Esta mañana comenzamos, con Gennadi y Santiago, el trabajo en la embarcación. Ellos están muy acelerados, algo atolondrados me parece. Yo me encargué de desarmar y limpiar la cocina a gas. Ellos decidieron no sacar el eje de la hélice, y se ocuparon en limpiar la lancha. En algunos instantes, Chago se puso pesado y enojón, pero debo estar consciente de la diferencia entre mi rol de asistente administrativo, y nuestra relación de amistad.
jueves, 28 de mayo de 1998
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