sábado, 31 de octubre de 1992

Segundo semestre de 1992

El pasado viernes 17 de julio de 1992, se realizó en la noche una fiesta en la casa que habitan Víctor y Carola. El motivo era la despedida que el 5º de Periodismo le hacía a los egresados. Estando en el living, Lucho comenzó a insistir en que yo debía ser la segunda voz o coro de él. Que yo podía llegar a ser como Ringo Star. Yo me reí y le expliqué que sería muy difícil o imposible ya que yo soy muy desafinado. El agregó que yo tenía buen timbre, cosa que me impresionó; pensé que debía haber sido un falsete que me escuchó el cantar (tararear) un aria. Junto a nosotros, acostada en un sofá, estaba la Isabel Miquel, quien de pronto dijo algo como que yo podía hacer muchas cosas muy bien, pero que yo tenía esas cualidades atrapadas.

Eso me impresionó, porque lo asocié con mis reflexiones acerca de la neurosis y de mis trancas. Eso significa que la gente percibe que en mí ocurre ese fenómeno. Que yo poseo muchas potencialidades latentes que yo mismo reprimo, censuro, critico, atasco, freno, limito, tapo, etc. Esa tensión me trastorna y produce ansiedad, angustia, apatía, temores…

Quiero escribir cosas significativas, que me impacten o llamen mucho la atención.

El domingo 19 de julio del 92 me topé en la casa de Julio con un libro de Reich sobre sexualidad y jóvenes. Una cosa que concentró mi lectura fue un capítulo dedicado a la masturbación. Ellos porque yo siempre me he masturbado bastante, incluso hasta hoy hay períodos en que lo hago una vez al día. En el texto, como ya lo sabía, se afirma que el onanismo es natural y normal durante la adolescencia, pero que si sigue con mucha frecuencia pasado más o menos los 18 años es síntoma de que algo no anda armónicamente. Esto porque a partir de allí uno debería, para estar bien, tener unas tres relaciones sexuales a la semana.

En mi caso, mi primera relación sexual fue casi a los 21 años, con una amiga, Claudia Gin. Desde esa fecha he tenido coitos con otras tres mujeres: Claudia Soto, Manuela y Patricia. Con las dos primeras, con las cuales pololeé, tenía sexo más o menos seguido y en verdad en esas épocas me masturbé menos.

En el libro se hablaba de la masturbación excesiva y de los amores platónicos como cosas que muestran desajustes. Ambas cosas las he tenido, posiblemente a causa de no haber tenido relaciones fluidas con mujeres. Yo era extremadamente tímido y quedado. En las fiestas, de época de colegio, nunca me atrevía a sacar a bailar a las niñas y si bailaba con alguna me quedaba mudo todo el rato.

Mientras mis amigos “atracaban” con alguna niña, yo me quedaba en un rincón apestado y enojado conmigo y las circunstancias.

En cuanto a los amores platónicos, yo siempre tuve alguno: en el colegio (Marcela Peña, Cintia Stock, Claudia Carbonell, Romy Bartholomaus, entre otras), en Maitencillo (Gabriela, Cote, etc.), en la universidad (Antonia Subercaseaux y otras). Me pasaba unas tremendas películas, soñaba despierto y me emocionaba hasta las lágrimas al escuchar boleros. Hasta llegué a decir que los amores platónicos era mejor no llegar a conocerlos nunca, porque a si no se acabaría esa fantasía o ilusión, ese ideal. De eso conversaba harto con Jorge Sanhueza, quien escribía cartas a sus amadas, las que después quemaba.

Ahora que ya creía superado esas ilusiones, me ocurrió que conocí a una galla en una fiesta y me sentí “enamorado” de inmediato. Era un depto. de una amiga del Pepe que despedía a una conviviente que se iba a Temuco. Ahí conocí a Marimer, con quien cruzamos miradas y conversamos. El Pepe bailó con ella toda la noche, pero ella igual se me acercaba.

Cuando con el Pepe nos fuimos medio curados y volados caminando, él me dijo que pensaba que elle “quería” conmigo. Con eso no dejé de pensar en ella. Unos días después, cuando me venía en el Metro a la casa de Roberto, me bajé en la plaza Italia y caminé hasta su casa. Ella me recibió un rato, conversamos y la acompañé caminando. Después pasaron otros días y la invité a tomar vino navegado en la Tasca. Transcurrieron otros días y quedamos de ir a música medieval y al teatro. Después de esos espectáculos, compramos vino y fuimos a su depto. Allí estaba su conviviente, Claudia, con un amigo. Fumamos unos cuetes y empecé a observar a Marimer y a encontrarla poco atractiva; me cuestioné mi gusto por ella, la hallé gorda y posera, etc. En definitiva, se me pasaron todas las ganas amorosas y sexuales hacia ella. Fue traumático el cambio de percepción. La duda es que si el efecto de la yerba fue ver cosas que no había visto, las que destruyeron la ilusión que yo tenía de ella o si con la marihuana tuve un fenómeno de “hiperobjetabilidad”, como dice el Flin.

Hace 43 días cumplí 25 años. En teoría, ahora soy un joven-adulto y estoy entrando en la segunda edad. Llevo vivido un tercio de lo que en potencia se estima que subsistirá mi generación.

He pasado por un año de enseñanza pre básica, por ocho de básica, cuatro de educación media y siete de superior. Eso más un año de memorista.

Mis primera erecciones comenzaron como a los doce años y el inicio de las eyaculaciones fue a los trece. Hasta ahora me masturbo con frecuencia.

Me parece que nunca antes había trabajado por honorarios. Comencé a hacerlo este verano recién pasado durante tres meses en El Diario. Fue mi práctica profesional, la cual la había postergado por un año. Obtuve $ 80.000 mensuales, con los cuales cubrí todos mis gastos: carrete, locomoción, aseo e higiene, comida. Ahorré $ 130.000 y me compré una batería usada el 6 de junio.

Mecanismos

Rituales

-El vaso: absorber hasta la última gota con tal de tener la “mente limpia”.

-Puertas/tapas: abrir o cerrar sólo hasta tener la “mente limpia”. Si no, se repite hasta que resulte.

-Las manos: se sienten las manos contaminadas, entonces hay que lavarlas, soplarlas o escupirlas.

-El soplido: se usa para “limpiar” los objetos importantes o de uso cotidiano o muy íntimo (cercano).

-Movimiento de cejas: se mueven hasta que la “mente está libre”.

-Absorción de aire.

-Movimiento de mandíbula.

-Concentrarse en una imagen “positiva”: actor, personaje público, alguien de reconocida virtud.

Uso de actores importantes para “tapar” las imágenes o emociones negativas.

Antes:

-Agitación de la cabeza.

-Toser fuertemente.

-Frotar la mano derecha contra la frente.

-Empuñar las manos con fuerza.

Temores:

-Miedo a la oscuridad: que llegue alguien a hacerme daño o dolor, sufrimiento. Que pueda causar la muerte. Horror a las apariciones de seres no existentes. Sólo lo supero ocupando la mente en otros pensamientos o actos. Por ejemplo, temas políticos o amorosos. Se me pone la carne de gallina y acelera la respiración, angustia. Presencia cercana que está al acecho. Me lleva a actuar en forma vigilante y expectante, tomando medidas de seguridad.

-Hubo una época cuando niño en que sentía una angustia y sufrimiento muy grandes al sentirme inseguro de mi masculinidad. Lucha por convencerme de que no era niña. En las noches antes de quedarme dormido.

-Siempre me causó mucho miedo luego de ver películas de terror. Siempre tenía la leve posibilidad de que fuera cierto. Temía que ocurriera algo.

-Remito a películas de terror o de ciencia ficción en donde las personas cambian física o mentalmente (comportamiento debido a estímulos externos).

-Doy vida a objetos, sentimientos. Contrario al razonamiento. Superstición.

-Tocar o no tocar un objeto. Pasar o no pasar por un lugar; por un lado u otro. Pisar una marca.

No puedo hacer nada mientras esté la idea perturbadora deambulando.

Oración:

“Ningún cambio, influencia o consecuencia”

“Nunca cambiar, ni física ni mentalmente, ni amorosa ni sexualmente”

“Mejor, más bueno, más inteligente, el de antes, el de siempre”

“Que no me afecte y altere en nada”

“Sólo cambiar para mejorar”

Falta de confianza y seguridad en sí mismo.

Afán de fama, de trascendencia, de gloria.

La humildad. Requiere esfuerzo.

La búsqueda de ser querido, amado.

Temor a la negación o desaprobación.

Búsqueda de compasión y autocompasión.

El constante “llegar atrasado”.

Fallas:

-Postergar los trabajos por el temor a la mediocridad, que se auto-justifica cuando se hace a última hora, apurado y sin las condiciones óptimas.

-Necesidad de atención. Emoción al pensar que se están fijando en uno.

-Honor, gloria y fama: emociones gratificantes.

-La inmovilidad, la postergación, coartan la voluntad.

-Hacerse el interesante.

Fisiológico:

-Problemas de respiración. Sensación de ahogamiento.

-Dolores de cabeza al ir al centro.

Me he percatado que aún utilizo pequeños gestos con los ojos, cejas y boca-mandíbula, como formas de protección ante ideas sobre cosas que no deseo que me ocurran, que no quiero ser o acerca de algo que deseo se haga realidad. El problema que es mecanismo tan automático y sutil que muchas veces sólo me doy cuenta a posteriori.

Es curioso, pero creo que está ligado con algo sobre lo que he pensado y leído: la fragilidad del ser humano. Parece que fue E. Fromm quien escribió que ante esa situación, los seres humanos adoptan voluntad de dominio-sumisión o si no, relaciones de respeto mutuo igualitarias. Algo relacionado reflexionó A. Adler en el sentido de la voluntad o afán de dominación y el instinto a la comunidad. Formas de protección y de alcanzar objetivos deseados, formas de satisfacer necesidades vitales.

Otro fenómeno asociado al asunto de los gestos es el de la fuerza de las ideas-palabras como potenciadotas del futuro. Como que al pensar en algo, eso tuviera la posibilidad real de ocurrir. En cierta forma, no obstante es así, porque siempre existe la posibilidad de que a uno le pasen cosas que a uno no le gustan. Lo raro es sentirse tranquilo por una cierta inmunidad o resguardo que otorga la acción gestual o discursiva. Hay una especie de no querer aceptar o no conformarse con el hecho de la fragilidad innata, con que efectivamente las cosas puede que no salgan como uno desea, con el consiguiente dolor, sufrimiento o frustración.

Somos inmensamente frágiles, débiles y, al mismo tiempo, amamos la vida y anhelamos la dicha. Deseamos evitar el dolor y actualizar nuestras potencialidades. Poseemos enormes capacidades para desarrollarnos. Esa fragilidad nos induce a relacionarnos con nosotros mismos y con los demás de ciertas maneras. En dimensión intrapersonal, puede ser conflictivo o armonioso; lo mismo en la dimensión social.

Así como un psiquiatra libertario explicaba que la neurosis es producto de la represión y censura del artista que en potencia todos somos, Maturana dice que se produce cuando prima la competencia, el conflicto, el rechazo, por sobre el amor, la convivencia, la aceptación en la sociedad.

Ser perfeccionista es neurótico en cierta forma. Querer que las obras resulten bien es lógico, pero cuando ese deseo entorpece u obstaculiza el trabajo, es enfermizo.

Helena dijo que yo era una persona linda, transparente, inocente. Pero, que, al mismo tiempo, establezco distancia con la gente, como para no involucrarme demasiado, como observando desde fuera las situaciones. Yo creo que son temores que llevo conmigo; como tratar de no exponerme mucho porque puede hacerme daño. Es como ponerse guantes para manipular las cosas por temor a herirse las manos. O incluso no tocarlas por ese miedo. Y lo lógico es, al contrario, aprender a utilizar de tal manera las manos de forma de cuidarlas al manipular los objetos. Las eventuales heridas cicatrizan o en las zonas de contacto fuerte la piel genera los callos.

Helena y otras personas, como Mónica y Cecilia, me han dicho que soy como un niño: juguetón, tierno, regalón, etc. Pero también han señalado que tengo cosas muy maduraz, como la racionalidad, la prudencia, la responsabilidad.

El sábado pasado (26/IX/92) fue la despedida de la Cecilia en su casa. El Pepe convidó pitos y comencé a fumarlos con la Marcela. Le expliqué que la mayoría de las veces me iba en la “autista” y que las menos de las ocasiones me ponía super conversador y activo. Entonces, ella me dijo que de manera natural yo era un poco autista.