sábado, 20 de septiembre de 1997

La tarde del jueves, todo el viernes y el desayuno del sábado los pasé en casa de Margarita. No deja de sorprenderme la capacidad de ella para trabajar como profesora, criar a sus cuatro hijas y administrar una casa. Es decir, la ya conocida doble o triple jornada laboral de algunas mujeres.
Durante el empanadazo del jueves en la noche, mientras pintaba una tarjeta para el juego – sorteo, varios (as) alabaron mi habilidad artística. Eso me hizo anhelar más aún poder contar con el tiempo para desarrollar esa capacidad. Lo mismo me pasó al arreglar los interruptores y lámparas de la casa de Margarita. Me gustaría aprender un poco de gasfitería, construcción, así como otros oficios prácticos (soldadura, mecánica, electrónica, etc.).
Una de las cosas que me tiene apestado acá es el casi nulo tiempo que tengo para ordenar y limpiar mi hábitat, leer, practicar algunas artes, estudiar, escribir, etc. Pienso que depende de mí hacerme el espacio. Reconozco que muchas veces soy dejado y lento. Debería fijarme un horario para trabajar en la imprenta, respetarlo y así tener tiempo para otras cosas (podría ser de 9 a 13:30 y de 15:30 a 19:30). De esta forma, contaría con tres horas para mis otras actividades (de 20 a 23 horas). Estoy consciente de que en esas “otras actividades” tiene que estar incluido: aseo, higiene, ornato, organización, mantención y reparación de mi persona, mi entorno-hábitat y mi vehículo (bicicleta). Ropa, pieza, casa, vehículo, cuerpo, son todos medios que hacen posible nuestra subsistencia y desarrollo.
7:30 a 8:45 Aseo personal, desayuno (1 hora + 15 minutos)
9:00 a 13:00 Jornada laboral de mañana (4 horas)
13:15 a 15:15 Almuerzo, aseo cocina, limpieza (2 horas)
15:30 a 19:30 Jornada laboral de la tarde (4 horas)
19:45 a 23:15 Comida, estudio, organización, aseo (3 horas + 30 minutos)Mi intención es que, en los años que me quedan como trabajador activo (35), realice varios oficios por la cantidad de años que me permita alcanzar cierta pericia (unos cinco años) en cada uno (con un máximo de siete años). Siguiendo esta idea, en la imprenta me quedarían entre un año tres meses, hasta tres años y tres meses más. En este tiempo me gustaría aprender fotomecánica e impresión Offset, y tipográfica. Yo me siento capaz de llegar a efectuar cualquier ocupación, oficio o actividad laboral de una manera adecuada.

viernes, 12 de septiembre de 1997

Autocrítica: me falta incorporar a mis hábitos la preocupación por el hábitat más próximo, llámese pieza, departamento, casa, etc. No tengo aún totalmente programado la labor doméstica, como cocinar, hacer aseo, lavar ropa, entre otras. Es cierto que tengo poco tiempo, quedo bastante cansado después del trabajo y que casi nunca cuento con dinero, pero creo que la satisfacción de estar viviendo en un ambiente limpio, ventilado, organizado y en que existan los equipos básicos (sanitarios, cocina, estufa, lavadero, por ejemplo) –y que funcionen- hace que valga la pena el esfuerzo y la dedicación. Así como en su momento descubrí que lavar la loza puede ser una grata actividad, del mismo modo debo concientizarme para ordenar mi tiempo y realizar esas faenas con agrado. Habitar en un lugar limpio, seco, aireado, iluminado, con temperatura adecuada no es un lujo, sino algo digno.

lunes, 8 de septiembre de 1997

Hace casi tres meses que no escribo. El viernes antes pasado hicimos la evaluación de los primeros seis meses de la imprenta en San Antonio. En promedio, hemos producido el 30% de lo que deberíamos vender para lograr el punto de equilibrio, estimado en aproximadamente un millón de pesos mensuales, con dos y medio operarios. Para llegar al 100% necesitamos, simultáneamente, organizar una fuerza de venta y mejorar la fuerza productiva. Por los achaques y pasividad de Walter, el rendimiento del trabajo en el taller ha sido muy bajo; esto se agrava por la falta de instrumentos como foliadoras, y de conocimientos del sistema de fotomecánica que se usa en Chile, entre otras cosas. Lo que producimos hasta ahora en una semana, deberíamos realizarlo en un máximo de dos días. Para aumentar la productividad, Walter ha comenzado a traspasar sus conocimientos a Héctor, mecánico y nochero, militante comunista de unos 38 años. En cuanto a las ventas, Hugo, periodista, se comprometió a gestionar ventas y promociones. También pasaron a formar parte de la agrupación Enrique, dentista y dibujante, y Santiago, ingeniero en pesca.Con respecto a la convivencia con Walter, éste me ha desalucinado bastante: es una persona odiosa, amarga, terca, prejuicioso, descalificador, que se relaciona estratégicamente y se erige constantemente en juez de los demás; con aires pedantes y muy orgulloso. Irradia permanentemente ondas o vibraciones de negatividad, y es un adicto al cigarro y alcohol. No es capaz de sobrevivir él ni entregarme lo mínimo de cama, comida y techo con la pensión de 350 mil que recibe todos los meses. Es desordenado, irresponsable, cómodo, lento, sacador de vuelta, trasnochador, flojo y caprichoso. Manipula la información y es un asegurado. Es un tipo muy contradictorio. No obstante lo anterior, es una persona con valores humanistas y solidarios, perseverante e idealista. Es ya desagradable para mí depender para mi sustento del financiamiento de Walter, que tiene la casa sin comida, con cañerías rotas, el calefón malo, y, más encima, no le paga el arriendo a su mamá. Con Yury peleamos hasta el cansancio para que nos pasara $ 150 mil para mantener el hogar; no hubo caso, él aprovechó el conflicto con Yury para desentenderse totalmente de su promesa. Es, al mismo tiempo, absolutamente despelotado e irracional con su dinero, y se resiste por completo a entregar un porcentaje de lo que gana para que lo administre otro. Dada esta realidad, y su poca disposición al cambio, lo único que me queda es jugarme la personal, la individual, tomar distancia de él, arreglármela para ir disminuyendo progresivamente mi dependencia de sus recursos. Trasladaré algunas de mis cosas a la imprenta, otras a casa de Margarita, varias las regalaré, etc. Una posibilidad es llegar a vivir en el taller y guardar mis pocas pertenencias en distintos lugares.