Autocrítica: me falta incorporar a mis hábitos la preocupación por el hábitat más próximo, llámese pieza, departamento, casa, etc. No tengo aún totalmente programado la labor doméstica, como cocinar, hacer aseo, lavar ropa, entre otras. Es cierto que tengo poco tiempo, quedo bastante cansado después del trabajo y que casi nunca cuento con dinero, pero creo que la satisfacción de estar viviendo en un ambiente limpio, ventilado, organizado y en que existan los equipos básicos (sanitarios, cocina, estufa, lavadero, por ejemplo) –y que funcionen- hace que valga la pena el esfuerzo y la dedicación. Así como en su momento descubrí que lavar la loza puede ser una grata actividad, del mismo modo debo concientizarme para ordenar mi tiempo y realizar esas faenas con agrado. Habitar en un lugar limpio, seco, aireado, iluminado, con temperatura adecuada no es un lujo, sino algo digno.
viernes, 12 de septiembre de 1997
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