Daniela me ha analizado muy bien. Soy un niño mimado, consentido, caprichoso y malcriado; durante mi crecimiento siempre las cosas se me daban sin mayor dificultad. Ahora, cuando constato que el mundo no es como yo quiero ni las cosas y anhelos se dan con facilidad, entonces me amurro, me siento abatido, con abulia y depresión. También se da el fenómeno de que, como yo fui mucho tiempo el “capo”, tengo el imperativo de hacer grandes cosas o ser importante, por lo que al percatarme de que lo más probable es ser uno del montón, me desanimo profundamente. Es una interpretación.
martes, 16 de abril de 1996
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario