El sábado en la noche conocí a Andrea, vecina de la tía Juliana en Villa Alemana. Apenas la vi entrar, me gustó; su pelo largo y oscuro, su figura delgada, su rostro exótico y mestizo. Luego, fuimos con Fritz a una tocata en el pub La Barbona, donde conversamos un poco. Al día siguiente me frustró comprobar que no fue a la laguna con Wolfi y Johanna. Esa desesperanza disminuyó un poco con su presencia en la noche, cuando vimos a Melón y Melame por TV. El lunes, no hallaba la hora de verla entrar por la puerta de la casa, hasta que apareció después de once. Después de hablar un buen rato, nos dirigimos a comprar ingredientes para hacer panqueques. A esas alturas, ya me parecía que había suficiente interés por parte de ella como para dar el primer paso. Éste se posibilitó en la mesa, a continuación de comer los panqueques, cuando nuestros dedos primero, y luego manos, se juntaron por debajo de la mesa. La mañana del martes subimos al cerro de la virgen, donde nos besamos por primera vez (aunque la noche anterior nos despedimos con un suave besito en los labios). Una vez que terminamos el almuerzo, tomamos el tren hacia Limache. En la casa de tía Ully nos bañamos en la piscina y conversamos con mi mamá. Hoy en la mañana nos besamos y acariciamos en el patio trasero de la casa, y, como a las tres de la tarde, me acompañó a tomar el tren. Andrea me gusta mucho; creo que sólo podría comparar lo que siento por ella con la experiencia romántica que tuve con Dominique y Marcela Corbalán. Es algo muy intenso, y , de verdad, deseo que sea una buena relación, bonita, armoniosa y que dure mucho tiempo. Me parece que entre nosotros hay mucha “piel”, y eso es muy grato.
miércoles, 31 de diciembre de 1997
viernes, 19 de diciembre de 1997
martes, 9 de diciembre de 1997
Hoy cumplo treinta años y medio. Me duele la cabeza, tengo tos y estoy congestionado. Mañana tengo que viajar a Santiago, a dejar una fotografía en selección de color, y para ir a las urnas, a depositar el sufragio. Tomo té caliente con limón, para ver si me siento mejor. Me tiene apestado el trabajo en la imprenta, la plaga de pulgas y la falta de tiempo.
El tema es qué hacer si lo de Santiago Olmedo no da resultado, por lo menos en el corto plazo. De todas maneras, quiero descansar absolutamente unos 10 días. Después, me gustaría viajar, recorrer lugares, en primer lugar, donde tenga parientes o amigos. En bicicleta, bus, tren o barco, o a dedo. Obtener cama, comida y techo pegando en la pera o trabajando eventualmente o como temporero. En verdad, me da mucha lata pensar en una pega de oficina, con traje, corbata, honorarios, jefes, etc.
Mis efectos personales, los mínimos, los puedo dejar guardados en muchas casas, de amigos o familiares. Es fundamental confeccionar mis archivos, para consultarlos en todo momento. Con mi bicicleta podría ir a muchos lugares: ciudades, pueblos, aldeas, villorrios, etc.
Según mis últimos cálculos, en los últimos meses he sobrevivido con $ 30 mil mensuales más alojamiento, alimentos y aseo-higiene por un equivalente aproximado de 70 mil pesos más. Es decir, he contado con alrededor de 100 mil pesos mensuales. Es increíble que, en Chile, son muchas las personas que tienen ese ingreso. Según la última encuesta Casen, el ingreso medio mensual per cápita es un poco más de 101 mil pesos. Sin embargo, el ingreso de la ocupación principal promedio es de algo más de 215 mil pesos mensuales. Por lo tanto, una remuneración (líquida) de 160 mil pesos mensuales me parece razonable y éticamente justo para la realidad chilena.
El tema es qué hacer si lo de Santiago Olmedo no da resultado, por lo menos en el corto plazo. De todas maneras, quiero descansar absolutamente unos 10 días. Después, me gustaría viajar, recorrer lugares, en primer lugar, donde tenga parientes o amigos. En bicicleta, bus, tren o barco, o a dedo. Obtener cama, comida y techo pegando en la pera o trabajando eventualmente o como temporero. En verdad, me da mucha lata pensar en una pega de oficina, con traje, corbata, honorarios, jefes, etc.
Mis efectos personales, los mínimos, los puedo dejar guardados en muchas casas, de amigos o familiares. Es fundamental confeccionar mis archivos, para consultarlos en todo momento. Con mi bicicleta podría ir a muchos lugares: ciudades, pueblos, aldeas, villorrios, etc.
Según mis últimos cálculos, en los últimos meses he sobrevivido con $ 30 mil mensuales más alojamiento, alimentos y aseo-higiene por un equivalente aproximado de 70 mil pesos más. Es decir, he contado con alrededor de 100 mil pesos mensuales. Es increíble que, en Chile, son muchas las personas que tienen ese ingreso. Según la última encuesta Casen, el ingreso medio mensual per cápita es un poco más de 101 mil pesos. Sin embargo, el ingreso de la ocupación principal promedio es de algo más de 215 mil pesos mensuales. Por lo tanto, una remuneración (líquida) de 160 mil pesos mensuales me parece razonable y éticamente justo para la realidad chilena.
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