Siempre existirá alguien que lo esté pasando peor que uno, así como habrá una persona que esté mejor. En todo momento hay quien sufre más que uno, así como quien está más contento. Toda situación personal es relativa. Sin embargo, se han podido construir matrices de necesidades humanas, cuya satisfacción constituye un nivel digno o satisfactorio de vida.
La empatía, compasión o conmiseración, es decir, la capacidad de ponerse en el lugar del otro, es un ejercicio que ayuda a humanizarse. No obstante, nunca será posible ser el otro, porque las historias (biografía), personalidades, caracteres, actitudes, etc., de cada uno son particularísimas. Pienso en gente que he conocido en poblaciones callampas, siquiátricas, cárceles, hogares para discapacitados, puertecitos, en la calle…
Anoche soñé con Quica (Bronfman); más bien fue antenoche. Ayer antes de acostarme releí una carta que me escribió a fines de 1988, hace casi 10 años. Ahora valoro mucho más el gran amor que me profesaba, y estaría mucho más dispuesto a corresponderlo. Ella se casó hace como dos años, y estudia con su marido en Bélgica.

No hay comentarios:
Publicar un comentario