Anunciar lo que pienso hacer, ya sea decírselo a alguien o escribirlo, da pie para que, más tarde, cuando constate que no hice esas cosas, sienta que soy un fraude. Lo mismo opinará quien haya escuchado mis ideas.
Por lo tanto, hay que hace cosas, actuar, sin anunciarlas previamente. De lo contrario se generan, muchas veces sin querer, compromisos y expectativas.
En un plazo de seis meses me gustaría cambiarme a un barrio que corresponda al centro de gravedad de Santiago, entre la Gran Avenida y Vicuña Mackenna (aproximadamente comunas de La Cisterna o San Joaquín). Allí podré estar más cerca de la imprenta, con movilización para cualquier parte de la ciudad, y en un sector con gente más sencilla. Espero arrendar una pieza en un máximo de $ 40.000 mensuales.
Daniela dijo que algunas veces yo le desagradaba, porque le chocan algunas conductas mías: lentitud, abulia, flojera, somnolencia, mis bostezos, mi manera de vestir, mis modales para comer, mi falta de pudor, mis acciones “ineficientes”, que lave la loza en su casa, mi pasividad, mi falta de entusiasmo, sensualidad y pasión por ella.
Creo que en dos meses ya nos conocemos bastante el uno al otro, y nos damos cuenta de que lo nuestro no tiene muchas proyecciones. Sólo deseo que el tiempo que estemos juntos sea agradable, y no un camino de quejas, reproches, berrinches, pataletas, pucheros, rezongos, rabietas, etc. Yo, en lo que puedo contribuir, es a mejorar mis modales y evitar hacer cosas que le molestan.
Por lo tanto, hay que hace cosas, actuar, sin anunciarlas previamente. De lo contrario se generan, muchas veces sin querer, compromisos y expectativas.
En un plazo de seis meses me gustaría cambiarme a un barrio que corresponda al centro de gravedad de Santiago, entre la Gran Avenida y Vicuña Mackenna (aproximadamente comunas de La Cisterna o San Joaquín). Allí podré estar más cerca de la imprenta, con movilización para cualquier parte de la ciudad, y en un sector con gente más sencilla. Espero arrendar una pieza en un máximo de $ 40.000 mensuales.
Daniela dijo que algunas veces yo le desagradaba, porque le chocan algunas conductas mías: lentitud, abulia, flojera, somnolencia, mis bostezos, mi manera de vestir, mis modales para comer, mi falta de pudor, mis acciones “ineficientes”, que lave la loza en su casa, mi pasividad, mi falta de entusiasmo, sensualidad y pasión por ella.
Creo que en dos meses ya nos conocemos bastante el uno al otro, y nos damos cuenta de que lo nuestro no tiene muchas proyecciones. Sólo deseo que el tiempo que estemos juntos sea agradable, y no un camino de quejas, reproches, berrinches, pataletas, pucheros, rezongos, rabietas, etc. Yo, en lo que puedo contribuir, es a mejorar mis modales y evitar hacer cosas que le molestan.

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