martes, 9 de abril de 1996

Qué alivio, Daniela me avisó hoy en la mañana que le había “bajado”, que no estaba embarazada. Pasamos una semana de angustia, y planeando qué hacer en caso de que estuviera esperando un bebé: interrumpir el embarazo o tenerlo. Desde el comienzo yo le dije que, para mí, la decisión última o final era suya; que yo actuaría correctamente en cualquiera de las dos opciones. De todas maneras, el hecho de no ser planificado o deseado, inclinaba un poco la balanza para la alternativa primera.
Son las 00:45 y tengo insomnio. Creo que es porque hoy tomé mucho café. En los próximos seis meses tengo que hacer mi Memoria, preparar el Examen de Título, producir a tiempo y bien La Hoja, y cumplir mis compromisos con la imprenta. Si hago estas cosas, en octubre me sentiré bien, habré dado vuelta un página de mi vida y comenzaré una nueva época, lo que coincidiría con mi traslado al centro de gravedad de Santiago. Entonces, debo aprovechar más los días y hacer un esfuerzo para producir y trabajar. Quiero recuperar las ganas de vivir y luchar… También me gustaría tener para octubre elaborado mis propuestas para el movimiento libertario o alternativo.
La falta de retroalimentación con los destinatarios de mi trabajo es una causal de desmotivación, y abatimiento. Es necesario revertir esa situación y acabar con el aislamiento.

No hay comentarios: