Desde que tenía unos 13 años siento que necesito aportar en la medida de mis capacidades para disminuir la injusticia social. Aparte de las enfermedades, las catástrofes naturales, los accidentes –para lo cual existen las vocaciones científicas y técnicas- es preciso hacer algo por cambiar un sistema que permite tantos padecimientos evitables. Que está “mal repartida la torta” o “mal pelado el chancho” no hay duda alguna. Es el colmo que un 20 ó 30 % de la población se quede con un 70 u 80 % de la riqueza de este mundo, mientras que un 70 u 80 % de la población del planeta disponga a penas del 20 ó 30 % restante.
viernes, 5 de octubre de 2001
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