miércoles, 24 de junio de 1998

La PAA la di dos veces; la primera, en 1984, en la que obtuve buen puntaje en todo, y el máximo en la parte matemáticas. Además, al tener un promedio 6,8 en la enseñanza media (800 puntos), podía postular a cualquier carrera. Me invitaron a Ingeniería en la U de Chile, mediante una carta, pero, influenciado por mi papá y Patricio (mi primo), decidí entrar en la UC. Allí, tuve mi primer semestre aceptable, aprobé todo y tuve un promedio 4,9. Pero, para el segundo semestre, mi motivación bajó notoriamente, y reprobé Cálculo I y Geometría II. Aunque muchos los que también “cayeron” con esos ramos, para mí fue un fracaso insoportable, que me hizo perder el interés por la carrera. De la apatía fui pasando a la repulsión; nuevamente me quedé con ambos ramos, y, para el cuarto semestre, congelé la carrera y preparé, en forma autodidacta, la PAA. En esta segunda oportunidad, me fue bien, pero nunca como en la primera vez. Si a Ingeniería entré en 7° lugar, a Periodismo ingresé como en el puesto 16. No obstante, después de la Prueba Especial, quedé en 4° posición. La razón para entrar a Periodismo fue porque conocía a algunos alumnos de esa carrera (Sergio y Rodrigo), los cuales me habían contado que era una ocasión para estudiar de varias cosas un poco, que era relajada y que se pasaba bien (hartas mujeres, fiestas, convivencias, etc.). Mi segunda opción fue antropología, porque en Santiago no había ninguna universidad que impartiera esa especialidad con una calidad regular (lo mismo pasaba con sociología). Durante esa etapa, participé en el RIA, un conglomerado de estudiantes de distintas carreras, progresistas, opositores a la dictadura, y hastiados del “macuqueo” de los partidos políticos. Era el tiempo de la reelección de Tomás Jocelyn como presidente de la Feuc, lo que fue la gota que derramó el vaso. Pablo Álvarez, “líder” del RIA, salió elegido Consejero de la Feuc, pero al no reunirse la mitad más uno de los votantes, en la primera asamblea, renunció. Continuamos elaborando el Choroy, una publicación con tintes libertarios. Fue allí donde conocí las ideas anarquistas, y a Oscar Ortiz, secretario de Clotario Blest. En el último año de este período, comencé a ir a terapia en el Consultorio de la Escuela de Sicología de la UC, donde lloré al recordar el fin de la etapa de las vacaciones en Limache. También empecé a tomar el fármaco que me recetó el siquiatra del servicio médico de la UC, con lo cual se inició el término de las manifestaciones más notorias de mi neurosis. Paralelamente, tuve un mini pololeo con Andrea K., que dejé por un romance con Claudia G. Con ésta aprendí a besar y experimenté mi primera relación sexual.
Mis amigos más cercanos de esos años fueron Miguel Guiñez, Gastón Madariaga, Igor Garib, Daniel Steinmetz, Carlos Boltes, Vicente Martínez, Isabel Villegas, y el Pepe.

No hay comentarios: