Otras cosas que me dijo Mariana fueron por el lado del análisis de mi personalidad. Afirmó que ella ve en mí más a un niño que a un hombre; que me embarco en actividades sin evaluar previamente las consecuencias que traerán; que no muestro capacidad para manejar las situaciones, sino que más bien pareciera que yo voy a la deriva, arrastrado por las circunstancias. Además, que atribuyo lo que ocurre a factores ambientales, y que me quejo de lo que me sucede como si yo no hubiera elegido mi camino. Si cada uno escoge su ruta, no le echemos después la culpa al empedrado. También me achacó ser demasiado idealista, tener poco los pies sobre la tierra; ser marginal y un desadaptado. Ahora me acuerdo que una vez me dijo: “si pareces mina”, o algo así.
miércoles, 25 de noviembre de 1998
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario