Llevo dos meses alojando en el estudio fotográfico de mi cuñado. Mis expectativas de lances sexuales eran altas. Por eso es que en las primeras semanas llamé a mis amigas, que potencialmente podrían ser amantes. El resultado fue penoso: sólo una se quedó a dormir, Sandra, la que no quiso tener sexo conmigo. Y, la única relación sexual fue con Pati, la misma de las tres últimas. Deprimente.
Parece que tengo fama de mujeriego, según lo que he escuchado por comentarios de: Cecilia, polola de Rodrigo, y otras personas. Pero, de qué sirve esa fama si en la realidad pasa poco y nada?
Camino por la calle y veo muchas mujeres que me gustan y atraen. Sin embargo, no las conozco, no me comunico con ellas. Es decir, no creo las situaciones. Me miro en los vidrios que hay reflejo y siempre me cuestiono cómo me veo. No obstante, me corto con las miradas que me cruzan, me da vergüenza parecer “lacho” o “picado de la araña”. Eso es lo que se me quita un poco cuando me entono con el copete. Pero la idea es no tener que recurrir a esas sustancias. Eso es neurosis: estar frustrado en el deseo de placer que se busca y no ser capaz de comunicarme. Porque yo siempre me hago el leso, me corto, rehuyo el encuentro con las mujeres que me son atractivas. Por eso a veces parezco pedante, pesado o cachetón. Con mi conducta produzco todo lo contrario de lo que busco. Contradicción vital. Esto se resuelve poniendo el cuidado en la comunicación, teniendo una metodología comunicativa, poniendo en primer plano la comunicación y pasando al fondo el deseo. Se perfecciona, se trabaja, se aprende a tratar, a dialogar, a conversar, a contactarse, a interactuar con las mujeres que me gustan; así, el placer y la satisfacción vendrán por sí solos, como por añadidura.
Hay muchos hombres más bellos o atractivos o buenos mozos que yo, pero, al mismo tiempo, hay muchas mujeres que potencialmente me gustan. Una cosa se compensa con la otra. No soy mejor ni peor que otros. Y, no es necesario parecer un tremendo mino para gustar. A mí me gustan féminas que no necesariamente son “minas”.
Mi inseguridad, timidez, vergüenza. Una vez Claudia me dijo que yo me quería mucho a mí mismo. Pero, mi yo ha sido demasiado protegido. Antes por quienes me educaron; ahora, por mi super-yo, que lo mantiene en una burbuja, inmaculado; frágil. Es como haber tenido siempre guantes en las manos. La idea es que la piel experimente el roce, se endurezca o forme callos cuando el contacto es duro. La auto-terapia podría ser exponer a mi yo a situaciones que lo vayan haciendo madurar. Lanzarme a la piscina sin cuidar que tenga un salvavidas amarrado al cuerpo. Darse porrazos, fracasar, ser rechazado, etc. Conversar, hablar con gente desconocida en la calle, saludar en los ascensores y ser cortés con las cajeras, etc. (¡A la cresta con la timidez!)
Autodesarrollo:
-Cuerpo sano y modelado: dieta equilibrada, gimnasia, baile, yoga, danza.
-Voz, locución, ortología, modulación.
-Personalidad, auto-terapia comunicativa.
Es iluso tomar actitud pasiva, que las mujeres llegaran solas. En general, ellas no hacen mucho ni dan señales demasiado evidentes. Hay hombres muy apuestos (el Chipi, Gustavo, p.e.) que como son cortados, no han andado con muchas mujeres. Y, hay otros que, si bien no son regios, tienen muchas aventuras (Nacho).

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