jueves, 2 de abril de 1998

No es sencillo analizar la propia biografía. El ejercicio de tomar distancia de nuestras propias vivencias, es un trabajo nada fácil.
Yo nací el año de la proclamación del manifiesto Hippie, su apogeo o clímax; con la muerte del Che Guevara, de Violeta Parra. La revolución cultural china, la guerra de los seis días en Israel y el comienzo de la hambruna en Biafra, fueron acontecimientos de ese año. En lo musical, los Beatles lanzaron Sargent Pepper’s Lorely Hearts Club Band, y Jimi Hendrix, Experience; se realizó el recital de rock en Monterrey.
Cuando yo era una guagua falleció mi abuela Amanda Baleisan, debido a un cáncer del páncreas. A la mitad de mi niñez (6 años) sobrevino el golpe de Estado de 1973, con toda la violencia que ese hecho conllevó. Ese mismo año se produjo la llamada Crisis del Petróleo, y comenzó la preocupación mundial por el deterioro del medio ambiente. Hacia el final de mi niñez, triunfó la revolución sandinista, y se produjo el conflicto fronterizo con Argentina, que nos tuvo al borde de la guerra, y que terminó con una mediación papal. En lo familiar, hace poco habían muerto mis abuelos fati y muti, terminando abruptamente las vacaciones hermosas en Limache. En el colegio, pasaba del atletismo al básquetbol, y comenzaba a tomar clases de guitarra y pintura. Esa época debe haber sido la de las excursiones al cerro Manquehue, y de mi “interés” por Carmen Paz, vecina de Gastón. Eran los años de la onda disco, de la “Consulta”, del inicio de la política neoliberal de la dictadura.

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