miércoles, 28 de julio de 1999

Hace tres fines de semana, una de las integrantes del grupo de Bárbara, que desde que la conocí me pareció atractiva (pelo negro, tez mate), me “atracó” cuando estábamos juntos en una tocata en Valpo. Terminamos bastante mareados de tanto tomar cerveza, aunque ella un poco más que yo. Desde que salimos del local como que no me pescaba, aunque tampoco se negaba a que le diera besos. Quince días después, la encontré en una fiesta de disfraces en el teatro Mauri. Ella se comportó como si jamás hubiera pasado nada. Es más, cuando me acerqué y quise estar cerca de ella, se corrió. Esta situación me provocó inseguridad, pues he llegado a pensar que quizás la noche que nos besamos yo andaba con mal olor o aliento, que fui muy FOME o aburrido, etc. Que a lo mejor se decepcionó (porque antes del atraque me presentaba con entusiasmo a sus amigas), que me encontró desabrido, en fin. La otra posibilidad es que sea una “chica moderna”, para la cual “besos y abrazos no quitan pedazos” y que tenga por costumbre besar a quienes le atraen, para disfrutar el momento, y después pasar a otro. A mí me gustó mucho ese rato; lo único que me da lata es no recordarlo tan nítidamente como quisiera, ya que estaba mareado por el copete.

Estos meses de memorista y estudiante me han servido para reflexionar acerca de mi camino recorrido en los últimos siete u ocho años, y de cómo quiero que sea mi rumbo de aquí en adelante. He comprendido que más que metas y plazos, es mejor crearse métodos adecuados de desarrollo personal. Quiero volver a poner el centro de gravedad de mi accionar en mí mismo. Siento que me queda mucho por aprender; que estoy más necesitado en temas como arte, literatura, música (estética), y que deseo seguir profundizando en ciencias sociales, economía, ciencias naturales, matemáticas, etc. Mi país es el conformado por mi red social de amistades y parientes, por lo que se extiende entre el valle del río Aconcagua y el del río Maipo. He tomado conciencia que para tener salud hay que actualizar una serie de capacidades biosicosociales, de goce, vitalidad, comunicación, creatividad, solidaridad, integración, prospección, crítica, autonomía y autocrítica. Que los grupos y las relaciones interpersonales son vitales para el equilibrio personal; que es bueno tener un proyecto vital que sea una guía, pero no una obsesión o fanatismo. Que es necesario ganar un mínimo de dinero para satisfacer las necesidades básicas ($ 120 mil mensuales). He vuelto a encontrarle la gracia y el gusto al estudio, al dibujo y al trabajo manual. Definitivamente, no está en mi proyecto vital el tener hijos, pero sí pareja, por lo que no debo volver a alejarme de las convivencias, reuniones sociales o lugares que son frecuentados por mujeres en busca de compañía. Es prioritario para mí aprender técnicas para superar los trastornos de ansiedad que me complican mi existencia.

jueves, 8 de julio de 1999

Ayer pensé que no es bueno dogmatizar en cuanto a no volver a vivir en Santiago. Con el alto índice de cesantía que hay en la Quinta Región no me puedo poner exquisito. Además, es en la capital donde tengo a la mayoría de mis amistades. Si tuviera la posibilidad de una pega o estudios que me motivaran mucho, podría pasar de lunes a viernes en la metrópolis, y sábado-domingo en la zona del río Aconcagua. En realidad, no es conveniente descartar ninguna alternativa a priori. Es mejor dejar esas decisiones para después del examen de grado. Tampoco debería colocarme tantas condiciones acerca del tipo de trabajo a realizar a contar del último trimestre de este año.

Es divertido que hay gente que cree que yo tengo mucha facilidad para conquistar mujeres. Mi primo Manuel José dijo el otro día en Putaendo que a él le gustaría tener siquiera la mitad de mi encanto para atraer féminas. Que bastaba un movimiento de cejas para que ellas llegaran solas. Lo que pasa es que justo las dos veces que he ido con él a discotecas, en ambas ocasiones me sacaron a bailar unas niñas, con las cuales terminé “atracando”. Yo más bien creo que fueron “chiripazos”; aunque a veces pienso que puede ser verdad que yo le parezca atractivo a algunas mujeres, pero por mi timidez e inseguridad no aprovecho ese potencial.

lunes, 5 de julio de 1999

Francisco Varela: “Descubrí que vivíamos solos, en mundos paralelos”

Goethe: “el sol está en el ojo del hombre”

La visión es subjetiva, cada persona mira distinto; y que esta mirada es diferente, incluso dependiendo del estado de ánimo.

Conversación con Nathan.

Me he pillado:

-colocando “etiqueta” a las personas (profesión)

-comparando (le va bien, éxito, triunfos, cuánto gana, etc.)

-dificultad para hacer amistades (trancas, timidez)

Según Nathan, yo habría generado una descalificación de la imagen paterna, que me lleva a rechazar las jerarquías, los jefes, las autoridades. Sin embargo, su descripción de casos clínicos con esas características me dejó dudas. Parece corresponder más al tipo “rebelde sin causa”, que se enfrenta a sus “superiores”, pero que no cuestiona el sistema en sí. Su definición implícita de “anarquista”, me figura más la de tipos pendencieros, productores de pandillas vandálicas. Es el concepto que más se asemeja al utilizado por los medios de comunicación (caricatura), y que es más asimilable y utilizado por el sistema (véase el caso de las barras bravas).

Por eso se sorprendió cuando le expliqué los fundamentos doctrinarios del anarquismo. Fue interesante la relación entre la cultura matrística de Maturana y la expresión de Reclus: “la anarquía es la madre del orden”.