viernes, 17 de abril de 1998

Continuando con el análisis de mi biografía, es justo a los 7 años (1974) cuando a nivel mundial comienza el giro ideológico hacia posturas conservadoras. El idealismo de los sesentas, empieza a verse frustrado, y el desencanto lleva a la proliferación de grupos terroristas: las Brigadas Rojas, la Facción del Ejército Rojo (Alemania), etc. La década de los setentas finaliza con el movimiento Punk, y su consigna de “No futuro”. En 1973 está terminando la guerra de Vietnam y, en 1974 ó 75 se produce el genocidio en Camboya, bajo el gobierno de Pol Pot.
En Chile, luego del Golpe, viene la persecución de los disidentes, con miles de ejecutados, muertos, desaparecidos, torturados y exiliados. Al año siguiente, se produce la crisis con Perú, que condujo a una gran movilización de tropas hacia la frontera con dicho país.
Recuerdo la participación de mi papá en las movilizaciones de los camioneros en contra del gobierno de la UP. También, los enfrentamientos cerca de la casa, cuando nos escondíamos bajo las camas, y el bombardeo de la residencia de Allende en Tomás Moro.
En toda esta etapa, recibí los cuidados y el cariño de Bernarda, mi nana y empleada de la casa.
Mis mejores amigos fueron Rodrigo Pemjean, Jen Pfeifer, Igor Garib, y, al final, Gastón Madariaga.
Entre el final de la niñez y el comienzo de la adolescencia (pre-adolescencia) es cuando, aproximadamente, se me desencadenan los síntomas de neurosis obsesivo-compulsiva. A esa altura, mis abuelos estaban muertos y la casa de Limache era habitada por la familia de la tía Ully. Allí me mordió Koyak en mi mano derecha, cuando me acerqué a hacerle cariño. Por esos años, protagonicé una pataleta cuando el papá vendió el Chevrolet 56, auto que mantenía como “joyita”. En uno de esos veranos, fuimos con un Chevrolet 49 a Vichuquén, a una casa grande que había servido como discoteca. A esas vacaciones nos acompañó Jaime Guzmán, con quien, en esa época, éramos muy amigos. También fueron por algunos días mis primos Juan José y José Miguel, la Ully, Lorena Andwanter. Había una familia d amigos de mi papá, que tenían dos hijos, de 15 ó 16 años; un hombre y una mujer. Ella me gustaba, aunque lo único que me acuerdo es que era delgada y de pelo oscuro. Visitamos el pueblo de Vichuquén, y el hospital en donde el Fati había sido director. Conocimos a don Tránsito, y a una familia propietaria de tierras, en donde cabalgamos por un buen rato. En ese mes, estuve en cama con amigdalitis; un paco me puso una inyección, y supe de muchas historias de brujas, fantasmas, supersticiones y seres terroríficos.

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