sábado, 10 de mayo de 1997

La otra noche nos acordábamos con Sergio de lo que hacíamos durante nuestra época de universitarios. En mi caso fue de 1985 a 1991, es decir, siete años. Trabajos voluntarios, protestas, elecciones de CC.AA. y de Feuc, fiestas, vigilias, paros, paseos, etc. Aventuras, pololeos, sexo, alcohol y marihuana.
Mi experiencia laboral se acerca a los cinco años y medio: El Diario, El Canelo, La Hoja, extra de TV, medidor de flujos, cajero de pescadería, diagramador y gráfico. Ha sido un período en que los ex compañeros de estudios empezaron a casarse y tener hijos, y a ponerse fomes. Por lo mismo, el carrete de esta época ha sido mayormente con gente menor, aunque nunca tanto. Los romances de esta etapa fueron con Carmen, Graciela, Soledad, Gabi, Daniela, junto con aventuras con Mónica, Sandra, Carola, Mariela. También está el tiempo de la práctica de la batería y las voladas musicales en casa de Carola y Víctor. Estuve cuidando el taller de Claudio y la casa de Rodrigo; fui con Pepe a La Serena. Las vacaciones han sido escasas en este período. La preparación de mi Memoria me llevó a leer un buen número de libros, hacer entrevistas y redactar un poco. La depresión de 1995-1996 me dejó con la autoestima muy baja y desgastado.
Estoy decidido a iniciar mis 30 años con una óptica más pragmática y realista. Las cosas que sé son: no quiero volver a vivir en Santiago; deseo tener recursos que me permitan solventar recreación, arte y conocimiento, vacaciones o esparcimiento, y poder ahorrar mensualmente para tener mi propia previsión. Esto significa un ingreso mensual de, por lo menos, unos $ 120.000 (el máximo son $ 160.000, o el promedio de entrada de los chilenos). Tomando en cuenta mi curriculum, no debería ser difícil lograrlo.

No hay comentarios: