lunes, 5 de septiembre de 1994

Otra de las pocas cosas que tiene de positivo andar en metro o locomoción colectiva es que la oportunidad se puede aprovechar para leer cosas que en el resto del día no podemos. Esta es una de las escasas ventajas sobre la bicicleta. Pasé todo este invierno con mi vehículo inutilizable. No hallo el momento de volver a utilizarlo.

La madrugada del sábado fui con Sandra a bailar a la Maestra Vida, una salsoteca del barrio Bellavista. Allí, ella me dijo que había varias mujeres que me miraban. Luego de insistir por un rato nos besamos apasionadamente. Vinimos caminando hasta mi casa; nos acostamos e hicimos el amor. Fueron varias horas; ella tuvo tres orgasmos, todos en posición “ella arriba”. Hubo buena comunicación y coordinación; fue muy placentero. Para terminar, la penetré estando yo arriba, sobre su espalda. A continuación, dormimos abrazados algunas horas.

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