en el futuro, ya que, entre otras cosas, se puede apreciar la evolución que experimento.

miércoles, 6 de julio de 1994

Supongo que es ansiedad lo que no me deja dormir. Hace casi seis meses que no escribo. Han pasado muchas cosas: “pololeé” dos meses y medio con Carmen, una mujer muy buena y cariñosa. Para variar, el entusiasmo me duró un mes y el resto fue como inercia.

Cuando conocí a Carmen andaba en una fiesta con Graciela. Esta última se sintió mucho conmigo cuando se percató de que yo me había embalado con Carmen.

Al otro día me telefoneó para decirme que yo la había decepcionado como persona. Estaba dolida. Han transcurrido más de tres meses y creo que ya se le pasó el enojo.

Carmen la sufrió el último mes al ver que yo no le correspondía su nivel de amor. Dijo que se había enamorado de mí. Es una lástima; yo no quería hacerla sufrir.

También estuve un mes entero bajoneado, en que logré palpar en profundidad la “absurdidez” de la existencia. Era una abulia inmensa. Tenía mucha lata y hartas cosas me daban lo mismo.

He experimentado todo el proceso de la imprenta que trajo Walter; primero como colaborador y, desde mayo, como coempresario.

En enero y febrero trabajé en mi Memoria.

Espero retomarla este mes, para entregarla antes de diciembre.

Tengo prestados mis instrumentos de percusión: la batería está donde Víctor y el bongoe en casa de Oscar.

El grupo “Clotario Blest” está en suspensión temporal, hasta pagar todas sus deudas y cumplir sus compromisos.

El proceso de transferencia de La Hoja, desde las ONGs a las OEPs ha requerido y va a necesitar mucho esfuerzo, dedicación, tiempo, recursos y energía.

Cuando uno se ha empapado de absurdidez, si uno sigue en la lógica del sentido, trascendencia o racionalidad, se llega inevitablemente a la inacción. El único motor propulsor del hacer que es coherente con la absurdidez es el goce personal, el cual –como lo pensaba Camus- implica la solidaridad (con esta y las próximas generaciones).

“Qué importa, si al final igual todos nos vamos a morir”, decía Carmen cuando adolescente.

Teatro del absurdo, de Ionesco.

“Nunca nadie me supo explicar en qué consistía la vida”, dijo una vez Clotario.

Personas que han gavillado en mi, formas de ver las cosas:

Fernando Longas (profe de Filosofía)

Pablo Alvarez (compañero de Ingeniería)

Carlos Martínez (amigo de Punta Arenas)

Oscar Ortiz (compañero libertario-historiador)

Seminaristas CSPN

Fatti y Mutti (abuelos maternos)

Tío Tedy

Rodrigo Pemjean (compañero de curso)

Jorge Saball (compañero libertario)

Estar contento, animoso es una situación circunstancial, contingente… que puede deberse a múltiples factores; pero que debe ser aprovechada al máximo, cosa que quede registrada en la memoria. Así, sirve de compensación –como recuerdo- cuando estamos en momentos “bajoneantes”.

Lucha interior entre tendencia al “gran amor”, “única pareja, eterna”, etc., y el gusto por la variedad, el cambio, la diversidad, lo “perecible”. Tener una pareja o “polola”, versus un “pool” de amigas-amantes ocasionales. La síntesis ideal es una relación tipo “Emmanuel”.

lunes, 10 de enero de 1994

10/01/94

Analogía de la corbata: profesionales “alternativos” que se disfrazan con terno y corbata para adaptarse a un medio muy sensible a la imagen (manto protector).

Posibilidades posibles: trascendencia en otra vida – sentido absoluto.
Vida finita – absurdo, sin sentido.
Opción – duda metódica – agnosticismo.
Ante ambas posibilidades surge la necesidad del sentido particular de nuestro accionar, acaecer, acontecer del vivir.
Somos como vectores en movimiento en n espacios.

1993: Casa Peñalolén, Familia Aristich, Cosmo, Movilh, Tierra, FCB, CLIC, Lentes de contacto, bicicleta, estudio-cocina, agencia, GTZ-CNE, El Canelo, La Hoja, Integrando, Charly García, Imprenta, Fesol, Gómez Rojas, Feria del Libro, bongoe, archivo.

Es más de medianoche y no siento sueño. Tengo una tos molestosa y me duele un poco el pecho. Abril y mayo han sido meses abúlicos. Abulia: incapacidad neurótica de actuar. El último plazo para entregar mi Memoria fue el 1 de marzo. De eso ya han pasado dos meses y medio.
En noviembre estuve con Graciela; diciembre-enero con Soledad; abril-mayo con Carmen.

Si bien es cierto que lo más placentero para mí es la “cuestión social”, también es verdad que yo gozo con otras actividades: percusión, cocina, dibujo, conocimiento enciclopédico, etc., cuestiones que en su mayoría desarrollaba bastante antes de los 13 años.

Por qué si todo me da lo mismo, gozo más haciendo el bien, comportándome virtuosamente? Contingencia de refuerzo.

Acaso quien, a los ojos de un jurado, actúa viciosamente, no lo hace también porque siente satisfacción haciéndolo?

Cuestión de consensos acerca de lo que son comportamientos “buenos”.

Me da la impresión de que se da bastante que al llegar a los 27, las personas se cuestionan: el suicidio o seguir de largo.

27: a tres de los 30 y a seis del 2000 (33).



Como no sabemos el momento de nuestra muerte, no tenemos certeza de cuánta vida nos queda. Ante esta evidencia y al hecho de que los instantes se suceden imparablemente, el futuro condiciona el presente. Éste se vive en función de gozar los futuros presentes que tienen la posibilidad de llegar.
Por ejemplo, con las revistas y los videos pornos, al verlos me masturbo, y, cuando no hay, tengo algunas imágenes en la memoria que conforman un archivo para recurrir y ocuparlos de estímulos onanistas. Al mismo tiempo, averiguo los mecanismos y procedimientos para conseguir otros videos con nuevas películas y, así, sucesivamente.

Dormir, comer y beber, cagar y mear, culiar o masturbarse.

Ser un don nadie, la nada misma.

Una mirada que no se deposita en las cosas, que no se detiene en ellas, sino que las atraviesa. Vista de rayos X. El hombre que atravesaba la materia. La soledad. El anonimato. Diluirse, disolverse en el todo; ser uno con el cosmos.

Ando buscando una cualidad que me permita vivir sin desear, gozar sin anhelar, cantar sin un por qué.
Mezclar: trabajo con placer, con ocio, con amores, con amistades. El buen trabajo.

domingo, 2 de enero de 1994

Si tomamos conciencia del absurdo de la vida y de que ninguna de sus manifestaciones tiene sentido, entonces qué nos hace mantenernos con vida e incluso vivir y no sólo sobrevivir.

Ha habido temporadas en que he captado el simple sobrevivir: comer, dormir, masturbarse, defecar y orinar, respirar, pasar toda la vigilia mirando TV. Qué es lo que nos lleva –quizás no a todos- a no conformarnos con esto y querer “vivir”. Ahora bien, este “vivir”, que es realizar las potencialidades, activarlas y desarrollarlas puede efectuarse sin mayor relación con los demás, o en consideración del otro (solidaridad).

Por qué no me contento con hacer esas cosas que me gustan y que no son directamente “sociales”: las artes, los deportes, por ejemplo. Por qué la “cuestión social” es un tema que me atrae particularmente. Seré a lo mejor desadaptado; tendrá algo que ver mi neurosis obsesiva. Estos son, según Nathan, personas inteligentes y sensibles.