Ayer tuve deseo de subir el cerro a cuyos pies se encuentra la casa de la tía Ully. Anoche vi la película “El pequeño Buda”. Hoy, al caminar por los senderos del monte, capté que efectivamente la naturaleza “ilumina”. Así como he tomado conciencia de la importancia de los vínculos sociales, con lo que Weinstein llama “personas unidas por vínculos significativos”, hoy hice conciencia de lo fundamental que es la relación con la naturaleza. Es esa sensación de plenitud, armonía, satisfacción, goce, que se logra al conversar, reir, estar con amistades, la cual también se palpa al caminar por un bosque, escalar una montaña, correr por una pradera o jugar con las olas en una playa. Son cosas que el sistema relega a los fines de semana o las vacaciones. Yo me rebelo radicalmente con esa imposición del sistema económico. No estoy dispuesto a ser esclavo del trabajo, y menos del que es alienado. Por mi opción, la sociedad me condena a dificultades que en este sistema implica contar con poco dinero y en forma irregular. Obstáculos, obstrucciones, problemas, posibles carencias y complicaciones; se me hará más improbable el acceso a bienes y servicios, a herramientas e instrumentos. En estas condiciones sería muy poco probable encontrar pareja, una mujer que esté dispuesta a comprometerse con alguien que lleve esta forma de vida.
Para este método de existencia, se requiere bastante autodisciplina. Como los trabajos siempre serán temporales, ocasionales y esporádicos, es necesario crearse una propia previsión de salud. Tendría que depositar en una cuenta de ahorros el 10 ó 20 por ciento de cada remuneración. Sobre todo, pensando en las periódicas visitas al dentista o a un consultorio, posta o policlínico. La jubilación o pensión de vejez no la considero, ya que, como mis abuelos, pretendo trabajar hasta el día de mi muerte. En cuanto a las enfermedades catastróficas o graves, podré vivenciar la experiencia de un indigente en un hospital público.
Otra pata de mi proyecto vital es el estudio sistemático de ciencias sociales, arte y literatura, junto con matemáticas y salud (alimentación, biología, primeros auxilios, etc.).
Además, contempla la elaboración de textos, documentos, artículos, reportajes, referidos a todas las aristas y facetas de los fenómenos cooperativos, mutualistas, sindicales y autogestionarios. También me interesa el tema de los oficios, labores o trabajos en la vida de la gente sencilla. En este aspecto, es indispensable conseguir una cámara fotográfica y practicar sobre la base de la teoría fotográfica.
Fue emocionante leer un artículo acerca del Canto General de Neruda mientras estaba arriba del cerro. El objetivo de ser voz de los que el sistema mantiene en el silencio me identificó plenamente; difundir la vivencia de los ignorados, invisibles u ocultados por la cultura hegemónica. Pero a mí me gustaría ir más allá de Neruda, es decir, no sólo compartir con la gente humilde, sino que llegar a trabajar con ellos, codo a codo. Mi paso por San Antonio me mostró que eso es difícil, por dos motivos principales: por una parte, en cada labor se requieren destrezas especiales, bastante fuerza y una habilidad que significa bastante tiempo de práctica. Por otro lado, la diferencia cultural es grande, lo que hace surgir la “barrera” que obstruye el encajar, el acoplamiento, la compenetración y empatía. Si bien, entonces, se puede considerar como un concepto “límite”, el intento me parece totalmente válido.
Llevar adelante este proyecto implica, además, escoger una zona geográfica prioritaria, que conjugue un clima adecuado, diversidad de paisajes (mar, llanos, montañas) y la proximidad a personas con vínculos significativos. Hasta ahora, sin lugar a dudas, estas características corresponden al área comprendida entre el valle del río Aconcagua hasta el valle del río Maipú, y desde el océano Pacífico hasta la cordillera de Los Andes.
Una vez entregada mi Memoria, y después de intentar aprobar el Examen de Grado de Periodismo (o sea, a más tardar en mayo del 2000) retomaré la puesta en práctica de mi proyecto vital.
Otras “patitas” de mi proyecto vital es retomar el contacto y colaboración con el “movimiento” libertario y con el mundo del cooperativismo, de la mutualidad y fenómenos de economía solidaria.
En el tema vivienda, alojamiento, estaré libre de la preocupación por tener un hogar propio. Bastará con visitas, allegamiento o arriendo temporal de piezas. Con respecto a vehículo, tengo que rearmar mi bicicleta y listo. Quiero bailar una vez a la semana, y volver a dibujar y pintar.

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