martes, 5 de octubre de 1993

Sin lugar a dudas, cuando estoy entonado, por efecto del alcohol, soy capaz de hacer cosas que sobrio sería incapaz de realizar. Hace dos fines de semana, en el matrimonio de la Soledad Guevara, llevé a cabo una audacia. Estuve mirando un rato a una niña que estaba en la mesa de enfrente. Tenía buen cuerpo y una cara agradable. Me era atractiva. Noté que también ella me miraba. Entonces, cuando me quedé solo, y vi que ella también, le hice un brindis desde donde estaba. Como ella lo respondió, tomé mis cosas y fui a sentarme al lado de ella. Me presenté y le pregunté su nombre. Me lo dijo pero no lo registré. Luego, me preguntó si yo era árabe, a lo cual respondí con la historia de mi bisabuelo Baleisan. Entonces, ella me contó de un abuelo español que estuvo en la guerra del 79. Después de conversar algo más, le propuse que nos quedáramos y nos fuéramos juntos. Como yo andaba sin auto, me dijo que no. Pero, igual me ofreció llevarme en el vehículo de quienes la habían llevado.

El fin de semana (domingo) anterior al 18, me vinieron a visitar Marisol y Patricia. Fuimos a comprar cervezas y galletas saladas. Después de conversar un rato, Marisol, entonada, comenzó a organizar el juego erótico. Me pidieron que fuera a comprar más cervezas. Cuando regresé, las encontré tomadas de manera sospechosa. Luego, Marisol quiso que me quitara la ropa. Ellas salieron de la pieza para “sortear” quien empezaba. Se demoraron un resto. Entraron y comenzamos los besos, atraques, me masturbaban, Pati me hizo sexo oral, etc. Bailamos, nos corrimos mano… Marisol me pidió que las dejara solas. Cuando volví estaban muy juntas. Creo que se besaron. Después nos dimos besos entre los tres. Marisol se fue a encontrarse con su pololo y con Pati hicimos una sesión sexual. Terminamos con un 69, ella se vistió y la acompañé a tomar la micro.

Todas las posibilidades posibles de relación con mujeres que me gustan. Actualizar depende de circunstancias, más o menos espontáneas o adecuadas. Por ejemplo, contactos por asuntos laborales (María Inés); por amistades comunes (Sandra), por reuniones sociales o espacios de visita frecuente.

Absurdo temor a enamorarse o a enrollarse con alguien a quien no se quiere lo suficiente (Manuela). A verse atrapado, a no controlar la situación. Pero, el temor o miedo no soluciona nada, sino que obstaculiza. Lo adecuado es la honestidad en toda relación, y la madurez de la experiencia.

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