domingo, 19 de abril de 1998

El miércoles 8 fui al funeral de mi abuelo, el Papo, quien falleció a los 86 años. La ceremonia estuvo a cargo del cuerpo de Bomberos; comenzó en la Séptima Compañía, para dirigirse al Cementerio General. Para entrar el féretro al Mausoleo de los bomberos, me pidieron que ayudara a llevarlo, junto con Gus, el papá, Rafael y dos autoridades bomberiles. Fue extraño, porque con el Papo nunca se desarrolló una relación de abuelo-nieto, por lo que no sentí pena; quizás un poco al ver afligidos a Rafael y a mi padre.
Esa noche fui al departamento de Mariana, y la esperé recostado en el living. Llegó como a media noche con su amigo Mauricio. La situación fue un poco tensa, pero él finalmente se marchó. Ella me besó y nos abrazamos; conversamos largamente y nos pasamos a la cama. Comencé a excitarme, pero, cuando Mariana comenzó a acariciar mi zona genital, se vino a mi mente el tema por lo que me había pasado la vez anterior en la ducha, y me enfrié totalmente. Me puse nervioso, traté de explicarle lo que me pasaba, y ella me calmó. Después de un rato, me concentré en tocarla para causarle placer, y, así, mis funciones volvieron a la normalidad. A la mañana siguiente, temprano, Mariana me despertó con un beso, ya que yo había dormido en el living. La acompañé al metro San Joaquín, y me encaminé al terminal de buses.
Nos volvimos a juntar el viernes en la noche, dormimos juntos, y la acompañé hasta las 16 horas del sábado. Nuevamente, llegué a su departamento el domingo como a las 20 horas. Fuimos a saludar a Omar y, de regreso, nos acostamos. Ella tuvo insomnio. El lunes, mientras yo fui a la consulta de Omar, Mariana buscó libros de Weber en la Biblioteca. Esa noche-madrugada hicimos el amor, con condón. El problema fue que la cama sonaba mucho, por lo que no fue muy tranquilo, ya que en el departamento estaba Marcia durmiendo en su pieza.
Hasta hoy hemos hablado cuatro veces por teléfono. Se cumplen dos semanas desde nuestro primer beso. Me gusta y la quiero. Por eso me inquietan sus preocupaciones, pues son asuntos que yo también me he planteado. Son cuatro temas:
1) Ambos somos enrollados y con tendencias depresivas. Quizás la mejor pareja sería alguien más “Light”, menos complicado, y más animoso.
2) Ella se urge por mi “cantidad” de relaciones anteriores; por la inestabilidad emocional que he mostrado hasta ahora. Dice que no quiere sufrir más por abandonos.
3) La distancia. Si trabajo en el sur, van a ser pocos los días que nos veamos.
4) Fragilidad económica. Para planificar como pareja y proyectarse, se requiere seguridad financiera.
Como dice el dicho: “salud, dinero y amor”. Estos tres deseos se interrelacionan entre sí. Para lo primero, hay que cuidarse, prevenir y controlarse periódicamente. Con respecto a lo segundo, es preciso contar con un trabajo que permita un ingreso monetario suficiente para todo lo básico; y, en cuanto a lo tercero, hay que cultivar las relaciones humanas, y, cuando el amor existe, desarrollarlo. Quiero pensar positivo, y creer que podré lograr y armonizar estos tres aspectos. Para esto es importante ser flexible, “avispado”, y tener capacidad de adaptación.

viernes, 17 de abril de 1998

Continuando con el análisis de mi biografía, es justo a los 7 años (1974) cuando a nivel mundial comienza el giro ideológico hacia posturas conservadoras. El idealismo de los sesentas, empieza a verse frustrado, y el desencanto lleva a la proliferación de grupos terroristas: las Brigadas Rojas, la Facción del Ejército Rojo (Alemania), etc. La década de los setentas finaliza con el movimiento Punk, y su consigna de “No futuro”. En 1973 está terminando la guerra de Vietnam y, en 1974 ó 75 se produce el genocidio en Camboya, bajo el gobierno de Pol Pot.
En Chile, luego del Golpe, viene la persecución de los disidentes, con miles de ejecutados, muertos, desaparecidos, torturados y exiliados. Al año siguiente, se produce la crisis con Perú, que condujo a una gran movilización de tropas hacia la frontera con dicho país.
Recuerdo la participación de mi papá en las movilizaciones de los camioneros en contra del gobierno de la UP. También, los enfrentamientos cerca de la casa, cuando nos escondíamos bajo las camas, y el bombardeo de la residencia de Allende en Tomás Moro.
En toda esta etapa, recibí los cuidados y el cariño de Bernarda, mi nana y empleada de la casa.
Mis mejores amigos fueron Rodrigo Pemjean, Jen Pfeifer, Igor Garib, y, al final, Gastón Madariaga.
Entre el final de la niñez y el comienzo de la adolescencia (pre-adolescencia) es cuando, aproximadamente, se me desencadenan los síntomas de neurosis obsesivo-compulsiva. A esa altura, mis abuelos estaban muertos y la casa de Limache era habitada por la familia de la tía Ully. Allí me mordió Koyak en mi mano derecha, cuando me acerqué a hacerle cariño. Por esos años, protagonicé una pataleta cuando el papá vendió el Chevrolet 56, auto que mantenía como “joyita”. En uno de esos veranos, fuimos con un Chevrolet 49 a Vichuquén, a una casa grande que había servido como discoteca. A esas vacaciones nos acompañó Jaime Guzmán, con quien, en esa época, éramos muy amigos. También fueron por algunos días mis primos Juan José y José Miguel, la Ully, Lorena Andwanter. Había una familia d amigos de mi papá, que tenían dos hijos, de 15 ó 16 años; un hombre y una mujer. Ella me gustaba, aunque lo único que me acuerdo es que era delgada y de pelo oscuro. Visitamos el pueblo de Vichuquén, y el hospital en donde el Fati había sido director. Conocimos a don Tránsito, y a una familia propietaria de tierras, en donde cabalgamos por un buen rato. En ese mes, estuve en cama con amigdalitis; un paco me puso una inyección, y supe de muchas historias de brujas, fantasmas, supersticiones y seres terroríficos.

jueves, 9 de abril de 1998

“Al tener que abandonar una institución que los cobijó por largos años, muchos sufren lo que se llama neurosis institucional.
Pertenecer a un lugar da garantías y seguridades de manera tal que la propia identidad se confunde con la de la institución” (Germán Zanghellini)

“Las necesidades pueden existir y no ser conscientes. No por eso dejan de estar ahí y expresarse. Somos más bien nosotros los que no sabemos interpretar su lenguaje”.
Aparecen, primero, como una desarmonía. Algo se ha roto en el equilibrio que nos mantenía tranquilos. Surge el anhelo de volver al equilibrio roto, la impaciencia, la angustia.
Si ésta se prolonga, aparecerá la frustración con rabia o la depresión. La agresión al otro o la agresión a sí mismo. Todo este proceso puede durar muy poco o mucho tiempo. Dependerá de la constitución y/o del carácter del individuo, de la educación, de su cultura.
Habrá que descubrir las necesidades no descubiertas, ignoradas o resistidas por el consciente y desarrollar los recursos para satisfacerlas o sublimarlas”. (Germán Zanghellini)

Esta tarde, en las habituales conversaciones con Santiago, reflexioné sobre cómo nos cambia la vida, las emociones y el ánimo, el tipo de pensamiento que sea hegemónico. Muchas veces, me veo envuelto en ideas negativas, pesimistas, derrotistas, perdedoras, entreguistas, con lo cual siento que soy dominado por los acontecimientos. En cambio, con un pensamiento positivo, optimista, ganador, luchador, generalmente percibimos que es uno el que controla las situaciones.
Este tema surgió después de contarle a Santiago mis diálogos con Mariana, en que yo le expresé mis temores por mi eventual viaje al sur. Miedo a estropear una relación que me gustaría fuera exitosa. Susto ante una pérdida de interés de ella o mío.

martes, 7 de abril de 1998

He llegado a la conclusión de que, si bien es importante y valiosa la coherencia, la congruencia, la consecuencia, el tratar de vivir de acuerdo a los principios e ideales, lo es más la capacidad de adaptación e innovación. Esto implica que es necesario ser más flexible y no evitar el cambio. Las rigideces y el dogmatismo, el estancamiento y la fosilización llevan a la neurosis y a la amargura. Esto no implica que haya que convertirse en un oportunista, ser “veleta”, acomodaticio o “chueco”. Lo que pasa es que nunca hay que olvidar que el objetivo es poder estar contento con uno mismo, con los demás y con la vida.

El sábado en la noche conocí a Mariana. Ella es alta, delgada, de tez blanca, pelo castaño claro y ojos mostaza. Llegó con Marcela y, casi de inmediato, nos pusimos a conversar. Lo hicimos toda la noche, y, si en un principio no era más que una rucia buena moza, para cuando se iba, ya me gustaba bastante. Creo que fue su conversación lo que me cautivó (lenguaje verbal, corporal y voz). Al día siguiente, la llamé a mediodía, para decirle que me había gustado hablar con ella y que quería verla antes de irme. Ella me invitó a su departamento, para después de almuerzo. Llegué como a las 19 horas, y nuestro diálogo fluyó con mucha facilidad. Cenamos tallarines con ensalada, acompañado con un vino blanco. Continuamos la charla, con temas relacionados a nuestros romances pasados, las respectivas familias, nuestros sueños e ideales, etc. Cuando estábamos retirando la mesa, me acerqué a ella en la cocina, y, como a la tercera vez que nos íbamos a cruzar, la miré y le di un abrazo cariñoso. Comenzamos a besarnos y a darnos caricias. Pasamos de la cocina al living, y, luego, a su cama. Entretanto, seguíamos contándonos nuestras vivencias y pensamientos. Es sorprendente la cantidad de cosas que nos unen. Ambos conocemos lo que es tener depresión; los dos estamos alrededor de los 30 años, solteros y sin hijos. Tanto ella como yo somos de izquierda y un poco “hipis”; nos gusta la soledad, leer y reflexionar. Nuestro ideal de pareja es con la mujer profesional, trabajando “fuera”, y el hombre apoyándola en el hogar, aunque sin dejar de desarrollar sus inquietudes. Creo que compartimos intereses intelectuales y de formas de vida. Cada uno, aunque proviene de familias de sector medio, “acomodadas”, es “desclasado, marginal e inconformista” Otra cosa muy significativa, es la coincidencia en el tema de las predicciones hechas por “brujas”. A ella le dijeron que su más prolongada y plena relación la tendría con un hombre alto, delgado, moreno y con hermosos ojos; que sería madre de una niña, que habría un piano en su casa, y que estaría rodeada de negritos. En mi caso, a mi mamá una bruja “vio” que yo me “casaría” con una mujer rubia. Además, Mariana me contó que me encuentra parecido a un medio hermano mayor, que falleció de cáncer a los 28 años, sobre todo en la sonrisa. A ella le gustaba mucho cuando niña.
Obviamente, también tenemos diferencias. Ella fuma, yo no. Le encantan los animales y las plantas, a mí no tanto. Dijo que es celosa, jodida y absorbente; así como intolerante y radical. Sus pololeos han sido pocos, pero largos, en cambio, los míos, varios y cortos.
Me gustó mucho estar abrazado con ella en su cama. Nos erotizamos mutuamente hasta la seis de la mañana, y, el lunes, desde las 13 hasta las 18 horas. Fue excitante, y, aunque no hubo penetración, lo pasamos placenteramente. Al final, ella no quería usar condón sino que practicar un coitus interruptus. Luego de discutirlo un rato, decidimos hacerlo mientras nos ducháramos. Allí pasó lo único penca de toda la historia: por primera vez en mi vida, no me excité ni mi pene tuvo erección. Me sentí muy mal, avergonzado y culpable, me bajó toda la inseguridad y el miedo a que tuviera una disfuncionalidad sexual. Estaba nervioso y perplejo. Ella se mostró un poco incómoda, pero también comprensiva. Le buscamos explicaciones: el temor a hacerlo sin condón; lo machucado que quedó el pene después de tanta refriega, el cansancio y falta de sueño; demasiadas expectativas; el apuro o poco tiempo que teníamos; el agua y la humedad, etc. En todo caso, me sirvió para darme cuenta lo mucho que ella me importa e interesa, y que Mariana es una linda persona. Yo quedé muy preocupado por el bochorno y sus consecuencias. Sin embargo, cuando nos besamos en la despedida, volví a sentir excitación, por lo que me tranquilicé un poco. Anoche y hoy, mientras recordaba el contacto físico con ella, tuve erección normal, me masturbé y llegué al orgasmo como siempre. Esto me relajó aún más, y me hace pensar que lo que ocurrió fue una especie de “impotencia” momentánea, y con causas muy puntuales, por lo que no creo que se vaya a repetir. En esto, la mente juega un papel decisivo, por lo que hay que pensar en forma positiva, optimista y ganadora. Quiero jugármela por esta relación, porque me proyecto mucho con ella. Siento que puede ser un amor grande y duradero. Por lo mismo, que resulte es para mí prioritario, con lo que mis otras ocupaciones deberán permitir que este vínculo se fortalezca. En lo más próximo, si el proyecto de pesca llega a ser un obstáculo para la realización del proyecto amatorio con Mariana, buscaré un trabajo más cercano geográficamente. Deseo intensamente que este encuentro se convierta en una pareja que se proyecte, ojalá, para lo que nos quede de vida. El sustento económico se puede conseguir en muchas partes, en cambio, una pareja a largo plazo y satisfactoria, es menos probable. Por lo mismo, el amor es lo primero, y lo que más se debe cuidar. Trataré de conciliar la labor de pesca con esta relación, pero tengo claro que el plazo es de unos cuantos meses. Sé que con Mariana apenas nos estamos conociendo, pero esto es lo que siento en estos momentos.
He llegado a la conclusión de que, si bien es importante y valiosa la coherencia, la congruencia, la consecuencia, el tratar de vivir de acuerdo a los principios e ideales, lo es más la capacidad de adaptación e innovación. Esto implica que es necesario ser más flexible y no evitar el cambio. Las rigideces y el dogmatismo, el estancamiento y la fosilización llevan a la neurosis y a la amargura. Esto no implica que haya que convertirse en un oportunista, ser “veleta”, acomodaticio o “chueco”. Lo que pasa es que nunca hay que olvidar que el objetivo es poder estar contento con uno mismo, con los demás y con la vida.

El sábado en la noche conocí a Mariana. Ella es alta, delgada, de tez blanca, pelo castaño claro y ojos mostaza. Llegó con Marcela y, casi de inmediato, nos pusimos a conversar. Lo hicimos toda la noche, y, si en un principio no era más que una rucia buena moza, para cuando se iba, ya me gustaba bastante. Creo que fue su conversación lo que me cautivó (lenguaje verbal, corporal y voz). Al día siguiente, la llamé a mediodía, para decirle que me había gustado hablar con ella y que quería verla antes de irme. Ella me invitó a su departamento, para después de almuerzo. Llegué como a las 19 horas, y nuestro diálogo fluyó con mucha facilidad. Cenamos tallarines con ensalada, acompañado con un vino blanco. Continuamos la charla, con temas relacionados a nuestros romances pasados, las respectivas familias, nuestros sueños e ideales, etc. Cuando estábamos retirando la mesa, me acerqué a ella en la cocina, y, como a la tercera vez que nos íbamos a cruzar, la miré y le di un abrazo cariñoso. Comenzamos a besarnos y a darnos caricias. Pasamos de la cocina al living, y, luego, a su cama. Entretanto, seguíamos contándonos nuestras vivencias y pensamientos. Es sorprendente la cantidad de cosas que nos unen. Ambos conocemos lo que es tener depresión; los dos estamos alrededor de los 30 años, solteros y sin hijos. Tanto ella como yo somos de izquierda y un poco “hipis”; nos gusta la soledad, leer y reflexionar. Nuestro ideal de pareja es con la mujer profesional, trabajando “fuera”, y el hombre apoyándola en el hogar, aunque sin dejar de desarrollar sus inquietudes. Creo que compartimos intereses intelectuales y de formas de vida. Cada uno, aunque proviene de familias de sector medio, “acomodadas”, es “desclasado, marginal e inconformista” Otra cosa muy significativa, es la coincidencia en el tema de las predicciones hechas por “brujas”. A ella le dijeron que su más prolongada y plena relación la tendría con un hombre alto, delgado, moreno y con hermosos ojos; que sería madre de una niña, que habría un piano en su casa, y que estaría rodeada de negritos. En mi caso, a mi mamá una bruja “vio” que yo me “casaría” con una mujer rubia. Además, Mariana me contó que me encuentra parecido a un medio hermano mayor, que falleció de cáncer a los 28 años, sobre todo en la sonrisa. A ella le gustaba mucho cuando niña.
Obviamente, también tenemos diferencias. Ella fuma, yo no. Le encantan los animales y las plantas, a mí no tanto. Dijo que es celosa, jodida y absorbente; así como intolerante y radical. Sus pololeos han sido pocos, pero largos, en cambio, los míos, varios y cortos.
Me gustó mucho estar abrazado con ella en su cama. Nos erotizamos mutuamente hasta la seis de la mañana, y, el lunes, desde las 13 hasta las 18 horas. Fue excitante, y, aunque no hubo penetración, lo pasamos placenteramente. Al final, ella no quería usar condón sino que practicar un coitus interruptus. Luego de discutirlo un rato, decidimos hacerlo mientras nos ducháramos. Allí pasó lo único penca de toda la historia: por primera vez en mi vida, no me excité ni mi pene tuvo erección. Me sentí muy mal, avergonzado y culpable, me bajó toda la inseguridad y el miedo a que tuviera una disfuncionalidad sexual. Estaba nervioso y perplejo. Ella se mostró un poco incómoda, pero también comprensiva. Le buscamos explicaciones: el temor a hacerlo sin condón; lo machucado que quedó el pene después de tanta refriega, el cansancio y falta de sueño; demasiadas expectativas; el apuro o poco tiempo que teníamos; el agua y la humedad, etc. En todo caso, me sirvió para darme cuenta lo mucho que ella me importa e interesa, y que Mariana es una linda persona. Yo quedé muy preocupado por el bochorno y sus consecuencias. Sin embargo, cuando nos besamos en la despedida, volví a sentir excitación, por lo que me tranquilicé un poco. Anoche y hoy, mientras recordaba el contacto físico con ella, tuve erección normal, me masturbé y llegué al orgasmo como siempre. Esto me relajó aún más, y me hace pensar que lo que ocurrió fue una especie de “impotencia” momentánea, y con causas muy puntuales, por lo que no creo que se vaya a repetir. En esto, la mente juega un papel decisivo, por lo que hay que pensar en forma positiva, optimista y ganadora. Quiero jugármela por esta relación, porque me proyecto mucho con ella. Siento que puede ser un amor grande y duradero. Por lo mismo, que resulte es para mí prioritario, con lo que mis otras ocupaciones deberán permitir que este vínculo se fortalezca. En lo más próximo, si el proyecto de pesca llega a ser un obstáculo para la realización del proyecto amatorio con Mariana, buscaré un trabajo más cercano geográficamente. Deseo intensamente que este encuentro se convierta en una pareja que se proyecte, ojalá, para lo que nos quede de vida. El sustento económico se puede conseguir en muchas partes, en cambio, una pareja a largo plazo y satisfactoria, es menos probable. Por lo mismo, el amor es lo primero, y lo que más se debe cuidar. Trataré de conciliar la labor de pesca con esta relación, pero tengo claro que el plazo es de unos cuantos meses. Sé que con Mariana apenas nos estamos conociendo, pero esto es lo que siento en estos momentos.

jueves, 2 de abril de 1998

No es sencillo analizar la propia biografía. El ejercicio de tomar distancia de nuestras propias vivencias, es un trabajo nada fácil.
Yo nací el año de la proclamación del manifiesto Hippie, su apogeo o clímax; con la muerte del Che Guevara, de Violeta Parra. La revolución cultural china, la guerra de los seis días en Israel y el comienzo de la hambruna en Biafra, fueron acontecimientos de ese año. En lo musical, los Beatles lanzaron Sargent Pepper’s Lorely Hearts Club Band, y Jimi Hendrix, Experience; se realizó el recital de rock en Monterrey.
Cuando yo era una guagua falleció mi abuela Amanda Baleisan, debido a un cáncer del páncreas. A la mitad de mi niñez (6 años) sobrevino el golpe de Estado de 1973, con toda la violencia que ese hecho conllevó. Ese mismo año se produjo la llamada Crisis del Petróleo, y comenzó la preocupación mundial por el deterioro del medio ambiente. Hacia el final de mi niñez, triunfó la revolución sandinista, y se produjo el conflicto fronterizo con Argentina, que nos tuvo al borde de la guerra, y que terminó con una mediación papal. En lo familiar, hace poco habían muerto mis abuelos fati y muti, terminando abruptamente las vacaciones hermosas en Limache. En el colegio, pasaba del atletismo al básquetbol, y comenzaba a tomar clases de guitarra y pintura. Esa época debe haber sido la de las excursiones al cerro Manquehue, y de mi “interés” por Carmen Paz, vecina de Gastón. Eran los años de la onda disco, de la “Consulta”, del inicio de la política neoliberal de la dictadura.

miércoles, 1 de abril de 1998

Conversando con Santiago, él afirmó que hasta hoy nunca le ha fallado una conquista o seducción. Agregó que siempre efectúa una observación, selecciona la mujer objetivo, planifica estrategias y utiliza mecanismos organizados de atracción. Chago ha sido mujeriego desde los 18 años. Pienso que con él puedo aprender algo sobre cómo “conseguir” a la mujer que me gusta. Hasta el momento he sido demasiado pasivo al respecto; casi diría que han sido ellas las que me han escogido para andar o pololear. He dejado este asunto casi totalmente a la “suerte”, al “devenir” o a “como se den las cosas”; lo cual no es ni ser espontáneo ni ser organizado. Es, simplemente, no asumir las situaciones, no hacerse responsable. Se puede asegurar que en el tema de las relaciones amorosas o sexuales con las féminas, si uno quiere lograr objetivos, tiene que, como en cualquier proyecto, planificar, organizarse, programar y aprender técnicas. Por ejemplo, hay que tomar en cuenta la tremenda influencia que tiene el lenguaje no verbal, corporal y el manejo de la voz. Otra cosa es que es necesario programarse en pensamiento positivo, ganador, optimista.
He estado completando el gráfico-balance 1967 a 1988, es decir, de mis primeros 30 años y medio. Hay varias cosas pendientes, que espero llevar a cabo antes que finalice el siglo. Entre ellas, están:
Obtener la Licenciatura en Información Social
Pololear por lo menos un año con la misma mujer
Retomar contacto con personas que me han querido: Bernarda, etc.
Retomar vínculo con ex compañeros de estudios: CSPN, Ingeniería, Periodismo.
Retomar relación con ex amores que sufrieron con mi alejamiento: Manuela, Quica, Carmen, Margarita, Graciela.
Retomar lazos con amistades alejadas: Isabel, Rodrigo, Jean, Vicente, Daniel, Carlos, Miguel, etc.
Estrechar los lazos familiares con hermano(as), primos(as), tíos(as), papá y mamá.
Cultivar las amistades: visitas, telefoneo, cartas, saludos, etc.

Debo reconocer que he pecado de ser ingrato, utilitarista y oportunista. Hay muchas personas que me tienen cariño, y que se pondrían contentas con que yo las visitara. Hay veces que se me olvida lo rico que es entregar amor; no sólo recibirlo hace bien.
Con el dibujo de las situaciones más significativas de mi vida, y con los hitos, es más fácil analizar mi desarrollo vital.