domingo, 25 de abril de 1993

Actuación con influencia de alcohol y marihuana. Con la yerba, generalmente, hay dos posibilidades: autismo o euforia. En el primer caso, el más frecuente, me voy para adentro, caigo en un pozo profundo, me aíslo e incomunico del resto de la gente. Me cuesta mucho hablar o armar frases. Es angustiante. Con el segundo caso, me pongo muy extrovertido, hiperactivo, valiente (mando a la cresta los temores). Hablador, configuro rápidamente historias, oraciones. No pesco, no hay casi timidez o vergüenza. Las cosas me dan un poco lo mismo.

Con el alcohol, sigo igual o me pasa lo que en segundo lugar me ocurre con la cannabis.

Creo que depende del contexto en que me encuentre, de la situación y de mi estado de ánimo en ese período.

Cuando me pongo menos tímido con las mujeres o con gente que no conozco. Me desinhibo. La autocensura o auto-represión sicológica me disminuye. El Súper Yo afloja y el Yo se empina.

Un ejemplo de “osadía” para conversar con mujeres desconocidas o poco conocidas, fue en el cumpleaños de Igor. Allí hablé fluidamente con tres amigas de él. Incluso yo me presenté solo ante una de ellas. Estaba acelerado. No obstante, después de un tiempo reapareció un poco la timidez.

Un ejemplo de autismo por yerba fue en el cumpleaños de Marcelo (Baku). Fue tanto, que después algunas personas comentaban mi autoaislamiento y trataron de acercarse, pero yo no respondí ni me integré (esas son oportunidades en que debo parecer un pesado).

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