miércoles, 6 de julio de 1994

Supongo que es ansiedad lo que no me deja dormir. Hace casi seis meses que no escribo. Han pasado muchas cosas: “pololeé” dos meses y medio con Carmen, una mujer muy buena y cariñosa. Para variar, el entusiasmo me duró un mes y el resto fue como inercia.

Cuando conocí a Carmen andaba en una fiesta con Graciela. Esta última se sintió mucho conmigo cuando se percató de que yo me había embalado con Carmen.

Al otro día me telefoneó para decirme que yo la había decepcionado como persona. Estaba dolida. Han transcurrido más de tres meses y creo que ya se le pasó el enojo.

Carmen la sufrió el último mes al ver que yo no le correspondía su nivel de amor. Dijo que se había enamorado de mí. Es una lástima; yo no quería hacerla sufrir.

También estuve un mes entero bajoneado, en que logré palpar en profundidad la “absurdidez” de la existencia. Era una abulia inmensa. Tenía mucha lata y hartas cosas me daban lo mismo.

He experimentado todo el proceso de la imprenta que trajo Walter; primero como colaborador y, desde mayo, como coempresario.

En enero y febrero trabajé en mi Memoria.

Espero retomarla este mes, para entregarla antes de diciembre.

Tengo prestados mis instrumentos de percusión: la batería está donde Víctor y el bongoe en casa de Oscar.

El grupo “Clotario Blest” está en suspensión temporal, hasta pagar todas sus deudas y cumplir sus compromisos.

El proceso de transferencia de La Hoja, desde las ONGs a las OEPs ha requerido y va a necesitar mucho esfuerzo, dedicación, tiempo, recursos y energía.

Cuando uno se ha empapado de absurdidez, si uno sigue en la lógica del sentido, trascendencia o racionalidad, se llega inevitablemente a la inacción. El único motor propulsor del hacer que es coherente con la absurdidez es el goce personal, el cual –como lo pensaba Camus- implica la solidaridad (con esta y las próximas generaciones).

“Qué importa, si al final igual todos nos vamos a morir”, decía Carmen cuando adolescente.

Teatro del absurdo, de Ionesco.

“Nunca nadie me supo explicar en qué consistía la vida”, dijo una vez Clotario.

Personas que han gavillado en mi, formas de ver las cosas:

Fernando Longas (profe de Filosofía)

Pablo Alvarez (compañero de Ingeniería)

Carlos Martínez (amigo de Punta Arenas)

Oscar Ortiz (compañero libertario-historiador)

Seminaristas CSPN

Fatti y Mutti (abuelos maternos)

Tío Tedy

Rodrigo Pemjean (compañero de curso)

Jorge Saball (compañero libertario)

Estar contento, animoso es una situación circunstancial, contingente… que puede deberse a múltiples factores; pero que debe ser aprovechada al máximo, cosa que quede registrada en la memoria. Así, sirve de compensación –como recuerdo- cuando estamos en momentos “bajoneantes”.

Lucha interior entre tendencia al “gran amor”, “única pareja, eterna”, etc., y el gusto por la variedad, el cambio, la diversidad, lo “perecible”. Tener una pareja o “polola”, versus un “pool” de amigas-amantes ocasionales. La síntesis ideal es una relación tipo “Emmanuel”.

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