Ser volado, pajarón y poco observador. Si no se observa bien o no se toma conciencia, es casi como si para uno esa cosa o situación no existiera.
Hace doce días que cumplí 32 años.
Jean Cocteau dijo que “vivir es una caída horizontal”. También expresó: “Sin el opio, los proyectos: matrimonio, viajes, me parecen tan dementes como si alguien que se cae por la ventana deseara vincularse con los ocupantes de las habitaciones ante las que pasa”.
Los días pasan desesperadamente rápidos.
El aprendizaje dura toda la vida, en todos los aspectos: intelectual, emocional, vivencial.
Tomar conciencia requiere un esfuerzo especial, una voluntad, una reflexión.
Hice una lista con mis últimas “tomas de conciencia”:
-En el colegio fui lo que los gringos llaman un “nerd”. No tenía idea de lo que implicaba la “vida real”. En mi hogar era regalón de mi nana y de mi mamá, sobre protegido y con todas mis necesidades cubiertas en forma “natural”.
-Como durante el colegio no hubo nada que no pudiera entender, me sentí menoscabado en Ingeniería, cuando no lograba dominar la materia en Cálculo I y Geometría II. Además, al reprobar, me desilusioné de mí mismo y dudé de mis capacidades. También, consideraba que era demasiado esfuerzo para algo que no me proyectaba.
-La experimentación de vacío existencial, absoluta absurdidad, sin sentido, la tuve recién como a los 27 años, siendo que, hay mucha gente que ya se da cuenta de eso a partir de los 17.
-He sido muy cómodo y flojo para muchas cosas.
-Como dice Ortega: “Yo soy yo y mi circunstancia”. Hay personas que pareciera que moldean su circunstancia, en cambio, existen otros que se ven como que ésta dominara su ser. En estos últimos me ubicaría yo en lo que ha sido mi juventud; como en un ir a la deriva, sin manejar el timón.
-Mediocridad y desapasionado. En deportes (básquetbol), música (guitarra), artes (dibujo) he sido inconstante, penca o poco esforzado.
-Mi mayor vocación: ser agente de cambio social, es tremendamente difícil de concretar y satisfacer. Es relativamente fácil sentirse frustrado por considerar que no se puede aportar para transformar la sociedad. Además, siempre está la duda de que si los principios que uno sustenta sean realmente beneficiosos para el mundo.
-En mi relación con mujeres he sido demasiado despreocupado, desatinado y desatento. Como que nunca me la he jugado por un compromiso.
-Ahora estoy “cachando” que los fenómenos síquicos, los trastornos sicológicos siempre tienen relación con una herencia biológica, y con un contexto, ambiente o entorno social. Por esto, no habría que culparse tanto ni auto compadecerse.
-Importancia de las relaciones y vínculos sociales y familiares.
Lo perjudicial que es el aislamiento.
-Condicionamientos que vienen por subcultura y sector de la clase social.
-No contar con ninguna “competencia”, “destreza”, “especialidad”, “dominio de alguna técnica”, arte u oficio.
-En el “mar de conocimientos con un centímetro de profundidad”, falta asociar, ligar distintas lagunas o áreas: ciencias con arte, literatura, filosofía, música, historia.

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