lunes, 28 de junio de 1999

Síntoma de ataque de pánico: sensación de estar soñando o deformación de la percepción.

Fobia social

Síntomas corporales: sensación de irrealidad (ficción) o de estar separado de uno mismo (despersonalización)

(Nathan: disociación, por sentirse incómodo o a disgusto)

Síntomas cognitivos: me veo fuera de lugar; parezco estúpido; no encajo bien; seré rechazado; parezco incompetente; parezco nervioso; estoy muy avergonzado, muy callado; parezco aburrido; no soy atractivo.

viernes, 25 de junio de 1999

Ayer fue uno de esos días mentalmente tormentosos, en que me ataca la desesperación, el desasosiego y la angustia. El choque entre mis auto exigencias de perfeccionismo y mi sensación de impotencia me genera una tensión muy fuerte. Lo que gatilló ese estado fue la Memoria; para mí la autogestión es un tema trascendental y desearía aportar de buena manera a su expansión, pero la historia muestra que es una empresa dificilísima, y dudo que mis capacidades actuales estén a la altura de las circunstancias.

Anoche soñé que al entrar a una estación de TV se extraviaba mi cédula de identidad, por lo que no podía acompañar a mis pares, y tenía que deambular por otras dependencias hasta esperar que salieran. Después de andar vagando, la Cecilia me llevó a una oficina en que tenían un archivo con muchos carnés míos, pero con fotos de cuando era niño, en las que, cómicamente, aparecía con anteojos. El papá de mi amiga también apareció en el sueño.

Otras escenas de los sueños tienen que ver con el puerto, mujeres, el barrio de mi niñez y el encuentro con una dependienta de un local en que vendían artículos de cuero. Yo pedí ver un llavero, pero cuando me dijo el precio, lo encontré muy caro y lo devolví. Al notar que la niña me trataba con especial atención, le solicité que me mostrara un cinturón. Cuando fui a observarlos, me di cuenta de que ella se empolvaba la cara. Lo divertido fue que, mientras estábamos conversando, yo me desperté, pero, mentalmente seguí el diálogo por un instante. Pero, en ese momento, tomé conciencia de que la gracia del sueño es que los acontecimientos ocurren “como” si fueran independientes a nuestra voluntad, lo que los hace aparecer como conformando un mundo que tiene sus propias “leyes”. En cambio, en la vigilia, al imaginar situaciones, es uno quien las crea y “maneja”.

Volviendo al sueño del carné de identidad, me parece que, en un momento, yo estaba como en un camarín de periodistas, y creo que vi al Pepe y a otros del canal 13. Recorrí algunos pasillos y llegué a unos grandes salones con animales, pero que eran una especie de hologramas.

Hoy, al prepararme el desayuno, pensé que no debería descartar ninguna posibilidad para mi vida después de este proceso de Memoria – Examen de Grado. Tengo 32 años, soy soltero, no tengo hijos, y estoy –creo- con buen estado físico. Me gustó mucho pensar en volver a estudiar en la Universidad. Podría ser Antropología, Sociología o Economía. Llegué a ello reflexionando sobre el ofrecimiento de Mauricio para hacerle clases de matemáticas a su polola. De ahí, pasé a la idea de dedicarme a hacer clases para preparar las pruebas de aptitud (verbal, matemáticas e historia de Chile) y la específica de ciencias sociales. Para volver a entrar a la universidad, tendría que averiguar en alguna tradicional (no privada), fuera de Santiago, si necesito volver a dar la PAA, y la probabilidad de conseguir crédito.

Por el momento, en los próximos tres meses (julio, agosto, setiembre) mis ocupaciones serán: elaborar la Memoria, estudiar para el Examen, conseguir la materia que me falta (Vlas y Tito), arreglar mi bicicleta, pintar las cajitas de madera (regalarle una a la Rosario U.), colaborar con el Chago; bailar en fiestas, caminar por los cerros, y playas, visitar a personas con vínculos significativos, leer y estudiar materias de mi agrado; confeccionar un artículo para Ximena; tocar guitarra, pintar.

miércoles, 23 de junio de 1999

Ayer tuve deseo de subir el cerro a cuyos pies se encuentra la casa de la tía Ully. Anoche vi la película “El pequeño Buda”. Hoy, al caminar por los senderos del monte, capté que efectivamente la naturaleza “ilumina”. Así como he tomado conciencia de la importancia de los vínculos sociales, con lo que Weinstein llama “personas unidas por vínculos significativos”, hoy hice conciencia de lo fundamental que es la relación con la naturaleza. Es esa sensación de plenitud, armonía, satisfacción, goce, que se logra al conversar, reir, estar con amistades, la cual también se palpa al caminar por un bosque, escalar una montaña, correr por una pradera o jugar con las olas en una playa. Son cosas que el sistema relega a los fines de semana o las vacaciones. Yo me rebelo radicalmente con esa imposición del sistema económico. No estoy dispuesto a ser esclavo del trabajo, y menos del que es alienado. Por mi opción, la sociedad me condena a dificultades que en este sistema implica contar con poco dinero y en forma irregular. Obstáculos, obstrucciones, problemas, posibles carencias y complicaciones; se me hará más improbable el acceso a bienes y servicios, a herramientas e instrumentos. En estas condiciones sería muy poco probable encontrar pareja, una mujer que esté dispuesta a comprometerse con alguien que lleve esta forma de vida.

Para este método de existencia, se requiere bastante autodisciplina. Como los trabajos siempre serán temporales, ocasionales y esporádicos, es necesario crearse una propia previsión de salud. Tendría que depositar en una cuenta de ahorros el 10 ó 20 por ciento de cada remuneración. Sobre todo, pensando en las periódicas visitas al dentista o a un consultorio, posta o policlínico. La jubilación o pensión de vejez no la considero, ya que, como mis abuelos, pretendo trabajar hasta el día de mi muerte. En cuanto a las enfermedades catastróficas o graves, podré vivenciar la experiencia de un indigente en un hospital público.

Otra pata de mi proyecto vital es el estudio sistemático de ciencias sociales, arte y literatura, junto con matemáticas y salud (alimentación, biología, primeros auxilios, etc.).

Además, contempla la elaboración de textos, documentos, artículos, reportajes, referidos a todas las aristas y facetas de los fenómenos cooperativos, mutualistas, sindicales y autogestionarios. También me interesa el tema de los oficios, labores o trabajos en la vida de la gente sencilla. En este aspecto, es indispensable conseguir una cámara fotográfica y practicar sobre la base de la teoría fotográfica.

Fue emocionante leer un artículo acerca del Canto General de Neruda mientras estaba arriba del cerro. El objetivo de ser voz de los que el sistema mantiene en el silencio me identificó plenamente; difundir la vivencia de los ignorados, invisibles u ocultados por la cultura hegemónica. Pero a mí me gustaría ir más allá de Neruda, es decir, no sólo compartir con la gente humilde, sino que llegar a trabajar con ellos, codo a codo. Mi paso por San Antonio me mostró que eso es difícil, por dos motivos principales: por una parte, en cada labor se requieren destrezas especiales, bastante fuerza y una habilidad que significa bastante tiempo de práctica. Por otro lado, la diferencia cultural es grande, lo que hace surgir la “barrera” que obstruye el encajar, el acoplamiento, la compenetración y empatía. Si bien, entonces, se puede considerar como un concepto “límite”, el intento me parece totalmente válido.

Llevar adelante este proyecto implica, además, escoger una zona geográfica prioritaria, que conjugue un clima adecuado, diversidad de paisajes (mar, llanos, montañas) y la proximidad a personas con vínculos significativos. Hasta ahora, sin lugar a dudas, estas características corresponden al área comprendida entre el valle del río Aconcagua hasta el valle del río Maipú, y desde el océano Pacífico hasta la cordillera de Los Andes.

Una vez entregada mi Memoria, y después de intentar aprobar el Examen de Grado de Periodismo (o sea, a más tardar en mayo del 2000) retomaré la puesta en práctica de mi proyecto vital.

Otras “patitas” de mi proyecto vital es retomar el contacto y colaboración con el “movimiento” libertario y con el mundo del cooperativismo, de la mutualidad y fenómenos de economía solidaria.

En el tema vivienda, alojamiento, estaré libre de la preocupación por tener un hogar propio. Bastará con visitas, allegamiento o arriendo temporal de piezas. Con respecto a vehículo, tengo que rearmar mi bicicleta y listo. Quiero bailar una vez a la semana, y volver a dibujar y pintar.

lunes, 21 de junio de 1999

Ser volado, pajarón y poco observador. Si no se observa bien o no se toma conciencia, es casi como si para uno esa cosa o situación no existiera.

Hace doce días que cumplí 32 años.

Jean Cocteau dijo que “vivir es una caída horizontal”. También expresó: “Sin el opio, los proyectos: matrimonio, viajes, me parecen tan dementes como si alguien que se cae por la ventana deseara vincularse con los ocupantes de las habitaciones ante las que pasa”.

Los días pasan desesperadamente rápidos.

El aprendizaje dura toda la vida, en todos los aspectos: intelectual, emocional, vivencial.

Tomar conciencia requiere un esfuerzo especial, una voluntad, una reflexión.

Hice una lista con mis últimas “tomas de conciencia”:

-En el colegio fui lo que los gringos llaman un “nerd”. No tenía idea de lo que implicaba la “vida real”. En mi hogar era regalón de mi nana y de mi mamá, sobre protegido y con todas mis necesidades cubiertas en forma “natural”.

-Como durante el colegio no hubo nada que no pudiera entender, me sentí menoscabado en Ingeniería, cuando no lograba dominar la materia en Cálculo I y Geometría II. Además, al reprobar, me desilusioné de mí mismo y dudé de mis capacidades. También, consideraba que era demasiado esfuerzo para algo que no me proyectaba.

-La experimentación de vacío existencial, absoluta absurdidad, sin sentido, la tuve recién como a los 27 años, siendo que, hay mucha gente que ya se da cuenta de eso a partir de los 17.

-He sido muy cómodo y flojo para muchas cosas.

-Como dice Ortega: “Yo soy yo y mi circunstancia”. Hay personas que pareciera que moldean su circunstancia, en cambio, existen otros que se ven como que ésta dominara su ser. En estos últimos me ubicaría yo en lo que ha sido mi juventud; como en un ir a la deriva, sin manejar el timón.

-Mediocridad y desapasionado. En deportes (básquetbol), música (guitarra), artes (dibujo) he sido inconstante, penca o poco esforzado.

-Mi mayor vocación: ser agente de cambio social, es tremendamente difícil de concretar y satisfacer. Es relativamente fácil sentirse frustrado por considerar que no se puede aportar para transformar la sociedad. Además, siempre está la duda de que si los principios que uno sustenta sean realmente beneficiosos para el mundo.

-En mi relación con mujeres he sido demasiado despreocupado, desatinado y desatento. Como que nunca me la he jugado por un compromiso.

-Ahora estoy “cachando” que los fenómenos síquicos, los trastornos sicológicos siempre tienen relación con una herencia biológica, y con un contexto, ambiente o entorno social. Por esto, no habría que culparse tanto ni auto compadecerse.

-Importancia de las relaciones y vínculos sociales y familiares.

Lo perjudicial que es el aislamiento.

-Condicionamientos que vienen por subcultura y sector de la clase social.

-No contar con ninguna “competencia”, “destreza”, “especialidad”, “dominio de alguna técnica”, arte u oficio.

-En el “mar de conocimientos con un centímetro de profundidad”, falta asociar, ligar distintas lagunas o áreas: ciencias con arte, literatura, filosofía, música, historia.

jueves, 17 de junio de 1999

Después del examen de octubre, sea cual sea el resultado, quiero volver a conectarme con las redes de economía solidaria, ecología, cooperativismo, libertarias, para darle sentido a mi accionar. Me propongo visitar a Rodrigo Sandoval, a la Confecoop, conectarme al diálogo sobre autogestión en Internet, vía Coco y Roberto Fernández. Paralelamente a esto, trabajar unas cinco horas diarias, para lograr unos 120 mil pesos mensuales.