martes, 9 de diciembre de 1997

Hoy cumplo treinta años y medio. Me duele la cabeza, tengo tos y estoy congestionado. Mañana tengo que viajar a Santiago, a dejar una fotografía en selección de color, y para ir a las urnas, a depositar el sufragio. Tomo té caliente con limón, para ver si me siento mejor. Me tiene apestado el trabajo en la imprenta, la plaga de pulgas y la falta de tiempo.
El tema es qué hacer si lo de Santiago Olmedo no da resultado, por lo menos en el corto plazo. De todas maneras, quiero descansar absolutamente unos 10 días. Después, me gustaría viajar, recorrer lugares, en primer lugar, donde tenga parientes o amigos. En bicicleta, bus, tren o barco, o a dedo. Obtener cama, comida y techo pegando en la pera o trabajando eventualmente o como temporero. En verdad, me da mucha lata pensar en una pega de oficina, con traje, corbata, honorarios, jefes, etc.
Mis efectos personales, los mínimos, los puedo dejar guardados en muchas casas, de amigos o familiares. Es fundamental confeccionar mis archivos, para consultarlos en todo momento. Con mi bicicleta podría ir a muchos lugares: ciudades, pueblos, aldeas, villorrios, etc.
Según mis últimos cálculos, en los últimos meses he sobrevivido con $ 30 mil mensuales más alojamiento, alimentos y aseo-higiene por un equivalente aproximado de 70 mil pesos más. Es decir, he contado con alrededor de 100 mil pesos mensuales. Es increíble que, en Chile, son muchas las personas que tienen ese ingreso. Según la última encuesta Casen, el ingreso medio mensual per cápita es un poco más de 101 mil pesos. Sin embargo, el ingreso de la ocupación principal promedio es de algo más de 215 mil pesos mensuales. Por lo tanto, una remuneración (líquida) de 160 mil pesos mensuales me parece razonable y éticamente justo para la realidad chilena.

No hay comentarios: