miércoles, 24 de noviembre de 1993
Cuando una persona se siente cooptada, asfixiada, ignorada, limitada por una organización, prefiere las relaciones de intercambio mercantil o monetario. En éstas, está a solas, desasociado, desintegrado. Las agrupaciones siempre corren el riesgo de sofocar a los sujetos. Por eso, y para contrarrestar esa tendencia, es preciso elaborar mecanismos o procedimientos permanentes que resguarden la individualidad.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario