Qué impotencia. Esta mañana, Judith me dijo que la supervisora la había retado después de que me quedé un rato conversando con ella la semana pasada. Como su pololo es muy celoso, no es posible encontrarme con ella fuera del trabajo; ahora tampoco debería hablarle en el supermercado, pues pondría en peligro su pega. Todo parece indicar que será una relación frustrada. En un año y ¾ de residencia en San Antonio, no he pinchado con ninguna mujer de acá. Sólo he conocido a Lili, Pati, Vivi, Paola y Judith (cabe señalar que Paola es de Viña). Vivi y Paola están casadas, y las restantes pololean desde hace un buen tiempo. Curiosamente, las dos que me atrajeron como para “meterles conversa” (Lili y Judith) resultaron ser Acuario.
miércoles, 9 de septiembre de 1998
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