La sensación que me da Santiago es que en un día puedo cruzarme con cientos o miles de personas que no conozco y que, con mucha probabilidad, no conoceré nunca. Con la tecnología de las comunicaciones se da el caso inverso, porque puedo entablar conversaciones (vía Internet, por ejemplo) con personas que están a miles de kilómetros y con las cuales puede que nunca nos crucemos.
El centralismo y concentración de Chile en Santiago, provoca, junto con el crecimiento distorsionante de la metrópoli, la pobreza de la mayoría de las ciudades y pueblos de otras regiones del país. Es un gigante que absorbe más de lo que aporta. Creo que la geografía de Chile: “angosta franja de tierra”, hizo temer a los políticos que la descentralización llevara al fraccionamiento del país. Más aún, tomando en cuenta la existencia de zonas “naturales” que se comparten con países vecinos: en el norte, el altiplano y la cultura aimara; en el sur, la cultura mapuche; la Patagonia y Tierra del Fuego.
El centralismo y concentración de Chile en Santiago, provoca, junto con el crecimiento distorsionante de la metrópoli, la pobreza de la mayoría de las ciudades y pueblos de otras regiones del país. Es un gigante que absorbe más de lo que aporta. Creo que la geografía de Chile: “angosta franja de tierra”, hizo temer a los políticos que la descentralización llevara al fraccionamiento del país. Más aún, tomando en cuenta la existencia de zonas “naturales” que se comparten con países vecinos: en el norte, el altiplano y la cultura aimara; en el sur, la cultura mapuche; la Patagonia y Tierra del Fuego.

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